9 de octubre de 2011 por Gabriela Mayorga

Mentira, las necesidades no son ilimitadas

Era absolutamente falso lo que mi profesor de economía afirmó sobre el problema económico: “Los recursos son escasos y las necesidades ilimitadas”.  Él terminó de decir  la segunda parte de esa frase en menos de un segundo, y yo 10 años después todavía sigo en la primera.

El sistema económico optó por lo ilimitado como meta, pero se equivocó, y  la ecología lo confirma. ¡Sonría aliviado! era mentira, no todo es necesario.

Si reconocemos que estamos abordo de este spaceship earrth (la nave espacial que es el planeta tierra), es fácil comprender que aquí se sobrevive, no se vive de forma ilimitada.

Recuerde esa imagen cuando vaya de compras.

Para racionalizar nuestro consumo además cuando esté frente a la vitrina distinga entre el satisfactor de la necesidad (productos a la venta) y la necesidad. Para lograrlo apunte:las necesidades humanas son finitas, pocas –y lo más importante– no todas se resuelven comprando.

Son solo nueve y no aumentan, ni cambian por muchos años que pasen. Se trata de: subsistencia (alimentación y salud), protección (vivienda), afecto (familia y amigos), entendimiento (educación), participación (trabajo), ocio (reírse a carcajadas), creación (aportar ideas), identidad (ser parte de un grupo), y  libertad (igualdad de derechos). (Ver: “Desarrollo a escala humana” –Manfred Max-Neef–)

En medio del pasillo del centro comercial nunca deje de preguntarse ¿lo necesito?. Todo aquello que llegue a colocar en su bolsa de compras y que se asocie al derroche en cualquiera de sus formas, provoca en el ámbito individual y colectivo un altísimo impacto negativo, lo que equivale a un pecado planetario. Pero, no pierda la sonrisa.

Contrario a la insatisfacción por la restricción en la compra, lo que obtendrá es mucho menos angustia y más felicidad. ¿Verdad que suena creíble?.

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4 de octubre de 2011 por Gabriela Mayorga

¿Tiene casa o se lo gasta en zapatos?

Momento. No se recrimine. Para ahorrar lo importante es empezar y para hacerlo hay que partir de cuatro puntos básicos.

Les voy a facilitar la tarea a quienes, como a mí, les tocó la experiencia de crecer en medio de una familia de pocos administradores, también a todos los que como yo, no tuvimos  una idea clara sobre el concepto del “dinero” durante todos los años de escuela y más. Es también para quienes ahora (con familia, pagando alquiler, con ropa sucia pendiente y una deuda en la tarjeta) les parece que la tarea de hacer un presupuesto se asemeja a sacar un doctorado en finanzas.

Tuvimos poca o nada educación financiera  y eso nos pesa. Es una carga que lleva la sociedad porque somos un montón los mal educados. Pero, tome nota mental de estos cuatro rubros  y ya sabrá qué poner primero en la lista de prioridades de su presupuesto personal o familiar.

1. Invierta lo antes posible en una casa propia: aunque todo es relativo a la condición de cada persona, para la mayoría el contar con casa propia debe ser una prioridad. El pago mensual de la hipoteca funciona como un plan de ahorro y además le garantiza una mejor calidad de vida.

2. Asegure lo que tiene: no se arriesgue a perderlo todo, tener la casa y otras cosas protegidas con un seguro es una necesidad básica que debe considerar siempre y sin excusas.

3. Cotice para la pensión: la realidad que usted vive hoy  (su trabajo y su salario), puede no ser la misma mañana. No cometa el error de pensar que siempre el futuro será mejor. En las condiciones actuales es racional pensar que no será así, por tanto invierta en su futuro.

4. Como tarea adicional, trate de acumular ahorros que logren subsanar todos los gastos prioritarios de su casa por un período de tres meses y si lo logra, trate de que esos ahorros alcancen para seis meses de gastos.

Silencio total. Nada fácil…  ¿y a ver si alcanza para zapatos?.  Son solo cuatro puntos, sencillos de recordar y suficientes para sentarlo en la mesa y, ahora sí, empezar a hablar en serio de su presupuesto y su dinero.

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