INTELigencia en el chip de los despedidos


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Los trabajadores que dejarán de estar en la planilla de Intel, y también los que permanecerán en las áreas de Ingeniería y Diseño, representan en buena parte el gancho que utilizamos para soguear inversión extranjera al país. Son el producto de una estrategia tejida para competir a nivel internacional, nuestro trapito de dominguear para justificar los altos costos laborales a cambio de la especialización del recurso humano tico.  

Si hoy por hoy estos profesionales están en condiciones aptas para codearse en un ambiente feroz de competencia, si su cabeza está amueblada adecuadamente, es porque empresas como Intel optaron por establecer parte de su producción en suelo nacional y sacudir la zona de confort costarricense. Esta compañía en particular, desde que colocó la primera tuerca, enfatizó sobre la importancia insustituible de la educación,  y nos puso a pensar en cómo solucionar las brechas palpables entre las carencias en la preparación técnica y el nivel que demanda el mercado laboral. 

Con su llegada al país antes del cambio de milenio, Intel impactó en muchos aspectos el modelo hasta ese momento dominante en las relaciones de empleo privado, incorporando, por ejemplo, sistemas de compensación que eran poco comunes como permitir que los empleados participaran en la compra de acciones de la compañía en condiciones preferenciales,  colocando entre sus temas prioritarios la prevención de riesgos del trabajo, ergonomía y Salud Ocupacional, poniendo en marcha el teletrabajo,  e implementando,  contra viento y marea, las jornadas 4 x 3 para la distribución de los tiempos de trabajo (laborar 4 días 12 horas continuas y descansar 3).

Pero tal vez sin proponérselo, pero no por ello deja de ser un aporte fundamentalmente significativo, Intel nos mostró nuestras deficiencias, nos sacudió al poner en evidencia que nuestro recurso humano no era lo que creíamos.

Con la llegada de Intel nos cuestionamos, y en buena hora ello sucedió, la calidad de los estudiantes y profesionales que los centros educativos estaban graduando en áreas críticas como la ingeniería y la tecnología, y nos hizo entender que los colegios científicos y técnicos profesionales eran un eslabón de fuerte amarre en la  estrategia de competitividad del país.

Los despidos que Intel comunicó estaría llevando a cabo han causado impacto entre la población activa que se identifica directamente con estos trabajadores. Quienes se quedarán fuera de la planilla son personas que han seguido una ruta profesional acorde con el modelo de atracción de inversión extranjera, y por ello es entendible que su caída (temporal) puede ser vista como la caída de quienes han apostado por ese mismo camino. 

Son personas que la subvención que mejor conocen es la suya propia, la del sacrificio personal a cambio de alcanzar un nivel adecuado de especialización que los diferencie y les abra puertas y ventanas en el camino. Eso lo aprendieron como estudiantes y lo viven como profesionales.

Ellos ofrecen un perfil que es aspiracional para muchos: trabajadores especializados y expertos, como mínimo bilingües, con proyección internacional, que han logrado ocupar cargos en empresas con múltiples filtros para la contratación y altos estándares de desempeño.

Claro que nos identificamos con el desempleo, principalmente cuando se siente cerca, cuando nos respira en el cuello y tambalea la sensación de seguridad. Y no solo el desempleo desvela sino las razones que lo originan y la expectativa en cuanto a las acciones que tomará el país para reducir las consecuencias y evitar que se repita. El Gobierno deberá trabajar para que todos sigan trabajando.

Pero no son trabajadores desempleados lo que deja Intel, son profesionales altamente especializados armados con un núcleo de competencias que conforman nuestro ejército laboral, los militantes de una generación que tuvo la oportunidad de beneficiarse de este ciclo de innovación y tecnología que aún estamos desarrollando. No solo son reflejo de la estrategia del país, sino que forman parte de las razones que hacen posible que Costa Rica esté en el mapa de inversión.  

De esta saldremos y de otras también. No son desempleados lo que deja Intel son candidatos disponibles de alto nivel listos para su recolocación en otro puesto de trabajo. 

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Catalejo Laboral Paola Gutiérrez

Paola Gutiérrez es abogada y asesora empresarial con más de 13 años de especialización en Derecho del Trabajo. Es máster en Recursos Humanos de la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid, España;  máster en Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Estatal a Distancia en Costa Rica, y tiene una especialización en Derecho del Trabajo y derechos fundamentales de la Fundación General de la Universidad de Salamanca, España. 

Durante su trayectoria profesional ha ocupado puestos gerenciales en Recursos Humanos y actualmente es co-directora de la división Lex Labor del Bufete Lex Counsel. 

Este blog pretende llamar la atención sobre aspectos que podrían estar quedando fuera del radar de observación de ustedes lectores. A través del lente del catalejo es posible “captar de lejos” contingencias laborales, con la posibilidad de realizar cambios estratégicos en el rumbo de las organizaciones empresariales.


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