Costa Rica
Panamá
Archivo Indicadores Lun 14 mar, 2005 - Dom 20 mar, 2005 Escríbanos

Lo más reciente
Actualidad
Editorial
Opinión
Informe Especial
Entrevista
Negocios
Finanzas
Tecnología
Economía
Istmo
Legales
Gerencia
Estilos de vida

CapacitesEF.com

Inversión pública: principales proyectos 2005

Mercadeo y marca

Gerencia: Guía del Inversionista

Lunes Financiero en Telenoticias


INFORME ESPECIAL

Imprimir || Enviar por E-mail

En esta sección:

Zona Marítimo Terrestre | Normativa no evita alta incidencia de violaciones

Las leyes se ahogan en la marea


Mario Bermúdez Vives

Entes fiscalizadores denuncian falta de seguimiento

A pesar de que los legisladores crearon un sistema de controles cruzados para la zona marítimo terrestre (ZMT), la mayoría de las disposiciones se ahogan en una marea de desorden, recursos y fiscalización insuficientes, así como de responsabilidad diluida.

Los problemas no se generan por falta de experiencia.

Además:

  • Recuadro
  • La Ley 6043, de 1977, heredó una de las normativas más antiguas del país: la ley de la milla marítima dictada en 1828 por Juan Mora Fernández (véase recuadro: "Legado con sabor...).

    Esta propiedad estatal de la zona costera tenía en el siglo XIX una motivación de seguridad nacional, que evolucionó en el siglo XX a una protección de los recursos naturales.

    A pesar de esta añeja inquietud, en el siglo XXI todavía no se logra una buena vigilancia de estos terrenos.

    Mares de líos

    Para superar los embates del pasado, la ley determinó hace 27 años una red de controles.

    Al Instituto Costarricense de Turismo (ICT) le corresponde la vigilancia superior y general, y a las municipalidades velar por el desarrollo de estos terrenos. A la Procuraduría le encargó el control jurídico del tema.

    Además, delimitó otras responsabilidades, como un Registro General de Concesiones en el Registro Nacional (aunque a cargo del ICT), la demarcación de la zona pública al Instituto Geográfico Nacional, y al Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU) la aprobación de los planes de desarrollo urbano.

    Pero en lugar de funcionar como controles cruzados, los diferentes centros para registrar las concesiones fomentaron dispersión y responsabilidad diluida.

    Cuatro informes de la Contraloría agitaron en el 2004 las aguas mansas de la ZMT, todos con conclusiones casi idénticas (véase recuadro: "Fallas repetidas").

    La Contraloría retrató un mar en caos: poca planificación, ausencia de planes, construcciones ilegales y escaso seguimiento. No estaba sola: la Defensoría de los Habitantes presentó una inquietud similar en su último informe, en el que destacó el caso de Golfito para alertar sobre actos irregulares que se presentan, debido a una administración deficiente desde la recepción, trámite y resolución en gestiones de la ZMT.

    No se puede alegar desconocimiento de este panorama.

    Un estudio de la Universidad Nacional, realizado en 1993, a solicitud del ICT, "Levantamiento de información de las construcciones en la zona pública de los litorales en Costa Rica", detectó numerosas anomalías. Pero como castillos de arena, estas situaciones fueron tragadas por la marea del olvido... o de los intereses.

    Seguir la corriente

    La ZMT se reparte en 21 municipalidades, responsables de administrar las concesiones. Pero los gobiernos locales se muestran desbordados ante esta responsabilidad (véase nota: "Ineficiencia municipal debilita controles").

    Las concesiones lucen sin conexión, dado el carácter local de la aprobación del plan regulador, sin el cual no pueden existir obras. Las municipalidades declaran imposibilidad de contar siempre con dicho plan regulador, así como de controles sobre las concesiones, por falta de recursos.

    Y el ICT, que debe velar por la visión general, debate a la Contraloría el carácter de esa responsabilidad (véase nota: "Interpretación deja normas a la deriva").

    También otras entidades parecen no estar a la altura.

