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El arte de cortejar

12 de febrero de 2012 por Katiana Murillo

¿Sabía usted que el motivo por el cual los flamingos adquieren un profundo y llamativo color rosa es porque “se maquillan” con un aceite que ellos mismos producen para atraer a sus parejas durante el cortejo?

La preservación de la especie es algo muy serio en el Reino Animal, de ahí que los ritos de cortejo tiendan a ser muy elaborados y fascinantes.

Hay casos sorprendentes como el de los insectos, donde las hembras copulan con más de un macho y pueden posponer la fertilización; tanto así, que otros machos pueden llegar y retirar con sus genitales el esperma de uno anterior y colocar el suyo. Aquí lo importante no es llegar de primero, sino saber llegar.

Los machos de las moscas escorpión le ofrecen una presa a la hembra para que les permita el apareamiento. Si el regalo no le parece bueno, puede rechazar al macho. Este probará entonces a ofrecerle una masa de su saliva rica en sustancias nutritivas. Si la hembra lo rechaza de nuevo, el macho olvida las gentilezas y prácticamente la viola.

El regalo también puede tener la finalidad de distraer a la hembra el tiempo necesario para permitir la fecundación, llegando al “descaro” en el caso de los machos de la mosca Hilara sartor, de ofrecerle un capullo de seda vacío a la hembra. Cuando esta se da cuenta del engaño, ya todo ha pasado…

Las hembras de algunas especies de arañas también reciben presas de los machos, pero el tema es especialmente dramático en el caso de la araña dorsirroja australiana, ya que él mismo se ofrece como regalo para ser comido. ¿Por qué lo hace? Bueno, el tiempo de la cópula se alarga y el número de huevos fecundados por el macho aumenta.

También están los vividores: la araña de oro hembra comparte su tela con varios machos que compiten entre ellos para conquistarla. Mientras tanto, se alimentan de las presas que caen en la tela.

Los machos de quetzal parecen artistas circenses llamando la atención de las hembras con vuelos acrobáticos en los que despliegan sus hermosas plumas color verde- esmeralda. Hasta son comunes las persecuciones en el bosque.

Y si hay una hembra interesada es la del colibrí garganta de fuego, ya que esta toma en cuenta la cantidad y calidad de las flores que un macho controla antes de aceptar cualquier propuesta amorosa. Así, él tiene asegurada su paternidad y ella, un recurso alimentario.

También están los que no se comprometen mucho: los garrobos, por ejemplo, establecen vínculos de tipo amistoso en los que macho y hembra comparten refugio y alimento, hasta que este se cansa de ella y busca a otra hembra dentro de su territorio.

Otros andan con varias al mismo tiempo. Cada macho de serafín de platanar tiene a su disposición tres y los pizotes machos, como siempre andan solos, en época de apareamiento se insertan en los grupos de hembras y sus crías.

Pero la situación da vuelta en el caso del gallito de agua, donde son los machos los que construyen el nido, incuban y cuidan a los polluelos y algunas veces hasta los cargan bajo sus alas. Las hembras aquí hacen algunos movimientos de construcción del nido, pareciera que solo para impresionar, pero defienden los territorios adyacentes de uno a cuatro machos, con los que, por supuesto, copulan.

Hay quienes literalmente no se despegan, como el juan palo que, luego de pelear su derecho con varios machos, cuando lograr asir a una hembra se mantiene en su espalda por varios días, incluso comiendo en esa posición.

Y si de violencia se trata, el cortejo del delfín nariz de botella puede llevar a macho y hembra a golpearse las cabezas violentamente. También hay mordiscos.

El ideal de la fidelidad lo encontramos en las lapas, las cuales establecen pareja de por vida y las labores de crianza de los polluelos son compartidas por macho y hembra.

¿Verdad que se le hacen conocidas estas historias?

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Cuando comer bien es, además, sostenible

31 de enero de 2012 por Katiana Murillo

Todo comenzó en 1986 con una manifestación contra la apertura de un restaurante de la cadena McDonald´s en la popular Piazza di Spagna en Roma, en la que sus manifestantes blandieron tazones de penne como armas de protesta. Poco tiempo después nació el movimiento Slow Food en respuesta a la comida rápida, la vida agitada, la agricultura insostenible y la afectación de las economías locales.

