El precio de la felicidad es... $75.000 anuales



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La verdad que todo el mundo repite es que “la felicidad no se compra” pero en realidad sí. Encontré un estudio que se realizó como parte del Índice de Bienestar Gallup-Healthways en el 2010 que afirma que evaluamos nuestra vida más positivamente en cuanto más dinero tengamos.

La felicidad -referida esta a la evaluación racional que hacemos sobre la vida-  se incrementa proporcionalmente al aumentar  los ingresos pero, hasta un máximo de  $75.000 anuales. Es decir, con ingresos mensuales cercanos a los $6.000 ya usted ha podido comprar el máximo de bienestar posible (al menos en Estados Unidos).

Pero, si usted no tiene los $75.000 anuales, no debe perder la sonrisa. El mismo documento aclara que la felicidad relacionada a las emociones, aquella que se relaciona con el disfrute, el gozo,  el enojo o  la tristeza de los eventos cotidianos no se relacionan con el dinero.

Es decir que podemos reírnos a carcajadas sin necesidad de tener un cinco, o bien llorar a mares y tener mucho dinero.

Algo similar le pasa a las naciones. El Centro de Investigación Pew entrevistó a personas en 43 países y encontró una fuerte correlación entre el aumento de la riqueza y la felicidad reportada. Esta investigación de octubre del 2014 demostraba lo mismo ¡La felicidad cuesta dinero!

Muchas naciones emergentes son mucho más felices de lo que eran hace siete años. Por ejemplo, la satisfacción de vida en China creció un 26%, mismo país donde el Producto Interno Bruto aumentó en un promedio del 10% desde el año 2007 y hasta el 2014.

Pero, la relación entre dinero y felicidad también tiene su límite cuando de países se trata. Hay poca diferencia en la satisfacción con la vida entre China y Alemania, a pesar de las grandes diferencias de ingresos por persona.

Más aún, los países ricos como Estados Unidos y Francia no registran más felicidad desde el 2007. De hecho, en varios países de alta riqueza, el porcentaje de personas que registran los niveles más altos de felicidad (7, 8, 9 o 10 en una escala de 1 a 10) en realidad ha disminuido ligeramente.

La buena noticia es que pese a que la felicidad cuesta dinero, esta tiene un precio, y eso es un reconocimiento a que no es necesario un número infinito de consumo para lograr ser feliz.  También se reconoce que, pese a que no tengamos dinero el disfrute sigue siendo gratis.

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1+1=3 Gabriela Mayorga

Gabriela Mayorga López es parte del 50% de la población de mujeres de Costa Rica, y del 55% que para este tiempo está en edad laboralmente productiva, ¡que así sea!. Es deudora y paga tasas de interés por una hipoteca y también por una tarjeta de crédito por tanto, es masa. Es parte del 40% de empleados del sector privado, del 27% de los ciudadanos que tienen entre 15 y 49 años, y engrosa las filas de graduados universitarios, que cada año suman cerca de 23.000 nuevos profesionales. Es periodista pero, es más importante decir que ha hecho periodismo (casi siempre) en temas económicos y financieros desde hace un buen rato.

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