    El ICT reclama al Instituto Geográfico Nacional la falta de mojones (señales permanentes para fijar los linderos), y esta entidad tiene dificultades para cumplir con su tarea. Dos informes de auditoría interna del Ministerio de Obras Públicas dicen que faltan controles en los trabajos de amojonamiento. Además, que los registros son deficientes y es inadecuada la supervisión.

    Legado con sabor a sal

    Desde el nacimiento de Costa Rica como Estado independiente, los terrenos costeros se consideraron patrimonio público. La ley 162 del 28 de junio de 1828, firmada por el primer jefe de Estado, Juan Mora Fernández, reservó una milla marítima en ambos mares.

    Medición cambia: La legislación original protegía la distancia que recorría una bala de cañón, disparada desde la costa. En 1922 se cambió la medida a 1.672 metros a partir del pleamar y 500 metros en los ríos costeros. En 1942, se fijó la distancia en 200 metros.

    Régimen especial: En 1884 se cambió el término de milla marítima por Zona Marítimo Terrestre (ZMT). Hoy se trata de un régimen jurídico especial que consta de 25 leyes y cuatro decretos.

    Reformas aceleran: Entre 1982 y 1999 se presentaron 11 proyectos de reforma relacionados con la ZMT. El afán reformista se aceleró en el último lustro (2000-2004), pues se elevó a 13 proyectos en la corriente legislativa.

    La región a la vista:Solo en el 2004, se introdujeron cuatro expedientes en la corriente legislativa, varios para promover el desarrollo regional.

    Brisa de polémica:Fuerte debate se anuncia con el proyecto 14.304 del exdiputado Otto Guevara, quien propone reducir la zona a 50 metros y privatizar los otros 150 metros; el proyecto 15.263 del diputado Jorge Alvarez que elimina limitaciones a las concesiones; y el expediente 15.547 para pasar las competencias por la ZMT a los concejos municipales de distrito.

    Complicación a la vista: Ordenar el tema de ZMT se vislumbra como un problema serio. La Contraloría advirtió a las municipalidades que deben demoler gran cantidad de obras. Pero se complica porque en muchos casos se dieron permisos en forma irregular, lo que obligaría a indemnizar en muchos casos, y motivaría elevar ante el Ministerio Público varias situaciones.

    Fallas repetidas

    Varias situaciones se repiten en los informes de la Contraloría DFOE-AM-11, relativo a un estudio en Santa Cruz; el DFOE-AM-17, (Nicoya), el DFOA-AM-32, (Golfito) y el DFOE-AM-42, (vigilancia del ICT).

    Ausencia de plan: En Santa Cruz solo el 20% de terrenos en ZMT tenían planes reguladores, en Nicoya solo el 13% y en Golfito el 10%.

    Zona pública violada: En Santa Cruz detectaron 64 edificaciones, en Nicoya 68 y en Golfito 13.

    Sin concesión: Se detectó una práctica generalizada de construir, aun sin tener la concesión aprobada.

    A ciegas: Las municipalidades carecían de un sistema de información confiable.

    En exceso: En Santa Cruz y Golfito cuestionó concesiones dadas a empresas formadas por las mismas personas.

    Límite a extranjeros: En Golfito criticó que el capital de una sociedad fue aportado por un extranjero.

    Vigilancia: Pide cambio de actitud en ICT, ya que no encontró seguimiento a las anomalías detectadas.


    Servicios

    En formato PDA

    De nuestros anunciantes

    Alianza Hoteles Hampton Inn y restaurantes, para su comodidad

    ¿Cuáles son los requisitos para obtener la visa de Estados Unidos?

    Tarifas Especiales de Hoteles Marriot en Latinoamérica


    ¿Quiénes Somos? Condiciones de Uso Privacidad Anúnciese en la versión impresa de El Financiero y Capital Financiero
    © 2005 El Financiero y Capital Financiero. El contenido de El Financiero y de Capital Financiero no puede
    ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la
    autorización previa y por escrito de El Financiero o de Capital Financiero.