Dos estrategias para ahorrar (que no tienen que ver con dinero)


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El ahorro es en definición un consumo futuro, pero al ser humano le cuesta posponer, ergo: al ser humano le cuesta ahorrar y en dos líneas terminamos de enterrar toda motivación de ahorro.

Lo cierto, es como lo dice la teoría del descuento hiperbólico que siempre la recompensa futura tiene menor valor que la recompensa actual. Obvio ¡Ni tontos que fuéramos! La sabiduría popular reza: “Mejor pájaro en mano que cien volando”

REVELACIÓN: Limpie la culpa, si nunca ha ahorrado es porque le han vendido mal el concepto.

La teoría del descuento hiperbólico explica el porqué preferimos ante dos posibles premios similares, el que se entregue de forma inmediata. El otro, simplemente no está asegurado.  

Nuestra mente y cuerpo sabe reconocer sin dilación el placer, la satisfacción entre más inmediata es mejor, nos gusta y procuramos placer, estamos hechos para el disfrute ¡Y eso está bien! Siéntase liberado.

Varios estudios a lo largo de décadas han tratado de demostrar que nuestra naturaleza está equivocada, que debemos domarla pero...

No hay culpa en que los niños prefieren comerse un marshmallow hoy y no dos mañana, tampoco hay culpa si los adultos prefieren el chocolate hoy y no mañana.

Privaciones de este tipo no han hecho a nadie millonario, ni feliz.

1. El ahorro está en el objetivo no en la privación.

Quienes logran acostumbrarse a llevar una vida de hábitos alimenticios saludables, ya no se “privan” de alimentos calóricos y deliciosos a todas horas, simplemente eligen mayoritariamente mejores opciones alimenticias.

Pasa lo mismo cuando un viaje planeado y soñado se consume casi todo nuestro presupuesto, ahorramos por un objetivo deseado.

Somos capaces naturalmente y temporalmente de posponer el consumo inmediato, si reconocemos un claro objetivo. En el texto  The Evolutionary Roots of Human Decision Making, 2014 se advierte que: “La solución biológica óptima a los problemas que obligan a los seres vivos a tomar decisiones temporales no se ajustan, necesariamente, con las soluciones que los modelos de decisión económica predicen como la más racional”.

¿Cuál es su objetivo de hoy, de la semana, del mes y del año? Sepa lo que quiere y el dinero llegará a él.

2. Silencie el mundanal ruido. 

Piense en la pequeña y cargada refrigeradora del cuarto de un hotel. Allí los productos (a mayor precio) están disponibles, ofrecidos. Tiene el valor de la disponibilidad.

Igual pasa con las vitrinas de las tiendas, los anuncios de las calles, las ventas por Internet, las temporadas de descuentos, e incluso las variadas tasas de interés, siempre hay oferta y disponibilidad. Usted debe acallar el ruido y centrarse en su objetivo.

También en el mundo financiero hay ofertas que hacen ruido y es bueno saber que “El interés no es la recompensa por esperar, más bien, es una de las recompensas por ser rico. Lo leí en: Contribuciones a la Economía Moderna.

Una vez tenga sus objetivos de gasto bien definidos, Usted estará por sobre la línea de lo inmediato para tocar las calmadas aguas de lo temporal.

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1+1=3 Gabriela Mayorga

Gabriela Mayorga López es parte del 50% de la población de mujeres de Costa Rica, y del 55% que para este tiempo está en edad laboralmente productiva, ¡que así sea!. Es deudora y paga tasas de interés por una hipoteca y también por una tarjeta de crédito por tanto, es masa. Es parte del 40% de empleados del sector privado, del 27% de los ciudadanos que tienen entre 15 y 49 años, y engrosa las filas de graduados universitarios, que cada año suman cerca de 23.000 nuevos profesionales. Es periodista pero, es más importante decir que ha hecho periodismo (casi siempre) en temas económicos y financieros desde hace un buen rato.

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