De tenis y ferry (apuntes de las vacaciones)
8 de febrero de 2012 por Gabriela MayorgaLas buenas intenciones este año me dieron para iniciar una rutina de ejercicio (no fue fácil me ayudaron). Lo primero fue comprar las tenis.
Sin previo ejercicio de planificación de compra me limité a algunas breves recomendaciones porque estaba segura que no sería una gran inversión, solo estoy empezando.
No tengo ni idea de marcas, ni de precios. Solo quería zapatos ‘tenis’, así que lo más recomendable fue mi visita a la tienda de Outlet (bajo precio) más cercana.
El vendedor me aseguró que todo tenía un 50% de descuento sobre el precio original, ¡PEFECTO!. Felicidad total. Inicié el recorrido por el mar de cajas y modelos…,y me perdí.
Yo: -Disculpe, para caminar ¿qué tipo de zapato es el que recomienda?, busco algo simple.
Él: -Puede ser este Adidas o ese Nike con burbujas, o estas Reebok que tiene realfelx o aquellas con zigtech. Además, mejor que tengan control de movimiento y apoyo del arco.
No entendí nada. Me voy por lo básico y pregunto ¿Mejor dígame cuáles son las que tienen el mejor precio?
Él me mira con desprecio evidente, yo digo para mis adentros ¡ohh no!, previendo que la experiencia de compra no sería buena.
Apunte UNO: Desconfíe de las tiendas donde entrenan a sus vendedores a evadir las preguntas sensatas.
Las tenis que cumplían la condición de tener el mejor precio, no bajan de ¢58.000. Otras opciones subían a ¢65.000, otras a ¢89:000 y todas ya tenían el descuentos de un 50%.
Apunte DOS: No lo crea, el precio suena irracional. Aunque no tenga tiempo porque inicia su rutina de ejercicios mañana…, supere la angustia y salga corriendo.
Una vez afuera el aire estaba más limpio y aun tenía el saldo de mi tarjeta intacto.
Apunte TRES: Me compré unas tenis de marca confiable ese mismo día más tarde. Las conseguí en una rebaja de enero que ofrecía una tienda (de apariencia muy cara) en un centro comercial. Pagué ¢34.000. Desconfíe de los outlet.
El apunte CUATRO: tiene que ver con las vacaciones que me hicieron tomar el ferry para cruzar el golfo de Nicoya dos veces (el de ida fue el de Paquera y el de vuelta el de Playa Naranjo).Una lleva tumbacocos durante todo el recorrido, la otra marimba, dos piezas, y el resto de los 50 minutos se disfrutan las gaviotas y cuesta ¢1.500 menos el boleto. Lo dejo a su elección.
Apunte CINCO: para disfrutar de la marimba de la Pampa Costeña mientras se navega el golfo, hay que estar familiarizado con la logística y la zona. Al llegar a Puntarenas no hay indicios claros de cómo y dónde comprar los boletos, debe preguntar. (Si va para Mal País, Tambor, Montezuma o lugares cercanos, tras bajar del ferry tendrá que recorrer un camino lastreado pero hermoso).
Un deseo de ¡Buen provecho al ejercicio, buen viaje y poco ruido! a menor precio.











