No importa, errare humanum est. Apunto una lista de algunos errores comunes en el campo de las finanzas personales, míos pero siempre comunes. Cuando los cometo lo acepto, abrazo el error, me perdono y asumo consecuencias (ellas son amigas sinceras).
- Usar la tarjeta de crédito para pagar básicos. Cuando la tarjeta de crédito salvó la tanda para cancelar lo que tuvo que haber sido pagado con los ingresos efectivos. No es un error menor, salir del círculo toma tiempo pero se soluciona al reducir gastos de forma temporal.
- Pensar tal cual tortura en "necesito, quiero, ocupo,... ". En lugar de darle cuerda a las necesidades injustificadas, he fortalecido el yo soy y el yo tengo.
- No ahorrar ni el 10% de los ingresos. Hasta que no se empieza nunca alcanza.
- Ignorar los gastos extraordinarios. Pasa con la factura del médico o el pago de impuestos trimestrales, pero también con el lavado del carro, las idas al cine, las propinas, o peajes. Igual todo sale de los mismos ingresos y hay que contemplarlo.
- Ir al supemercado sin lista. Voy y compro de todo lo que creo que hace falta y en mayor cantidad. Al final siempre hizo falta algo y siempre gasté más. La solución fue simple. Si lo usa lo apunta.
- No presupuestar la compra de ropa. Siempre este rubro me pasa una factura que no había contemplado, ni medido.
- No tener una meta. Si el único objetivo es empatar gastos con ingreso estaremos siempre limitados. Para salir de la trampa hay que tener una meta y tan rápido como al siguiente pago, esa meta empezará a tener presupuesto.
- Comprar regalos a última hora. El regalo nunca es el mejor ni de lo mejor, pero siempre sale caro.
- Ir al centro comercial a pasear. Lo hace el 90% de los costarricenses, y aunque solo la minoría dice que va a comprar, al final ¿quién sale invicto?
- Pensar que los ingresos serán más altos mañana. Esa idea siempre es errada, pensarlo provoca una actitud incorrecta e impulsa la ausencia del famoso fondo de emergencias que debe contener la suma necesaria para cubrir al menos tres meses de gastos, luego seis, luego ocho...
Percibir el error da la oportunidad de hacer un cambio, que por más sutil que sea siempre será un aporte. Cada error cometido siempre dice algo de nosotros mismos, sin él no hay aprendizaje. ¿Sabe reconocer los suyos?