Por:  17 diciembre, 2013

En el Plan de Gobierno del Frente Amplio hay 12 iniciativas sobre justicia laboral, entre ellas la propuesta de eliminar el tope del auxilio de cesantía “para garantizar que las personas trabajadoras del sector público y privado reciban una indemnización correspondiente al total de años efectivamente laborados”.

Si un trabajador acumula una antigüedad laboral de 25 años con el mismo patrono tendría derecho, si fuera despedido con responsabilidad y según la propuesta de Villalta, a 500 días por concepto de auxilio cesantía en lugar de los 160 que recibiría hoy.

Johnny Araya apoyó un planteamiento muy similar desde su silla como alcalde, ya que hasta hace poco los empleados de la Municipalidad de San José recibían completo el pago de la cesantía como un derecho real, sin límite y por todos los años laborados.

Por ejemplo, el artículo 28 de la convención colectiva de la Municipalidad establecía lo siguiente:

“El trabajador que, voluntariamente y por renuncia a su cargo, dé por concluido su contrato de trabajo con la Municipalidad recibirá como derecho por el extremo de cesantía, el 100% de prestaciones, a razón de un mes de salario por cada año o fracción mayor de 6 meses de servicios continuos prestados, sin límite de años…”.

Habrá que preguntarle al candidato del PLN si ahora como aspirante presidencial está de acuerdo con la iniciativa que propone Villalta, tal y como en su momento la defendió como alcalde.

Del 8 al infinito . La idea de serrucharle el techo a la cesantía no es algo nuevo. Estamos hablando de darle un giro al 8 que actualmente está como límite, para que en su lugar se lea infinito . Un cambio con consecuencias financieras tanto en lo público como en lo privado, que poco o nada contribuiría a mejorar el panorama del empleo en el país.

José María Villalta ha tenido el borrador en mano desde hace años buscando desaparecer el límite para el cálculo de la cesantía. Él lo ha comunicado abiertamente, tanto ahora en su Plan de Gobierno como cuando en el 2010 presentó en la Asamblea Legislativa el proyecto de ley número 17.897.

La idea no es nueva, y Villalta no ha sido ni el primero ni el único en plantear que la cesantía sea ilimitada.

A manera der referencia, en 1978 don Oscar Arias Sánchez, cuando tenía una curul en la Asamblea Legislativa, aportó también su grano de arena en cuanto a levantar el tope de cesantía. Se trataba de una iniciativa denominada “Ley de Transformación del Régimen de Auxilio de Cesantía y de Creación de un Sector de Economía Laboral”, un proyecto de ley que proponía, entre otras cosas, que el pago de cesantía dejara de ser una expectativa de derecho para convertirse en un derecho real.

Los diputados del PLN de finales de los setentas fueron más osados que el actual Frente Amplio ya que planteaban transformar el auxilio de cesantía en una prima por antigüedad, es decir, tanto años laboró tantos años le pago al terminar la relación de trabajo sin importar el motivo de la finalización del contrato.

Pero volvamos al 2013, ¿qué es lo que propone Villalta?. Su planteamiento es eliminar el inciso 4) del artículo 29 del Código de Trabajo, de manera tal que la cesantía se pague sin un tope de años en aquellos supuestos previsto en la ley.

Razones para lanzar esta carnada sobran, pero quienes están a favor tienen derecho a conocer si habrán recursos suficientes y empresas dispuestas a pagar indemnizaciones ilimitadas. Sin el dinero que sostenga esta propuesta estaríamos entonces ante un cuento de hadas “a la tica” para quienes creen todavía en los tamales sin grasa.

Puede que don Johnny, con experiencia en el pago de la cesantía sin tope, tenga la respuesta.

Planteamiento equivocado . La eliminación del tope de cesantía podría interpretarse como “más plata para la bolsa”, pero en realidad hay que pasar del precoz entusiasmo para darse cuenta de que el planteamiento es incorrecto.

¿Por qué? La cesantía es una penalización económica que, además de lo previsto en los artículos 84 y 85 del Código de Trabajo, el patrono debe pagar cuando despide a un trabajador que no ha incurrido en una falta laboral, o al menos no en una que sea lo suficientemente grave o que pueda ser demostrada.

Pero la cesantía no es una prima de antigüedad, es decir, el objetivo no es recompensar al trabajador por todos los años de servicio a favor de un mismo patrono. La cesantía es un auxilio económico a favor del trabajador que precisamente quedó cesante, sin empleo, por razones que no pueden imputársele.