Fundada por el periodista italiano Carlo Petrini en Bra, una zona del norte de Italia famosa por sus vinos, trufa blanca, quesos y carne de bovino, la asociación Slow Food ha crecido al punto de contar con unos 100.000 miembros repartidos en 1300 convivium, las estructuras  locales de la organización en todo el mundo.

Slow Food lo que busca es redescubrir los placeres de la mesa y entender cuán importante es la procedencia de esos alimentos, su forma de producción y quién los produce. Y como hay  que tomarse el tiempo para degustar, no es casual que el símbolo del movimiento sea un caracol.

Una de las principales actividades de Slow Food es Terra Madre,  un encuentro de comunidades del alimento de todo el mundo que integran una red de productores, distribuidores, cocineros, universitarios y consumidores que trabajan por una producción alimentaria no solo de calidad, sino también responsable y justa.

También cuentan con la Universidad de Ciencias Gastronómicas, que integra la investigación científica con los sabores tradicionales de las granjas y productores alimentarios, y la Fundación Slow Food para la Biodiversidad, que apoya proyectos de defensa de la biodiversidad agrícola y las tradiciones gastronómicas con especial atención a los países en desarrollo.

A nivel local, los convivium organizan ferias, mercados y muestras para exponer productos de excelencia gastronómica y ofrecer a los consumidores responsables la oportunidad de entrar en contacto con los productores.

Costa Rica no es la excepción y desde el 2005 opera el Convivium Slow Food San José, dirigido por Patricia Sánchez, especialista en mejoramiento genético de la calidad. Cada dos años desde el 2004 el convivium realiza el Encuentro Terra Madre y actividades como el Salón del Gusto, para adentrarse en aromas y sabores, así como ferias locales donde se promueven alimentos de calidad, inicuos y justos.

Precisamente, el 9 de febrero en Ciudad Colón se reactiva el Mercado de la Tierra, que tendrá lugar todos los jueves de 2 a 6 p.m. en el mercado viejo y donde es posible encontrar productos orgánicos ofrecidos directamente por productores locales.  Los días 18 y 19 de febrero en la Antigua Aduana también se realizará la Feria del Gustico Costarricense en alianza con varias organizaciones.

Otros proyectos del convivum son rutas agroalimentarias y el apoyo e impulso a denominaciones de origen como el queso Turrialba y el café Tarrazú.

Así que no está de más en nuestro ajetreado ritmo de vida hacer un alto en el camino para degustar una deliciosa cena con productos sanos, justos y de calidad. Y mejor todavía si va acompañada de una buena conversación a la luz de las velas…

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Que se quema el cielo

19 de enero de 2012 por Katiana Murillo

Con la época seca vienen hermosos días de sol pero también de riesgos. Uno de ellos  son los incendios forestales.  La buena noticia por el momento es que, según datos del Ministerio del Ambiente, Energía y Telecomunicaciones (MINAET), el año 2011 cerró con el mejor registro histórico al reducirse en un 50% el área afectada por los fuegos.

No hay que perder de vista, sin embargo, que Guanacaste sigue siendo la región más vulnerable, con el 95% del área impactada por incendios el pasado año, y que las principales causas son  las quemas agropecuarias y de pastos, pero también el vandalismo y la venganza.

Un primer incendio ya se dio en los primeros días del año en bosques de Carrillo, y siniestros le han pasado una alta factura también a nuestras áreas silvestres protegidas y sus recursos.

Uno de los más lamentables fue el del Parque Nacional Palo Verde en abril de 2010, que consumió cerca de 3000 hectáreas y fue provocado por cazadores como venganza. Cada minuto que duró el incendio se estima que consumió una hectárea y media y en total se liberaron 45 mil toneladas de dióxido de carbono.

¿Quién podría olvidar el lamentable incendio que destruyó en un 80% la Casona del Parque Nacional Rosa en mayo de 2001 y que también fue provocado por cazadores furtivos?

Nuestro ecosistema de páramo en el Parque Nacional Chirripó también ha sufrido el embate de grandes fuegos producto de descuidos de expedicionarios, que han dejado mal apagadas fogatas, colillas de cigarro o fósforos, y por agricultores que han realizado quemas en fincas fuera del parque y se han salido de control.

