24 de octubre de 2011 por Gabriela Mayorga

Tener miedo está bien, sobran intereses

Uno de los temas más dolorosos cuando de finanzas familiares o personales se trata es la mala administración de una tarjeta de crédito, que ha sido y es la causante de historias de terror en la vida real.  No miento, y bien hago en recordar la historia de Juan, la cual no es única ni aislada.

El riesgo es latente, temible y como tal, hay que asumirlo con respeto y mucho.

En Costa Rica todos los que tenemos tarjetas de crédito (unas 700.000 personas) debemos en conjunto ¢580.000 millones, una cifra con la que podríamos financiar la construcción de hasta 10 nuevos estadios nacionales de $100 millones cada uno. ¿Estamos seguros de que la deuda adquirida valió la pena?

Las tarjetas de crédito tienen una inmensa capacidad para evidenciar todas nuestras carencias al multiplicar nuestros errores hasta en un 50% anual, o por el contrario simplemente sernos útiles.

La diferencia está en temerles. Si pagó con la tarjeta una compra por ¢200.000 (un feliz antojo) y no pudo pagar (triste realidad) su deuda al cabo de 12 meses será al menos de ¢100.000 más, y así puede ir sumando uno a uno sus pecados.

Todos ellos se multiplican a un ritmo que oscila para la mayoría de los casos entre un 40% a un 50% anual (Ver último estudio del MEIC sobre tarjetas de crédito de setiembre 2011), y no perdonan, así funcionan y punto.

Mídase: si debe actualmente en su tarjeta más que su sueldo mensual, si sólo puede realizar el pago mínimo o ha retirado dinero de su tarjeta para pagar otras tarjetas de crédito, entonces el problema es grave, en estos casos no hay otra forma de definirlo, ni tampoco existen soluciones mágicas.  Millas, puntos, o descuentos no ayudarán.

Para recuperar la vida se debe pagar, el cómo y el proceso pueden también llegar a ser historias horribles (ya lo decía Juan) pero, hay soluciones.

Yo a mi tarjeta de crédito (que mucho me sirve) le tengo pavor, del bueno, porque el miedo en este caso siempre es un muy buen consejero.

Compartir:    Compartir en Facebook Compartir en Ttwitter Compartir en Linkedin Compartir en Technorati Compartir en Digg Compartir en Delicious Compartir en Google Buzz Compartir en Myspace
©2009 El Financiero. El contenido de El Financiero no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de El Financiero. Escríbanos a editor@elfinancierocr.com