Vacaciones bajas en carbono
Frecuentemente cuando se piensa en vacaciones en la playa, lo primero que se viene a la mente es mucha comida y disponible a todas horas, aires acondicionados a la máxima potencia, iluminación artificial y todo aparato eléctrico en funcionamiento. Sin embargo, en Costa Rica existe también la posibilidad de pasar unas vacaciones fabulosas con una baja huella ecológica y de carbono.
Uno de estos sitios es La Leona Ecolodge, ubicado muy cerca de una de las entradas al Parque Nacional Corcovado, en el extremo sur de la Península de Osa. Y es que realmente no se necesita nada más: un sitio privado en medio del bosque o frente al mar, una cama cómoda y baño, pero con la diferencia de que las paredes de la habitación son de nylon y cedazo, como en una tienda de campaña, no hay electricidad (solamente en el área común) y tampoco aire acondicionado. Sin embargo, numerosos árboles y plantas contribuyen con la frescura natural de las áreas comunes y las tiendas, aprovechando también las corrientes de brisa marina.
El baño, si bien cercado para privacidad, está al aire libre y el agua, a temperatura ambiente (más que deliciosa para apaciguar el calor). Un solo día arrullado por los sonidos del bosque y del mar y usted se dará cuenta de que no necesita nada más para descansar.
Tampoco es para pasar hambre pues la comida, servida en el área común, es de calidad e incluye servicio de bar también. Además hay mesas de madera de reforestación donde se puede compartir a la luz de las velas, reafirmando que lo rústico no es sinónimo de incomodidad y que usted puede ayudar al planeta disfrutándolo. Eso se lo recordarán también las lapas rojas cruzando el cielo al atardecer y las ballenas jorobadas retozando en el mar infinito.
Otro aspecto digno de resaltar es que este ecoalbergue, que tiene 10 años de operar, es propiedad de una familia local de Osa. Cuenta con 22 tiendas y uno de sus principales objetivos es la sostenibilidad. El único combustible fósil que se utiliza es un generador de diesel, que brinda energía para los congeladores y la lavandería, mientras que un sistema de paneles solares provee la energía que se necesita en el bar, la cocina, la recepción y el área común.
El hecho de encontrarse en un sitio remoto tampoco es obstáculo para reciclar. Una carreta halada por un caballo es la misma que trae los víveres los tres kilómetros por la playa desde el pueblo de Carate, y la que se lleva los desechos separados a centros de acopio en Puerto Jiménez. Los desechos orgánicos se utilizan, por su parte, como alimento de los cerdos en una finca aledaña, que además cuenta con un biodigestor. Esto hace que se planifique muy bien lo que se va consumir, evitando desperdicios.
El restaurante es un área abierta, lo que le brinda aire y mucha iluminación durante el día. El agua que se utiliza proviene de un manantial en el bosque, ya que parte de la propiedad del hotel son 156 ha de bosque natural inalterado, las cuales también contribuyen a mitigar las pocas emisiones que se generan. El hotel obtuvo este año las cuatro hojas del Programa del Certificado para la Sostenibilidad Turística del Instituto Costarricense de Turismo y también posee la certificación internacional iStayGreen.










Katiana Murillo es periodista costarricense especializada en los temas de ambiente, turismo y responsabilidad social empresarial.
Trabaja como consultora para organizaciones nacionales e internacionales. Se inició en el campo de la sostenibilidad cuando sus mismos colegas pensaban que solo se trataba de una pasión por pajaritos y ranitas, y ha tenido la oportunidad de introducir en este tema a periodistas del mundo entero, principalmente aquellos de países en desarrollo sobre temas como cambio climático, turismo y economía ambiental. También ha desarrollado alianzas público-privadas en iniciativas de sostenibilidad.
Cuando, frustrada, se convenció de que los líderes mundiales poco hacen por hacer avanzar una agenda de sostenibilidad, volcó sus ojos hacia las experiencias y
soluciones in situ, que son las que realmente hacen la diferencia y, además, son la razón de ser de este blog.