La acción humana, aunada a los efectos del cambio climático como sequías prolongadas, altas temperaturas y disminución de la humedad, son terreno fértil para los incendios. Basta ver lo que ya ha sucedido a gran escala en países como Chile y Australia.

Con los incendios forestales no solo se liberan grandes cantidades de C02 a la atmósfera, agravando el mismo problema del calentamiento global, sino que se pierden recursos de agua, biodiversidad y paisaje, y se ponen en peligro también vidas humanas.

Junto al trabajo de las brigadas de bomberos forestales voluntarios, que resulta admirable, seamos nosotros también vigilantes de nuestros recursos para prevenir y denunciar. Como dice la canción de Malpaís en el documental Se Quema el Cielo, de Luciano Capelli: “que se quema el sueño, que se quema el alma; son lenguas de muerte esas llamaradas…”

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Adaptarse o morir

12 de enero de 2012 por Katiana Murillo

Una noticia interesante surgió en los primeros días del año cuando un grupo de científicos anunció haber descubierto los primeros tiburones híbridos del mundo en aguas australianas; signo, según ellos, de que estos escualos se adaptan al cambio climático. Se trata de la reproducción cruzada del tiburón australiano de punta negra con la del tiburón de punta negra de otros lugares del mundo, lo que le permite a estos tiburones híbridos vivir en aguas más temperadas y, por lo tanto, aumentar su hábitat natural.

Ya lo dijo Charles Darwin: “las especies que sobreviven no son las más fuertes ni las más inteligentes, sino las que se adaptan mejor al cambio”.

No es la primera vez que el clima del planeta está cambiando y que las especies deben adaptarse o morir. Sin embargo, es la primera vez en la historia que el clima lo está haciendo de manera tan vertiginosa debido a la influencia humana, responsable de la alta emisión de gases que causan el calentamiento global.

Y esto, pese a ser un problema planetario, presenta sus mayores impactos a escala regional y local. Efectos del cambio climático en las especies en Costa Rica, según la Segunda Comunicación Nacional sobre Cambio Climático, incluyen, por ejemplo, la conocida desaparición de anfibios como el sapo dorado y la rana arlequín debido al hongo Batrachochytrium dendrobatidis, cuyo crecimiento es favorecido precisamente por ambientes más húmedos y noches más calurosas.

Por su parte, el aumento de sequías, aunado al fuerte uso de plaguicidas, está amenazando  a muchas especies de murciélagos y aves residentes y migratorias (que son importantes polinizadores de plantas); y el incremento en la temperatura está provocando que el bosque nuboso pierda humedad, poniendo en riesgo servicios ambientales como el agua. Muchas especies adaptadas a vivir en bajas temperaturas ya no tienen un nivel superior al cual emigrar.

El calentamiento, asociado al fenómeno de El Niño, también afecta el hábitat, el metabolismo y la capacidad de desplazamiento de animales como las tortugas marinas y altera la proporción de sexos en los nacimientos, fenómeno que igualmente lo sufren cocodrilos y caimanes y que altera sus poblaciones (más hembras para las primeras y machos para estos últimos). Por stress climático en eventos extremos ya se han dado muertes masivas, como el caso de monos de nuestras cuatro especies en el Parque Nacional Corcovado durante un fuerte temporal. Y científicos de la Estación Biológica La Selva han encontrado, además, que el calentamiento dificulta el proceso de fotosíntesis y disminuye el grosor de los árboles.

Indudablemente con la amenaza a la biodiversidad también nos quedamos sin sus beneficios. ¿Pero, qué pasa, además, con nuestra especie? Sin duda, una de las preguntas clave es si estamos preparados para adaptarnos. Escenarios para el país muestran que Costa Rica se verá sometida irremediablemente a fenómenos extremos del clima, que causarán tanto grandes sequías como graves inundaciones en distintas zonas. Habrá, por ejemplo, menos precipitación en el norte del país en regiones como Guanacaste y más lluvia en el Caribe y la Zona Sur.

Vidas humanas en peligro, destrucción de infraestructura e inseguridad alimentaria son algunas de las consecuencias en potencia frente a un escenario de débil gestión del riesgo. ¿Será que lograremos ser como los tiburones australianos y adaptarnos al cambio?

