Este año tendré menos reparo por gastar en cosas y experiencias que me son secundariamente necesarias. Me daré permiso regulado.
Si tenemos la suerte de que la lista de necesidades básicas (como alimento, vestido y vivienda) esta cubierta, debemos darnos a la tarea de pasar al siguiente reglón y administrar nuestras necesidades secundarias.
Estas son indispensables, pero contrario a las necesidades básicas son distintas para cada persona, dependen del estilo de vida de cada quién y sobre ellas hay que hacer una revisión periódica.(Hoy es un buen momento). Invertir en necesidades secundarias, por definición aumenta la sensación de bienestar personal, nos hace sonreír :), y sentirnos más plenos.
Piense en las suyas..., una pista: se vinculan con la cultura y la recreación, y ocupan presupuesto. ¡Hay que gastar!.
Me compraré un teléfono inteligente, eso no ocupa mucha expliación. También me compraré buenos, muy buenos zapatos, la inversión en comodidad tiene precio y vale la pena pagarlo, solo de cuero por dentro y por fuera, e incapaces de cuasar heridas!!!.
No ahorraré dinero evitando las citas periódicas al doctor. Eso es irresponsable, pero lo he hecho. A la vuelta sale más caro.
Ahorraré para gastar en vacaciones. Hay mucha vida fuera de la oficina y de la casa. Invertir en experiencias me hace grande.
Haré una cosa fuera de agenda a la semana. Algo distinto, no planificado y que genere satisfacción. Para ello reservaré un presupuesto, porque vivir sin espacio para experimentar reduce la creatividad.
Invertiré TIEMPO en planificar y ejecutar mis necesidades secundarias, incluso cuando otras "urgentes" no estén resueltas.
Un ejercicio liberador, que además ayudará a ordenar el gasto y a invertir mejor el dinero disponible.