16 de abril de 2012 por Gabriela Mayorga

Biografía del dinero ¿Usted qué aprendió?

Mi primer recuerdo sobre el dinero es una pequeña bandeja que acumulaba monedas sobre la cómoda del cuarto principal, –seguramente eran de bajo monto pero yo no lo sabía–. Cuando pesaban mucho en las bolsas del pantalón o se regaban en la cartera llegaban allí. Para mi eran abandonadas allí.

Tomaba alguna… y se caía en el infinito… se perdía. Y nada pasaba. Luego tomaba otra y la veía… mucho diseño pero tan despreciado.  Así, mi primera ‘enseñanza’ sobre el dinero: 1. Las monedas no sirven para nada.

Más adelante sí me sirvieron. En la pulpe de la escuela me daban COSAS a cambio de un buen cúmulo de monedas y si llevaba un billete me daban MUCHAS COSAS  frente a aquel mostrador que con costos lograba alcanzar.  Segunda ‘enseñanza’ 2. El dinero solo sirve si lo gastas.

La cosa iba mal, pero vino la crisis de los 80. Acompañaba a mi mamá a hacer la compra a los estancos, ella pedía tras el mostrador arroz, frijoles, atún (como yo en la pulpe) y si al final de la lista los billetes y las monedas alcanzaban ella sonreía. Tercera enseñanza y primer buen aprendizaje 3.  Si las cuentas dan hay más felicidad.

En consecuencia, ahora en casa las monedas tienen un lugar asignado (el monedero en mi cartera o la  alcancía), porque a los ojos de los pequeños no deben asemejar fichas de juego viejo, y antes que ellos puedan tener poder de compra, trato de que entiendan que tienen poder de ahorro (primero la alcancía o la cuenta de banco, luego dinero para la pulpería). Estoy segura que estoy enseñando un ingrediente de la receta para ser feliz.

¿Cuál es su primer recuerdo sobre el dinero y qué puede aprender de ello?

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20 de septiembre de 2011 por admin

Tengo que pasar a comprar leche

Me he pasado varios años escapando de las deudas, y todavía no puedo. Entre el crédito  del carro y la hipoteca,  digamos que me quedan 25 años de deberle dinero al banco pero, todo bien si me mantengo al tanto de saber cuándo agarrar una mejor oferta.

Pagamos (con mi pareja) la educación de dos chiquillos, corremos todas las mañanas y llegamos tarde a casa cuando hay que pasar por el supermercado (donde dejamos un pedazo muy importante de nuestros ingresos) y, todo bien si luego de dos horas de carrito salimos con el presupuesto sano, y mejor aun si no terminamos peleados o abrumados por las filas.

Voy siempre cargada de pan y leche, porque nunca hay en la alacena y porque a veces se me olvida; no soy una super-mamá, por suerte.

Pero, todo bien porque en mi trajín diario de periodista financiera hay segundos (ojala fueran minutos) de absoluta clarividencia, los cuales les quiero compartir. Al final la suma es positiva y en ocasiones extraordinaria, por eso 1+1=3.

debo hacer la advertencia que a veces la operación da negativo…, porque ahorrar es tarea humana, así que eso también está incluido.

Soy costarricense, parte del 50% de la población de mujeres de este país, parte del  55% de gente en edad productiva, soy deudora y pago tasas de interés, quiero tener una pensión  y garantías de educación y salud, soy mayoría.  Si  usted está en tareas similares,  diga presente. Este espacio se lo regalo.

¡Bienvenidos a 1+1=3!

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