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¿Administrar e-mails o gerenciar?

17 de Marzo de 2010 por Margaret R. Grigsby

Cada vez se torna en mas exasperante el ver multiplicarse el género Gerentes E-Mail.  Es decir personas de nivel gerencial,  o no, cuya misión principal en la vida -autodefinida-es leer y enviar e-mails.  Al enviar un e-mail asumen que ya han cumplido, al leer otro y responderlo, también.  Atrás quedan temas como el liderazgo, la efectividad, el seguimiento, el contacto con su equipo, etc.  No, no, no.  Escribir e-mails como autómatas es “mejor”.  Y si copian a media empresa, “mejor” aún.

 

Están en reuniones importantes y nos saben diferenciar entre la importancia de estar presentes al 100% en la reunión o la de  responder e-mails o peor aún a leer asuntos varios por la web.  Lo que si están es siendo 100% irrespetuosos con quienes han preparado una información, necesitan su retroalimentación y están siendo sometidos a un desprecio absoluto, consciente o inconsciente, por parte de  Gerente E-Mail como lo llama el amigo Luis.  O tal vez aún peor como me lo apunto el amigo Alvaro-el gerente que padece del sindrome conjunto de “reunionitis+emailitis”. ¡Auxilio!

 

Está mas que comprobado que el multitasking no lleva a mayor efectividad, sino a la inversa.  A cosas entendidas a medias, leídas a medias y decididas con información a medias.  Un estudio de la Universidad de Stanford,  demuestra que los multitataskers intensos son mucho mas susceptibles a distraerse con cualquier cosa y también desarrollan un criterio reducido para discernir la relevancia de las tareas y protegerse de interferencias. Cuando se esta  cambiando constantemente de una tarea a otra y se le va dando mas o menos la misma importancia, se va perdiendo exactitud en la memoria, se vuelve menos efectivo y se cometen mas errores.

 

Una publicación de la Universidad de Harvard concluye que aún y cuando ya sabemos que es imposible hacer todo en fila india, uno por uno, lo importante es cambiar nuestro enfoque a uno de valor y no de volumen.  ¿Cómo así?  En vez de obsesionarse con limpiar todo el correo, empezar por identificar aquellas iniciativas y actividades que realmente añaden valor.  Una vez mas volvemos a lo de siempre, establecer prioridades.  No por hacer mas se va a cumplir mejor ni aportar mas al logro de las metas. 

 

Finalmente, gerenciar y dirigir, no es equivalente a ser un coordinador de tráfico de e-mails.  No se puede uno pelear con el e-mail como medio de comunicación, pero si hay que tener el criterio de no esconderse tras esa barrera ni sumergirse en ella para evitar darle frente a la gente y a los asuntos importantes.

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¿Soy yo?

16 de Marzo de 2010 por Margaret R. Grigsby

Creer o confiar, dudar o poner a prueba, experimentar o prejuzgar.  Cada una de estas actitudes tiñe nuestras percepciones, juicios, evaluaciones y por supuesto nuestras acciones.

 

Muchas veces son un patrón automático del cual ni siquiera nos damos cuenta y que de manera recurrente nos llevan a conclusiones tal vez correctas, tal vez erróneas.  Lo difícil es tener claro que no a todo mundo se le ve con los mismos ojos.  Todos nos equivocamos, a veces confiamos completamente en alguien para llevarnos una gran decepción después o tal vez prejuzgamos y después caemos en la cuenta del error.  A veces aún peor, se cae en la cuenta del error y no se toman las acciones correctivas.

 

En el ámbito laboral, lo ideal es poder confiar, pero también está claro que es un entorno en que los intereses personales por lo general privan ante cualquier otra lealtad.  No significa ello que con todo mundo hay que andar a la defensiva, eso muchas veces lleva a grandes errores de juicio, relacionamiento y comportamiento.  Pero igualmente,  andar de inocente casi que inexorablemente lleva a mas de un chasco.

 

Triste es cuando también en el entorno íntimo haya incapacidad o imposibilidad de confiar o creer.  Es momento entonces, de cuestionarse ¿Soy yo? ¿Son los demás?  ¿Por qué permanezco rodeado de personas en las que no puedo confiar?  ¿En que estoy perdiendo el balance?

 

Finalmente, es muy importante reflexionar sobre el poder que le has otorgado a otras personas de influenciarte y de teñir tu mundo con sus colores:  ¿son válidas sus apreciaciones? ¿te ayudan a ti? ¿o te estás dejando manipular, aunque lo hagan de la manera mas hábil y encubierta? ¿te están forzando a estar de acuerdo o en guerra?  ¿quienes te influencian para forjar percepciones sobre tus compañeros, tus jefes, tus subalternos?  ¿que tanto contrastas lo que ellos te dicen con la verdad?  ¿quienes te influencian para forjar percepciones en el ámbito personal?  ¿que tan sólida es la justificación que dan para sus apreciaciones?  ¿gana la vehemencia o gana la razón?

 

 

“Me gusta leer”…un video con palabras y pensamientos hermosos y provocadores.

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Decidir o no decidir

11 de Marzo de 2010 por Margaret R. Grigsby

 No decidir es una decisión:  de dejar a otros decidir por uno.  

No tengas duda que lo harán.

¡Después nada de caritas!! 

Pasa frecuentemente en la vida y en el trabajo.  Se dejan las cosas pasar por una y mil razones, justificadas o no.  Al final, frecuentemente el chasco es grande, el alegato causa mas conflictos aún.  Es mejor tomar conciencia y ser deliberado en la toma de las decisiones, hasta para no tomarlas.

Y para mientras están decidiendo si decides o no decides, te dejo este app muy chévere, que me lo tomo de una sugerencia del amigo Robbie para que te pongas a garabatear virtualmente:

http://www.zefrank.com/scribbler/scribblertoo/

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