Mentira, las necesidades no son ilimitadas
Era absolutamente falso lo que mi profesor de economía afirmó sobre el problema económico: “Los recursos son escasos y las necesidades ilimitadas”. Él terminó de decir la segunda parte de esa frase en menos de un segundo, y yo 10 años después todavía sigo en la primera.
El sistema económico optó por lo ilimitado como meta, pero se equivocó, y la ecología lo confirma. ¡Sonría aliviado! era mentira, no todo es necesario.
Si reconocemos que estamos abordo de este spaceship earrth (la nave espacial que es el planeta tierra), es fácil comprender que aquí se sobrevive, no se vive de forma ilimitada.
Recuerde esa imagen cuando vaya de compras.
Para racionalizar nuestro consumo además cuando esté frente a la vitrina distinga entre el satisfactor de la necesidad (productos a la venta) y la necesidad. Para lograrlo apunte:las necesidades humanas son finitas, pocas –y lo más importante– no todas se resuelven comprando.
Son solo nueve y no aumentan, ni cambian por muchos años que pasen. Se trata de: subsistencia (alimentación y salud), protección (vivienda), afecto (familia y amigos), entendimiento (educación), participación (trabajo), ocio (reírse a carcajadas), creación (aportar ideas), identidad (ser parte de un grupo), y libertad (igualdad de derechos). (Ver: “Desarrollo a escala humana” –Manfred Max-Neef–)
En medio del pasillo del centro comercial nunca deje de preguntarse ¿lo necesito?. Todo aquello que llegue a colocar en su bolsa de compras y que se asocie al derroche en cualquiera de sus formas, provoca en el ámbito individual y colectivo un altísimo impacto negativo, lo que equivale a un pecado planetario. Pero, no pierda la sonrisa.
Contrario a la insatisfacción por la restricción en la compra, lo que obtendrá es mucho menos angustia y más felicidad. ¿Verdad que suena creíble?.








