EL LUGAR DE LA MUJER EN LA HISTORIA DE AMERICA LATINA
1 de Octubre de 2010 por Sylvia PollAhorra que acabamos de celebrar el mes de la independencia, cada vez más historiadores y escritores están investigando el enorme papel que tuvo la mujer latinoamericana en los diferentes procesos enfocados en alcanzar la independencia.
Siempre me ha llamado la atención, cuando he tenido la oportunidad de viajar por nuestra región, el ver estatuas, placas o calles, honrando a los grandes héroes nacionales, en su mayoría, por no decir todos, hombres.
Piensen en una plaza en el centro de cualquier ciudad en América Latina y fácilmente encontrarán una figura de un caballero, sobre su espléndido potrillo, con el brazo en alto, en señal de triunfo.
Como muchas de las cosas que nos han costado a las mujeres, él ser tomadas en cuenta en los libros de la historia, no es la excepción. Ya logramos poder educarnos, votar, involucrarnos como candidatas en la política, ser empresarias y ejecutivas. De forma paralela, practicar deporte, ser artistas, decidir cuando queremos ser madres y ganar nuestro propio dinero.
Algunos podrán pensar que no hubo mujeres que tomaron roles significativos, pusieron en riesgo sus vidas y apoyaron los movimientos libertadores, pero de fijo estuvieron ahí, nada más que su involucramiento fue más discreto e incluso probablemente no considerado para incluirlo a la hora de escribir los grandes sucesos de esos tiempos.
Por ejemplo, leí hace poco un pequeño libro que encontré escondido en una librería en Bogotá, de la vida de Manuela Saenz, la amante de Simón Bolívar y quien llegó a tener el apodo de “la libertadora del libertador”, ya que en un par de ocasiones, gracias a su astucia, le salvó la vida a Bolívar.
Ella fue una mujer con estudios, estratega, hábil con la espada e incluso dispuesta a tomar parte en batallas, vestida de uniforme militar. No dudo que llegó a ser un elemento importante, como parte de las personas que rodeaban y apoyaban al Libertador.
¿Cuántas mujeres más, valientes, luchadoras, pensantes y con ideales, tuvieron un rol similar y nunca se les dio el lugar que se merecían? Probablemente muchas.
Sabemos que hace 200 años, la vida en América Latina era diferente, pero precisamente la clave de llegar hoy al presente, es que como sociedad tengamos la mayor conciencia de reconocer, que como seres humanos, debemos de darle el lugar a cada uno de sus miembros.
Sea por su género, raza, cultura, orientación sexual o religión, para el bien de la humanidad, cada uno tiene algo trascendental que aportar, llegue a ser escrito o no en los libros de historia.







