Compras equivocadas


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Esta vez quise usar el fin y principio de año, para hacer las compras de ropa y calzado para los próximos 12 meses. Suelo cometer el error de no incluir este gasto en mis presupuestos –hecho que logra desbalancearlo a lo largo del año–. Esta vez lo hice, así que me dispuse a ¡Ir de shopping!

Objetivo: dos pares de zapatos (uno cerrado otro abierto), unos buenos jeans, un pantalón de vestir, tres blusas y ropa deportiva para el yoga. 

No me fue bien, hice malas compras, cometí errores que significaron botar dinero a la basura o que suponen un año de condena, porque ni modo, hay que darle uso a las malas compras.

ADEMÁS: Tengo miedo de que me falte todo

Ocupaba un nuevo jeans, lo compré "barato" en una "buena" tienda, mientras lo compraba brillaba el precio, dije: está muy barato; el color lindo y está muy barato; incluso en el probador, me acomodo una costura, pero nada pasa, está muy barato.

Ya frente al espejo de mi casa, se evidenció lo barato, estaba mal hecho, la costura de al lado pasaba por el frente de la pierna y tenía un mínimo hoyo en el bolsillo trasero, con tendencia a crecer en un momento inoportuno. Lección: Lo barato sale caro, no siempre pero pasa. Perder la cabeza por una oferta, es una mala idea, pero, se los digo con toda honestidad –y creo que no solo es mi caso–, los precios bajos generan un estado de estupefacción: ¡Ahora o nunca, tómalo o déjalo! ¡Vive o muere! Había que salir de la tienda, que además tenía música estridente, respirar y seguramente no volver nunca más. 

También compré unos botines, ocupaba hacerlo, estaban en mi lista de cosas bien pensadas que necesito. Esos se veían bien, mejor aún porque estaban en la estantería de productos con descuento, tenían el color que buscaba (eran un poco diferentes en estilo) pero ¡Baaaahhh! nada muy extravagante. Es una compra que me quita felicidad porque este par ¡No me encanta! Lección: Una buena compra debe encantar.

Ocupaba pantalones formales, encontré uno bueno, buen talle, elegante, tan bueno que compre dos. :( ¡Error! Lección: Ocupaba uno no dos. Se daño mi presupuesto y jamás daré el uso correcto a los dos, porque ocupaba solo uno. 

Por último, unos hermosos zapatos en oferta al 50% porque son únicos no quean más y son de mi talla ¡Increíble, eso casi nuna pasa! 100% cuero, hermosos, útiles, perfectos, me encantan. me los pruebo, siguen siendo perfectos ... mmm ¡Que lástima! tal vez, me probaría medio número menos, pero en fin me quedan. Los compré. No son justo de mi talla. Lección: Si no ajusta perfecto no es una buena compra.

Tal vez el presupuesto reducido me hizo perder la cabeza en las malas ofertas y descubrí que en mi caso "salir de compras" me estresa. Tema a resolver... 

LEA: Estos son los cuatro tipos de consumidores costarricenses

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1+1=3 Gabriela Mayorga

Gabriela Mayorga López es parte del 50% de la población de mujeres de Costa Rica, y del 55% que para este tiempo está en edad laboralmente productiva, ¡que así sea!. Es deudora y paga tasas de interés por una hipoteca y también por una tarjeta de crédito por tanto, es masa. Es parte del 40% de empleados del sector privado, del 27% de los ciudadanos que tienen entre 15 y 49 años, y engrosa las filas de graduados universitarios, que cada año suman cerca de 23.000 nuevos profesionales. Es periodista pero, es más importante decir que ha hecho periodismo (casi siempre) en temas económicos y financieros desde hace un buen rato.

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