29 de marzo de 2012 por Katiana Murillo

Vacaciones bajas en carbono

Frecuentemente cuando se piensa en vacaciones en la playa, lo primero que se viene a la mente es mucha comida y disponible a todas horas, aires acondicionados a la máxima potencia, iluminación artificial y todo aparato eléctrico en funcionamiento. Sin embargo, en Costa Rica existe también la posibilidad de pasar unas vacaciones fabulosas con una baja huella ecológica y de carbono.

Uno de estos sitios es La Leona Ecolodge, ubicado muy cerca de una de las entradas al Parque Nacional Corcovado, en el extremo sur de la Península de Osa. Y es que realmente no se necesita nada más: un sitio privado en medio del bosque o frente al mar, una cama cómoda y baño, pero con la diferencia de que las paredes de la habitación son de nylon y cedazo, como en una tienda de campaña, no hay electricidad (solamente en el área común) y tampoco aire acondicionado.  Sin embargo, numerosos árboles y plantas contribuyen con la frescura natural de las áreas comunes y las tiendas, aprovechando también las corrientes de brisa marina.

El baño, si bien cercado para privacidad, está al aire libre y el agua, a temperatura ambiente (más que deliciosa para apaciguar el calor). Un solo día arrullado por los sonidos del bosque y del mar y usted se dará cuenta de que no necesita nada más para descansar.

Tampoco es para pasar hambre pues la comida, servida en el área común, es de calidad e incluye servicio de bar también.  Además hay mesas de madera de reforestación donde se puede compartir a la luz de las velas, reafirmando que lo rústico no es sinónimo de incomodidad y que usted puede ayudar al planeta disfrutándolo. Eso se lo recordarán también las lapas rojas cruzando el cielo al atardecer y las ballenas jorobadas retozando en el mar infinito.

Otro aspecto digno de resaltar es que este ecoalbergue, que tiene 10 años de operar, es propiedad de una familia local de Osa. Cuenta con 22 tiendas  y uno de sus principales objetivos es la sostenibilidad. El único combustible fósil que se utiliza es un generador de diesel, que brinda energía para los congeladores y la lavandería, mientras que un sistema de paneles solares provee la energía que se necesita en el bar, la cocina, la recepción y el área común.

El hecho de encontrarse en un sitio remoto tampoco es obstáculo para reciclar. Una carreta halada por un caballo es la misma que trae los víveres los tres kilómetros por la playa desde el pueblo de Carate, y la que se lleva los desechos separados a centros de acopio en Puerto Jiménez. Los desechos orgánicos se utilizan, por su parte, como alimento de los cerdos en una finca aledaña, que además cuenta con un biodigestor.  Esto hace que se planifique muy bien lo que se va consumir, evitando desperdicios.

El restaurante es un área abierta, lo que le brinda aire y mucha iluminación durante el día. El agua que se utiliza proviene de un manantial en el bosque, ya que parte de la propiedad del hotel son 156 ha de bosque natural inalterado, las cuales también contribuyen a mitigar las pocas emisiones que se generan.  El hotel obtuvo este año las cuatro hojas del Programa del Certificado para la Sostenibilidad Turística del Instituto Costarricense de Turismo y también posee la certificación internacional iStayGreen.

Como La Leona, hay tent camps en otros sitios de naturaleza extraordinaria en Costa Rica, tanto en la playa como en la montaña. Atrévase a conocerlos y de paso disfrute de unas vacaciones bajas en carbono.
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22 de junio de 2011 por Katiana Murillo

Para ahorrar energía, ¡fuera saco y corbata!

Cada grado que se suba la temperatura en aires acondicionados permite un ahorro energético del 10.5%; solamente no usar corbata podría refrescar hasta dos grados, según expertos. Los japoneses lo saben muy bien y por seis años consecutivos su gobierno ha puesto en marcha para el verano su particular campaña: “Super Cool Biz” para los ejecutivos, que invita incluso a los altos oficiales de gobierno a sustituir sus trajes y corbatas por pantalones vaqueros y camisas casuales. Son permitidos zapatos deportivos y también jeans y sandalias pero bajo ciertas circunstancias.

La idea de la ropa de verano de oficina fue introducida en 2005 por el entonces ministro del Ambiente, Yuriko Koike, y causó mucho revuelo al inicio, más tratándose de una sociedad en donde llevar traje oscuro y corbata para trabajar es una medida imprescindible de protocolo. Pero para la actual ministra del Ambiente Ryu Matsumoto, la iniciativa ya no es una medida temporal para sobrevivir en el verano, sino un cambio en el estilo de vida de los japoneses. Y lo cierto es que cada año más compañías se unen a la iniciativa.

Durante el periodo de la campaña, usualmente de junio a septiembre pero que este año se extiende a octubre, la temperatura en oficinas gubernamentales, incluyendo el parlamento, se establece en 28 grados centígrados. Si hay un país obligado a ahorrar energía es Japón; no solo es una de las economías más industrializadas del mundo, comprometidos por el Protocolo de Kioto a reducir en un 6% los gases de efecto invernadero (aquellos que inciden en el calentamiento global) para el 2012 con respecto a los niveles de 1990, sino que también tiene el riesgo de apagones luego de la emergencia en la planta nuclear de Fukushima, severamente dañada por el terremoto y el tsunami de marzo pasado.

Es así como la campaña pretende un ahorro de energía del 15% durante el húmedo y pegajoso verano japonés, basado en el uso de prendas de vestir más frescas y confortables para hombres y mujeres, medida que va acompañada de un desfile de modas y un código de vestimenta que sugiere combinaciones de colores y artículos. Como es de esperar, la industria de la moda ya ha comenzado a hacer sus números al subir la demanda de camisas sin cuello para corbatas. Solo en Tokio viven y trabajan unos 35 millones de personas.

El primero en dar el ejemplo fue el primer ministro, Junichiro Koizumi, quien llegó a su oficina vestido con un pantalón blanco y una amplia camisa azul de manga larga hablando maravillas del confort de no usar corbata. Además, dijo que ya tiene en su guardarropa varias camisas típicas de las islas tropicales de Okinawa, la versión japonesa de las camisas hawaianas.

Más allá de la vestimenta, muchas empresas privadas de Japón han tomado medidas extraordinarias para afrontar la escasez energética en los meses más calurosos del año. Por ejemplo, la operadora telefónica NTT planea que durante este verano sus empleados trabajen solo media jornada en la oficina, mientras que la otra media lo harán desde sus casas; el fabricante de maquinaria Komatsu reducirá a cuatro los días laborables a la semana; la industria automovilística japonesa anunció que cerrará sus fábricas los jueves y viernes en vez de los fines de semana para equilibrar la demanda energética; y algunos fabricantes como Nissan instarán a sus empleados a tomar dos semanas de vacaciones en el verano en vez de una.

Ahora que los diputados de la Comisión Especial de Ambiente aprobaron una moción para declarar a la Asamblea Legislativa un espacio carbono neutral, podrían tomar nota de la experiencia nipona…

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