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¿Es su vida sostenible?

2 de enero de 2012 por Katiana Murillo

Inicia un nuevo año y muchos lo hacemos con una avalancha de nuevos propósitos y metas. Pero, quizá la pregunta más retadora de todas no es exactamente cómo logramos lo que nos proponemos, sino con qué equilibrio lo perseguimos.

Solo las personas satisfechas con su vida, lo que por cierto no es sinónimo de tener dinero, son las que pueden hacer más por los demás, crear un impacto positivo en su comunidad (nacional y global) y dejar huella. Es decir, realizarse y trascender.

Una de las blue zones o zonas del planeta donde investigadores han detectado que existe una extraordinaria longevidad, es la península de Nicoya, en Guanacaste. Muchos de sus pobladores han superado los 90 años y viven más que la gente del resto del país. Otras zonas azules en el planeta son las islas de Cerdeña (Italia), Okinawa (Japón) e Ikaría (Grecia), así como el valle de Loma Linda (California, EE.UU). En estos sitios se ha encontrado que la gente no solo vive más, sino que cuenta con mejor salud que mucha de la población que los rodea.

Lo que resulta aún más sorprendente son los motivos por los cuales esto sucede. En el caso de Nicoya, además de factores propios de la región, como el agua rica en calcio que fortalece los huesos y una dieta tradicional rica en frutas y nixtamal con presencia de antioxidantes y aminoácidos, entre otros, existen secretos adicionales más enfocados en cómo las personas toman su vida.

El vivir integrados en familia y con amigos, tener espiritualidad y realizar un trabajo físico que los mantiene en forma, son parte de ese secreto de longevidad de los nicoyanos, pero también el contar con un plan y propósito que los empuja a asumir la vida con pasión y más allá de ellos mismos. Por último y no menos importante, está el vivir en conformidad con lo que se es y se tiene, que al fin de cuentas da felicidad y, como valor agregado, eleva los niveles de endorfinas y lleva a un fortalecimiento del sistema inmunológico.

Al parecer la gente de Nicoya no solo está interesada en ellos mismos, sino también en los demás y se mantienen aprendiendo a lo largo de su vida. Y esto es suficiente para poder apagar una candela más cada año.

Según sostienen los científicos, menos de un 25% de cuanto vivimos es dictado por los genes; es decir, la longevidad de nuestros padres y abuelos. El resto depende del estilo de vida y los hábitos cotidianos que tengamos. Es por eso que los resultados de Nicoya quizá lo sorprendan y aunque usted no viva allí, ni tampoco en Cerdeña, Okinawa, Ikaría o Loma Linda, muchos de estos pueda que lo inspiren a tener una vida no solo más prolongada sino feliz y, por lo tanto, sostenible.

¡Qué tenga un buen y próspero Año Nuevo 2012!

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Deseos ambientales para Año Nuevo

12 de diciembre de 2011 por Katiana Murillo

Siguiendo la tradición de la mayoría de los ticos, en la que se le pide al Niño Dios lo que se quiere para Navidad, ¿qué tal si hacemos una carta con los deseos ambientales para el 2012? La cosa es que cumplirlos, eso sí nos toca a todos…

Algunos de estos deseos podrían ser:

