El país del “Continuará”
Todos conocemos al famoso “Continuará”.
Nos hemos topado con esta palabra de diez letras al final de algún libro, una historia publicada en serie, un artículo de opinión, una película…
El “Continuará” nos dice, más bien nos advierte o alerta, que estamos ante una historia que no se agota allí, sino que prosigue y que por lo tanto hay que estar atento al próximo episodio. Nos habla de segundas, terceras o más partes; algo así como las películas Tiburón I, II y III (para los más viejos) o Harry Potter I, II, III, IV, V, VI, VII y VIII (para los más jóvenes).
Y si de Costa Rica se trata, “Continuará” se refiere a historias de nunca acabar…
Por ejemplo, ¿cuántos gobiernos llevamos hablando de la necesidad de una reforma fiscal integral (que contemple no solo ingresos frescos sino también recortes)? Mas como una y otra vez optamos por posponer el tema o echar mano a un remiendo, estamos condenados a sufrir el “Continuará” por sécula seculórum.
Igual sucede con el tema de la infraestructura. Escuchamos todo el tiempo que el país está rezagado en este campo; en un tiempo se decía que el retraso era de diez años, luego de veinte y ahora de treinta. ¿Por cuántas décadas más soportaremos el “Continuará”?
Una suerte similar ha corrido la tan cacareada reforma del Estado. Sin duda, uno de esos tópicos que de cuando en cuando es extraído del baúl de los recuerdos, se le quita el polvo y las telarañas, y se vuelve a poner sobre la mesa de discusión, tan solo para que al poco tiempo caiga de nuevo en el olvido.
Ni qué decir de una profunda reforma de empleo público que le permita al Estado actuar verdaderamente como patrono y no como Gulliver atado o genio embotellado. Este asunto ya huele a herrumbre y polilla.
Y podemos agregar más temas a la lista… reforma al reglamento de la Asamblea Legislativa, reforma electoral, tramitomanía, agilización de los servicios médicos públicos, profundizar el mercado de valores, el Estado laico, etcétera, etcétera, etcétera.
En conclusión, vivimos en el país del “Continuará”, y lo triste del caso es que hay quienes se sienten cómodos con esta situación y procuran que perdure.