Inamovilidad encubierta . Nunca faltará a quien le parezca que disolver el límite de cesantía resulta una idea encantadora, tal vez para los empleados públicos que tienen este beneficio por convención colectiva, pero es que cuando el pago no sale del propio bolsillo gastar no duele.

Si lo que se busca es castigar el despido sin justa causa, hay que recordar que la cesantía no solo se reconoce en esos casos, también aplica, por ejemplo, por muerte del trabajador, quiebra de la empresa, o por acogerse al régimen de pensión por vejez o invalidez.

En nuestro país está vigente un régimen de libre despido, y así debe permanecer sin que ello signifique permitir la discriminación o los actos que degraden o destruyan la dignidad de los trabajadores. Sin embargo, si lo que se pretende es empujar hacia la inamovilidad encubierta encareciendo desproporcionadamente la indemnización por despido, ello es como poco un error y una estrategia laboral equivocada.

La inamovilidad es nociva para todos salvo para quien se sienta a retozar en sus laureles a sabiendas de que sin importar el resultado de su trabajo su empleo está asegurado.

¿Qué opina Johnny Araya? La casa que al candidato del PLN le dio empleo por más de 2 décadas, la Municipalidad de San José, había eliminado el tope de cesantía mediante convención colectiva. Ello motivó a la Contraloría a interponer en el 2012 una acción de inconstitucionalidad que fue resuelta a favor por lo que la Municipalidad debió ponerle techo a este extremo.

¿Significa eso que don Johnny, cuando se desempeñó como Alcalde, estuvo de acuerdo en quitar el tope de la cesantía? Si estaba bien para la Municipalidad estaría bien para el país, ¿o no?. Habrá que preguntarle.

Lo cierto del caso es que don Johnny dejó clara su posición a favor de una cesantía ilimitada, ya que al contestar la acción de inconstitucionalidad manifestó que “beneficios como el de las normas impugnadas ha permito que el gobierno local no sufra o al menos disminuya, el éxodo de talentos de profesionales de alto nivel; que es uno de los fines de los incentivos laborales, que se caracterizan precisamente por aumentar los beneficios mínimos que establece el Código de Trabajo”.

En el texto de la sentencia se indica también que “la suma que recibiría un trabajador de la Municipalidad de San José… equivale a casi seis veces el monto que se otorgaría a un funcionario cubierto por el Régimen de Servicio Civil…”

En muchos casos ya está hecho. Hay empresas en el sector privado que como un beneficio para su empleados, unilateralmente han optado por reconocer el pago anual del auxilio de cesantía con lo cual, aceptaron levantar el tope de los 8 años dispuesto en la normativa vigente.

En este contexto todos los años el trabajador recibiría la cesantía, por lo que si laboró 10 años entonces 10 veces la empresa le reconoció ese importe. La cesantía se transformó en una prima por antigüedad pero por decisión de la empresa.

Por otro lado algo similar sucede en el caso de las asociaciones solidaristas: la empresa tiene la obligación de cancelar mensualmente a favor de los empleados afiliados el aporte patronal por concepto de anticipo de cesantía, y por todo el tiempo que dure el contrato.

Pero hay también privilegios odiosos . En la acera de enfrente, en el sector público, la Sala Constitucional ha fallado en contra del exceso en el pago del auxilio de cesantía de varias instituciones. Los Magistrados han aceptado un tope de hasta de 20 años, pero nada más allá.

Claro que las decisiones de la Sala no han sido unánimes y ahora con 2 magistrados recién elegidos pueden venir cambios importante de criterio, sobretodo al analizar la posibilidad de revisión de las convenciones colectivas.

Lo que está mal no es solo que un selecto grupo de servidores públicos reciba por cesantía más de lo que se le paga al resto del país, sino que además se pretenda que una carga de esta magnitud sea incorporada en el seno de todas las relaciones de empleo, sean públicas o privadas.

Aumentar los costos laborales a través de la eliminación del tope de cesantía es una pésima idea que no beneficiaría el panorama del empleo en Costa Rica, ni responde a un uso eficiente y racional de los fondos públicos. Hacer de la cesantía un pago ilimitado no disminuirá el desempleo, pero sí fomentará la contratación temporal e informal de trabajadores, desinflará los ánimos de los emprendedores que hacen números para iniciar su propio negocio, y ahorcará a las pequeñas y medianas empresas.