11 de mayo de 2012 por Gabriela Mayorga

La fórmula 50 30 20

Leyendo Get Rich Slowly aparece una fórmula para asegurarse que las finanzas personales están balanceadas. Es así: el 50% de sus ingresos debe destinarse a las necesidades, el 30% a lo que desea y el 20% en ahorros.

Seré sincera.  Yo pienso que el 100% de mis ingresos los destino a necesidades. (Lo pienso  por unos segundos) Bueno puede ser el 80% de mis ingresos. (Lo pienso  un rato más…) ok creo que puede ser menos.

En la lista de compras las necesidades son aquellas cosas que usted ocupa para vivir, que son indispensables como la comida. Ojo los helados no son necesidad.

Los deseos son aquellas cosas que no son tan necesarias, pero que sería muy muy  bueno tener. Se pueden confundir con necesidades. Ir al cine los viernes o los zapatos altos que compré el fin de semana pasado son parte de este 30%.

Estos deseos son incluso vitales, más no indispensables, ¡hacen que no solo sobrevivamos sino que vivamos! :) No hay culpa por ellos.

Pero, la reflexión obliga a percatarse del mensaje REDONDO de este post. Apunte: el monto de dinero que gasto en los deseos no debe ser superior al que asigno a las necesidades. ¿Usted lo logra?

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9 de octubre de 2011 por Gabriela Mayorga

Mentira, las necesidades no son ilimitadas

Era absolutamente falso lo que mi profesor de economía afirmó sobre el problema económico: “Los recursos son escasos y las necesidades ilimitadas”.  Él terminó de decir  la segunda parte de esa frase en menos de un segundo, y yo 10 años después todavía sigo en la primera.

El sistema económico optó por lo ilimitado como meta, pero se equivocó, y  la ecología lo confirma. ¡Sonría aliviado! era mentira, no todo es necesario.

Si reconocemos que estamos abordo de este spaceship earrth (la nave espacial que es el planeta tierra), es fácil comprender que aquí se sobrevive, no se vive de forma ilimitada.

Recuerde esa imagen cuando vaya de compras.

Para racionalizar nuestro consumo además cuando esté frente a la vitrina distinga entre el satisfactor de la necesidad (productos a la venta) y la necesidad. Para lograrlo apunte:las necesidades humanas son finitas, pocas –y lo más importante– no todas se resuelven comprando.

Son solo nueve y no aumentan, ni cambian por muchos años que pasen. Se trata de: subsistencia (alimentación y salud), protección (vivienda), afecto (familia y amigos), entendimiento (educación), participación (trabajo), ocio (reírse a carcajadas), creación (aportar ideas), identidad (ser parte de un grupo), y  libertad (igualdad de derechos). (Ver: “Desarrollo a escala humana” –Manfred Max-Neef–)

En medio del pasillo del centro comercial nunca deje de preguntarse ¿lo necesito?. Todo aquello que llegue a colocar en su bolsa de compras y que se asocie al derroche en cualquiera de sus formas, provoca en el ámbito individual y colectivo un altísimo impacto negativo, lo que equivale a un pecado planetario. Pero, no pierda la sonrisa.

Contrario a la insatisfacción por la restricción en la compra, lo que obtendrá es mucho menos angustia y más felicidad. ¿Verdad que suena creíble?.

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