Por: Paola Gutiérrez 12 agosto, 2013

Los sindicatos tienen poca fuerza en el sector privado costarricense, y ello no es novedad. Hay excepciones en algunas áreas productivas pero que son solo eso, algo que se escapa de la regla general.

A los patronos se le ha acusado no en pocas ocasiones de sufrir fobia sindical, y de implementar políticas para frenar la formación de sindicatos. Pero, y si cruzamos a la acera de enfrente, ¿no padecerán los trabajadores de síntomas similares?.

Yo me he cuestionado si la poca intensidad sindical se debe principalmente a la apatía que experimentan los trabajadores después de preguntarse: ¿y para qué?.

El sindicato se financia con cuotas. Un trabajador que deja de llevarse a la bolsa un porcentaje de su salario por cumplir con su obligación económica frente al sindicato, tiene derecho a cuestionar: ¿qué hacen los sindicatos por mí?, ¿en qué me benefician?.

Analizar la verdadera utilidad de la acción sindical en Costa Rica hoy en día es un ejercicio sano y justificado.

¿Se ha ganado el sector sindical la idea generalizada de que contribuyen poco en la obtención de beneficios de peso a favor de la clase trabajadora?.

La unión y organización inteligente de trabajadores debe respetarse siempre, pero ¿por qué no está presente en la consciencia colectiva de los trabajadores privados la convicción de formar parte de un sindicato?. Algunos podrían pensar en represalias, pero a la gran mayoría simplemente no les interesa, no hay una identidad emocional con la figura del sindicato.

El discurso retórico en torno a las conquistas sociales y laborales de antaño, que religiosamente en cada manifestación o bloqueo de calles sale disparado a través de altavoces, seguido de la frase introductoria “queridos compañeros y compañeras”, perdió su fuerza.

Se ha preguntado usted ¿a quiénes representa el sector sindical en Costa Rica, y por qué usted nunca se ha afiliado a un sindicato?.

Esta forma de organización democrática genera cierta “alergia” entre importantes grupos de trabajadores debido a que predominan los prejuicios; el sindicato es percibido como sinónimo de oposición al desarrollo productivo.

La parca afiliación sindical en el sector privado es culpa en parte de las mismas organizaciones sindicales que han optado, entre otras cosas, por no actualizarse. A los profesionales jóvenes que se van incorporando al mercado laboral privado, ¿les parece atractivo estar sindicalizados?.

Muchos de ellos se han dado cuenta de que resulta más efectivo llevar sus luchas a las redes sociales que ir a tocar las puertas de una organización sindical liderada por quien no los representa.

La brecha entre lo que se espera alcanzar por medio de la afiliación al sindicato y los beneficios tangibles que en realidad se obtienen, termina muchas veces por aniquilar el impulso de quienes han pensado en formar parte de este tipo de organización, si es que alguna vez se lo han planteado del todo.