  • Que TODAS las municipalidades del país cumplan con la Ley para la Gestión Integral de los Residuos y todo lo que se pueda reciclar, así se haga.
  • Que contemos finalmente con una estrategia de ordenamiento territorial, la cual mitigue los impactos negativos de las actividades productivas sobre los suelos, recursos hídricos, ecosistemas y biodiversidad y nos ayude a reducir nuestra deuda ecológica, producto de utilizar recursos más allá de la capacidad del territorio para satisfacer esa demanda.
  • Que dejemos de contaminar nuestros mares y protejamos más efectivamente sus recursos, tomando en cuenta que nuestra extensión marina es 10 veces más grande que la terrestre.
  • Que el Programa de Pagos por Servicios Ambientales tenga más fondos para cubrir la demanda y que más comunidades, grupos y pequeños propietarios puedan recibir un ingreso por los servicios que prestan sus bosques y tengan acceso a otras formas compatibles de generación de recursos.
  • Que consumamos lo necesario (esta es una de las más difíciles) y seamos consumidores ambiental y socialmente más responsables. Con esto, también, que el comercio sustituya materiales no reciclables y altamente contaminantes, como el estereofón, y ofrezca productos que no vayan en detrimento de nuestros recursos, como las especies marinas en peligro.
  • Que nuestras áreas silvestres protegidas cuenten con más recursos para enfrentar sus necesidades y sectores como el turismo aporten más y lo vean como la inversión que es.
  • Que contemos finalmente con una nueva ley de gestión integral del recurso hídrico, que responda a las necesidades actuales.
  • Que realicemos más  investigación científica y le demos mayor valor agregado a nuestros recursos naturales sin perder de vista la distribución justa de sus beneficios.
  • Que se reduzca el uso de plaguicidas y consumamos productos agrícolas más sanos, con adecuados estándares ambientales y una retribución justa para el productor local.
  • Que el transporte público sea más eficiente y existan más opciones que nos permitan reducir nuestra huella de carbono.
  • Que desarrollemos opciones de energías alternativas, en especial para el sector transporte, y realmente nos encaminemos a una economía baja en carbono.
  • Que exista una verdadera planificación urbana que, entre otras cosas, evite la construcción en zonas de alto riesgo y la contaminación de acuíferos.
  • Que la nueva norma C-Neutral logre crear un mercado local efectivo del carbono, el cual promueva y de valor a proyectos de energías limpias, reforestación y protección de bosques, entre otros.
  • Que tengamos una estrategia nacional efectiva de adaptación al cambio climático, la cual nos prepare ante los efectos del calentamiento global y mejore la gestión del riesgo de desastres, y a la que se le de tanta importancia o más que a los instrumentos de reducción y compensación de emisiones.
  • Que tengamos más empresas ambiental y socialmente responsables con una visión de desarrollo a nivel de país.
  • Que protejamos efectivamente nuestros ecosistemas más ricos y vulnerables, como los humedales y los arrecifes, así como las especies en riesgo de extinción y sus hábitats.
  • Que construyamos un destino turístico sostenible, no depredador de los recursos naturales de los cuales dependemos.
  • Que promovamos un tipo de desarrollo  que haga un uso racional de los recursos naturales y tengamos la tolerancia y la capacidad de diálogo para llegar a un consenso sobre lo que más nos conviene, sin estancarnos y oponernos sin soluciones.
  • Que el tema ambiental sea finalmente un eje transversal de las políticas de desarrollo del país, que seamos consecuentes con la imagen de país verde que pregonamos en el exterior y no perdamos nuestra capacidad de llevar a cabo iniciativas ambientales que vayan de la mano con el desarrollo.

¿Cuáles son los suyos?

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La lección de Crucitas

1 de diciembre de 2011 por Katiana Murillo

Con la histórica y celebrada sentencia de la Sala Primera, que confirmó la anulación de la concesión al proyecto minero a cielo abierto Crucitas, en San Carlos, así como del decreto de conveniencia nacional y la viabilidad ambiental, está más que claro que la minería no es de interés público en este país aunque decretos ejecutivos se empeñen en lo contrario.

Pero lo importante es que esta sentencia nos haga reflexionar una vez más sobre el tipo de desarrollo que queremos para Costa Rica y ser también consecuentes con lo que pregonamos ser.

Somos reconocimos en el mundo como un país innovador en el uso de los recursos naturales, donde la actividad turística está basada principalmente en estos y le da de comer a muchas comunidades del país, donde los servicios ambientales de los bosques se pagan y se le ha dado valor a la  biodiversidad para diferentes usos, entre otros tantos ejemplos.

Pero también tenemos contradicciones y la minería para Costa Rica, en vez de representar una ventaja,  pone al país en entredicho y empaña nuestros logros ambientales que, se vale recordar, también han servido para nuestro beneficio económico y tienen impacto social.  Es desalentador cuando es el mismo Estado el que genera conflictos ambientales, según lo señala el último Informe Estado de la Nación, y precisamente el pasado año registró el mayor número de denuncias ambientales de los últimos 13 años.

