Mi experiencia con los descuentos
2 de Noviembre de 2011 por Hazel FeigenblattLos cupones de descuento siempre me han generado una pésima impresión.
La idea de buscar entre cientos de cupones como los que aparecen en los periódicos en Washington, agarrar las tijeras para recortarlos y caminar a lo largo y ancho de los pasillos hasta dar con el producto y tamaño indicado en el cupón –todo para ahorrar $0.25- me parece absolutamente sin sentido.
Ni se diga de hacer fila detrás de alguien que de pronto sale con un rollo de 20 cupones, para cuada uno de los cuales el cajero debe revisar fecha de expiración, discutir con el cliente cuando se rechaza un cupón, etc.
Si es en Costa Rica, las posibilidades de que el negocio salga con alguna cláusula de letra pequeña (“la promoción era solo para la primera persona que trajera el cupón…”) son bastante altas.
Con Internet, han aparecido blogs dedicados a las mil y una técnicas para cazar cupones en la red y hasta cursos (sí, ¡cursos!) de “extreme couponing”.
Más recientemente se han popularizado los sitios de descuentos u “oportunidades”, los cuales –en mi opinión- funcionan a la inversa: En vez de obtener un descuento para lo que necesita comprar, el cliente compra cualquier cosa que se ofrezca con descuento.
Por supuesto, no hay nada malo en buscar mejores precios, todo lo contrario; pero dedicar todo el tiempo y esfuerzo que esos sistemas requieren por una recompensa mínima me parece hasta triste.
No obstante, nuevas opciones más prácticas y atractivas han empezado a surgir gracias a los teléfonos inteligentes.
Hace poco, haciendo fila para pagar en una tienda, vi que la persona adelante mío mostró su celular a la cajera y recibió un descuento de $15. Preguntando, supe que chequearse en la tienda con Foursquare automáticamente genera un código de descuento (obviamente hice el “check in” antes de pagar).
En otra tienda vi algo similar, pero la tienda no aparecía en Foursquare. Una búsqueda en Google con el nombre de la tienda y la palabra descuento me llevó a http://www.retailmenot.com. El código de descuento aplicaba encima del descuento que ya tenía la tienda. Resultado: Una de las cosas que estaba comprando (casi $50) me salió gratis.
Al parecer, he estado pagando más mientras otros clientes pagaban menos, por lo que ahora cuando puedo reviso en línea antes de pagar.
Si los descuentos se pueden conseguir con un par de clicks en el momento de comprar algo que ya había decidido comprar, son una excelente opción: Para el cliente (por razones obvias), pero también para el negocio, que logra una interacción en línea con los clientes mucho más productiva que saturar a la gente con emails y mensajes de texto no deseados.
No dudo que en Costa Rica conforme se generalice el uso de teléfonos inteligentes pronto empiecen a verse buenas opciones en este campo.








