El costo de un desastre ambiental
Ha pasado poco más de un año desde el desastre ambiental causado por BP (British Petroleum), con la explosión de la plataforma petrolífera Deepwater Horizon, que lanzó al Golfo de México el equivalente a 4,9 millones de barriles de crudo a lo largo de tres meses afectando miles de kilómetros cuadrados. Lo peor es que el 80% del vertido, según denuncia Greenpeace, aún no se ha recogido.
Ahora resulta que la Refinadora Costarricense de Petróleo (RECOPE) ha estado contaminando un manto acuífero con combustible que, si bien en una escala muchísimo más pequeña, es algo que jamás se podría dejar pasar por alto y que trae consecuencias más allá de lo ambiental.
Veamos lo que pasó con PB: pese al grave impacto ambiental que significó dañar el equilibrio ecológico del golfo, la compañía sigue viva pero con muchas dificultades y una reputación destruida no solo por lo que causó, sino cómo reaccionó. Grupos ambientalistas denuncian que la compañía trató siempre de minimizar el impacto. Aquí parece que sucede algo similar.
BP ya ha invertido 16000 millones de dólares en limpieza y compensaciones por un error que seguirá pagando caro. En el caso nuestro, según señala el geólogo Allan Astorga, un litro de combustible puede contaminar 3.700 metros cúbicos de agua subterránea y depurar un metro cúbico cuesta $500. Está claro que el precio de un error ambiental es muy alto en todo sentido.
Pero ahora viene una pequeña diferencia: mientras que BP es una compañía privada, RECOPE es estatal y tiene a Costa Rica en su nombre. ¿No estamos, entonces, con mucha más razón lanzando un mensaje contradictorio al resto del mundo? Mientras se nos reconoce por nuestras iniciativas ambientales, resulta que también tenemos estas grandes contradicciones. Y no es la primera vez…








Katiana Murillo es periodista costarricense especializada en los temas de ambiente, turismo y responsabilidad social empresarial.
Trabaja como consultora para organizaciones nacionales e internacionales. Se inició en el campo de la sostenibilidad cuando sus mismos colegas pensaban que solo se trataba de una pasión por pajaritos y ranitas, y ha tenido la oportunidad de introducir en este tema a periodistas del mundo entero, principalmente aquellos de países en desarrollo sobre temas como cambio climático, turismo y economía ambiental. También ha desarrollado alianzas público-privadas en iniciativas de sostenibilidad.
Cuando, frustrada, se convenció de que los líderes mundiales poco hacen por hacer avanzar una agenda de sostenibilidad, volcó sus ojos hacia las experiencias y
soluciones in situ, que son las que realmente hacen la diferencia y, además, son la razón de ser de este blog.