Sin embargo, en un periodo de gran descontento social y desconfianza en las autoridades políticas (y judiciales), como el que vivimos, las luchas ambientales del 2010 han tenido su fruto y el más importante con esta sentencia ha sido volver a creer que la justicia ambiental es posible y con ella también otro tipo de desarrollo.

La pregunta es si lo leerán así nuestras autoridades…

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Pensar globalmente, actuar localmente

28 de noviembre de 2011 por Katiana Murillo

Estamos en la primera semana de una nueva cumbre climática y el panorama no puede ser más negro: las emisiones de gases de efecto invernadero van en aumento, también la temperatura del planeta con todos su efectos (aun cuando no vaya a ser tan alta como se pensaba) y justo en el 2012 se acaba el periodo de vigencia del Protocolo de Kioto, el único instrumento que compromete jurídicamente a los países firmantes a la reducción de emisiones, y sin que hasta la fecha se visualice un acuerdo concreto en el horizonte para sustituirlo.

No sucedió en Copenhague hace dos años, cuando el gobierno danés pretendía ponerse una flor en el ojal por eso, tampoco pasó en Cancún y la crisis económica actual poco ayuda a la situación. Por esta misma razón, el incipiente mercado del carbono, para comercializar reducciones de emisiones, es difícil que despegue por lo menos en el corto plazo.

Entonces, ¿qué hacemos? ¿Sentarnos a ver los toros desde la barrera o prepararnos y actuar?

Una frase muy utilizada últimamente es la de “pensar globalmente y actuar localmente”.  En realidad tiene mucha razón. Es la suma de esfuerzos locales la que verdaderamente puede cambiar el mundo y si esperamos a que los líderes mundiales tomen las decisiones que hace tiempo debieron haber tomado, va a ser demasiado tarde.

¿Qué puede hacer entonces un país como Costa Rica, que por su tamaño se pierde en la geografía mundial? En realidad mucho. Ya ha tenido grandes logros, como ser pionero en darle valor a los servicios de los bosques. Pero la lista de retos es grande. Así que hay mucho trabajo por delante.

Basta con ver el último Informe Estado de La Nación en Desarrollo Humano Sostenible: tenemos la mayor brecha ecológica negativa desde el 2002, el tercer registro más alto de muertes por desastres naturales en cuarenta años, una expansión urbana en zonas de alto riesgo, una matriz energética insostenible con alta huella de carbono (nuestro sistema de transporte sigue siendo  ineficiente), muchos de nuestros  humedales (los ecosistemas que más fijan carbono) están amenazados y la variable ambiental no es todavía un componente básico de los instrumentos de planificación territorial. A todo esto se suma el estancamiento de la pobreza y el incremento en la desigualdad.

Sin embargo, también tenemos logros como el aumento del área sembrada con productos orgánicos certificados; el mejoramiento en la conectividad de áreas protegidas con corredores biológicos; la creación de nuevas áreas de protección marina; un incremento del área sometida a conservación privada, donde también se promueve el ecoturismo y la investigación; el lanzamiento de la norma C-Neutral, con su potencial de impulsar en primera instancia un mercado local de carbono; el Programa de Pago por Servicios Ambientales, que ha protegido el 14% del territorio nacional en 13 años; y la nueva Ley de Gestión Integral de Residuos, que está empujando a los municipios a manejar el tema.

Como escribió nuestro poeta Isaac Felipe Azofeifa: “Nunca se pone más oscuro que cuando va a amanecer”. El punto es que hay que hacer que amanezca.

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Sostenibilidad y Malpaís

20 de noviembre de 2011 por Katiana Murillo

La sostenibilidad también tiene que ver con la expresión cultural y la capacidad de construir la identidad nacional más allá de estratos sociales, generaciones y formas de pensar, y eso es precisamente lo que ha logrado el grupo Malpaís, a propósito de su concierto del pasado viernes 18 de noviembre en el Estadio Nacional.

La sostenibilidad ambiental y la económica son solo dos patas de un banco de tres, porque la sostenibilidad social también tiene su parte y en un país donde la brecha social es cada vez mayor y contribuye a la inestabilidad de ese banco, la expresión artística, como la música de Malpaís, tiene la capacidad de cerrar esa brecha, hacer soñar y llorar (por Fidel) y hacernos sentir orgullosos de ser costarricenses, más allá de cuando juega la “Sele”.

