Por:  8 diciembre, 2015
Catalejo Laboral
Catalejo Laboral

Fabio Chaves oye pasos de animal gigante y siente que camina hacia el despeñadero. En el sindicalismo de compadreo que nos caracteriza, de la mano de sus camaradas buscó respaldo en Casa Presidencial pero la respuesta no fue la esperada, y sus varios intentos de canalizar el asunto por la vía del Ministerio de Trabajo para evitar un proceso interno de despido tampoco fueron efectivos.

Chaves no está siendo discriminado por su condición de líder sindical, lo que pretende es gozar de un trato preferencial y diferenciado más allá de los límites de la legalidad y el ICE no debe permitirlo.

Se siente parte de una élite inmune a la responsabilidad. Algunos cabecillas están malacostumbrados a un sistema indulgente que les ha consentido salirse con la suya escudados en lo que llaman un Estado Social de Derecho Derroche.

El ICE le extendió la mano pero él cogió el codo y por esa razón enfrenta un proceso por ausencias injustificadas que podría acabar por ordenar su despido.

Curioso es que califique al ICE de antisindical cuando más bien el presidente ejecutivo, por medio de un “trascendental” pacto social firmado este año, le dio injerencia al Frente Interno de Trabajadores (FIT) representado por Chaves en los foros de discusión sobre temas estratégicos de la institución.

Y esa "transformación cultural" de involucramiento administración – sindicatos no quedó ahí: el ICE también consintió extenderle a Chaves un permiso sindical de 7 meses continuos para que ejerciera a tiempo completo la representación y coordinación del FIT.

Sí. El ejercicio de la libertad sindical no exime de tener que acatar la ley, y es aquí donde está el yerro de Fabio Chaves. Confundió gimnasia con magnesia y creyó que amparado a la protección de líder sindical podía desatender a su antojo una orden patronal directa e incumplir sus obligaciones laborales, empezando por la más básica: llegar a trabajar.

El ICE le extendió a Chaves un permiso temporal ligado a un propósito específico, el cual fue revocado cuando él se levantó de la mesa de diálogo y comunicó que no seguiría a la cabeza del FIT.

Si el ICE tiene facultades para otorgar el permiso también las tiene para dejarlo sin efecto cuando cambian las circunstancia que le dieron origen.

Al ausentarse el sindicalista sin permiso, habiendo sido convocado formalmente, quedó fuera de la garantía de estabilidad laboral .

Fabio Chaves es un trabajador más de los miles que forman parte de la planilla del ICE, aunque no un trabajador cualquiera. Capacitador, líder sindical, representante del FIT y dirigente del colectivo Patria Justa. Aun y con todos esos cargos a cuestas la militancia sindical no es -ni debe ser nunca- sinónimo de inmunidad ilimitada . Cuando los cabecillas permanecen por largo tiempo en sus cargos se sienten inamovibles, insustituibles, y libres de cualquier control.

Para evitar abusos de esa naturaleza, tanto el Código de Trabajo como el Estatuto de Personal del ICE admiten el despido sin responsabilidad patronal ante la existencia de una falta laboral grave.

El Estatuto de Personal dice: “La estabilidad es un derecho de los trabajadores en el ICE, quienes únicamente podrán ser despedidos si el Instituto demuestra que efectivamente incurrieron en alguna falta grave, tipificada como causal de despido en la legislación vigente ”.

Precisamente en el Código de Trabajo está tipificada como causal de despido la ausencia sin permiso del patrono y sin causa justificada durante 2 días consecutivos o 3 días alternos dentro del mismo mes calendario.

Y agrego más. El artículo 369 del Código de Trabajo -en la misma línea del mencionado Estatuto de Personal- acepta el despido de los dirigentes sindicales cuando hay causa justa.

Y un poco más. Hasta la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reconoce que la protección para el ejercicio de la libertad sindical – fuero sindical - está condicionada a que los trabajadores actúen y respeten las leyes vigentes.

Los líderes sindicales seducen a sus agremiados con discursos cada vez menos creíbles y atractivos, lanzando ideas nocivas de persecución y enfrentamiento especialmente cuando se trata de justificar su despotismo y arbitrariedad.

Me pregunto ¿estamos ante un caso de acoso sindical o más bien de abuso sindical?