Krugman: “La tercera depresión”
29 de Junio de 2010 por Andrés VolioLes recomiendo leer el artículo de Paul Krugman, Premio Nobel de economía, en su columna en The New York Times de ayer.
Krugman explica que tiene la impresión de que estamos en las etapas iniciales de la tercera depresión, gracias, fundamentalmente, a un fracaso de política económica.
Según señala Krugman, la primera depresión mundial comprendió los años de deflación e inestabilidad que siguieron al Pánico de 1873. (La Depresión Larga: esta depresión se extendió hasta 1879, y fue seguida por muchos años de crecimiento económico débil; inició con colapsos bancarios y de la bolsa en Viena, que contagiaron al resto de Europa y posteriormente al sistema financiero Norteamericano). La segunda comprendió los años de desempleo masivo que siguieron a la crisis financiera de 1929 – 1931 (la Gran Depresión).
Considera que el caso actual probablemente se parezca más al de finales del siglo XIX, que a la mucho más grave Gran Depresión de los años treintas, pero aún así, con un costo inmenso para la economía mundial y para los millones de personas afligidos por el desempleo.
En cuanto al fracaso de política económica, que es el punto esencial del artículo, dice Krugman, que alrededor del mundo, los gobiernos se obsesionan con la inflación mientras que el problema real es el riesgo de deflación, y predican la necesidad de ajustarse el cinturón cuando el problema real es el consumo insuficiente.
Continúa argumentando que durante 2008 y 2009 la Reserva Federal y el Banco Central Europeo bajaron las tasas de interés y apoyaron los mercados de crédito, mientras que los gobiernos expandieron el gasto público, y así se ayudó al mundo a evitar el colapso total. Sin embargo, dice que el problema no ha terminado aún. El desempleo continúa en niveles que hasta hace poco se consideraban catastróficos, mientras que Estados Unidos y Europa se encaminan a una trampa deflacionaria el estilo de Japón.
Ante este panorama, dice Krugman, se esperaría que las autoridades entendieran que no han hecho lo suficiente para promover la recuperación, pero no es así. Por el contrario, desde hace meses ha resurgido con fuerza la ortodoxia del control de la inflación y de los presupuestos balanceados.
Termina diciendo que del triunfo de la ortodoxia pagarían el precio las decenas de millones de desempleados, muchos de los cuales permanecerán sin trabajo por años, y algunos de los cuales nunca volverán trabajar.
Pueden leer el artículo en la siguiente dirección:
http://www.nytimes.com/2010/06/28/opinion/28krugman.html?scp=2&sq=krugman&st=cse