Qué rico es cuando la música tiene el poder de trascender estereotipos, prejuicios y divisiones para dejarnos llevar por el talento de algunos de los mejores artistas musicales de este país, como despedida y homenaje a otro grande que ya se fue y que se extraña como a un amigo del alma.

En el nuevo Estadio Nacional, convertido prácticamente en un símbolo más del país, no solo el partido Costa Rica-España marcó un hito, sino también las 30.000 personas que se reunieron el viernes en lo que ha sido la concentración más grande para un concierto de un grupo nacional y que, dicho sea de paso, fue económicamente accesible para su variado público.

Y es que en la música de Malpaís todos reconocemos a nuestra tierra, la cotidianeidad, nuestros variados ritmos y sentimientos, cosas que también encantan a otros que no son de aquí.

¡Qué bueno que Costa Rica no sea solo belleza natural, sino también talento, arte y cultura viva que une en la diversidad! Es en este caso, por medio de la música, que se contribuye al proceso de construcción permanente de nuestra identidad como nación.  Hay “rosas de un día”, pero no Malpaís.

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Ser sostenible paga

15 de noviembre de 2011 por Katiana Murillo

Ser sostenible puede sonar a “tener buena voluntad porque me importan el planeta y la gente”, pero lo cierto es que también puede traer beneficios directos a la productividad de las empresas, su facturación y competitividad.

Una encuesta realizada entre agosto y septiembre de este año por el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) a cerca de 90 tour operadores y hoteles que han obtenido el Certificado para la Sostenibilidad Turística (CST), muestra ventajas interesantes que han obtenido estas empresas gracias a sus prácticas de sostenibilidad.

Por ejemplo, la mitad de los tour operadores  y el 58% de los hoteles disminuyeron el consumo de metros cúbicos de agua luego de la implementación del CST. Igual sucedió con el consumo de electricidad, rubro que lograron reducir el 75% de los tour operadores y el 71% de las empresas de hospedaje.

El 82% de los tour operadores y el 76% de los hoteles disminuyeron el consumo de resmas de papel y las prácticas de sostenibilidad llevaron también al 53% de los primeros y al 73% de los segundos a aumentar la compra de productos  amigables con el ambiente en cocina y restaurantes; el 61% de los tour operadores y el 69% de los hoteles también aumentaron el uso de productos de limpieza biodegradables, y el 62% y el 67%, respectivamente, favorecieron la adquisición de productos orgánicos.

El 52% de los tour operadores y el 60% de los hoteles también incrementaron la compra de alimentos producidos localmente, estimulando a la economía regional, y el 57% y el 38%, en cada caso, aumentaron la producción de energías limpias.

Es de resaltar también que el 60% de los hoteles recuperaron sus áreas verdes y el 74% aumentó la reforestación con especies nativas luego de la certificación. El 62% de los tour operadores y el 47% de los hoteles también cambiaron sus prácticas de recolección de residuos para reciclar.

Ahora bien, ¿cómo se reflejan estos cambios en la competitividad del negocio?

El 46% de los tour operadores y el 58% de los hoteles reportaron un aumento en los negocios o contratos con mayoristas reconocidos luego de la certificación. El 47% y el 43%, respectivamente, señalaron un incremento en el número de clientes.

Los porcentajes más altos están, no obstante, en el rubro de satisfacción, que sin ninguna duda es medular en la industria turística. El 64% de los tour operadores señaló un aumento en el nivel de satisfacción de sus clientes, mientras que así lo hicieron el 81% de los hoteles; reforzando lo que ya empresas reconocidas de viajes como Travelocity habían afirmado con respecto al predominio de las compañías verdes en este tema. Esto redunda también en la motivación de los colaboradores, que se sienten más comprometidos con su labor.

El 59% de los tour operadores también reportó un aumento en el reconocimiento internacional por contar con la certificación y lo mismo señaló el 61% de los hoteles.

Una certificación en sostenibilidad como la del CST en el sector turismo lo cierto es que por sí sola no va a cambiar la realidad de una empresa, pero lo que muestran estos resultados es que, bien aprovechada, puede generar un retorno interesante de la inversión y constituirse en un elemento diferenciador incluso en épocas de crisis.

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