Las decisiones no son cuestión de buena o mala suerte.

Por:  31 octubre, 2015
Foto de Unsplash/Joshua Earl
Foto de Unsplash/Joshua Earl

A veces, como dicen, nos volvemos a tropezar con la misma piedra.

Todos nos equivocamos, algunos mas que otros. Muchos tenemos el hábito de revisar que pasó que nos llevó a esa equivocación y tratamos de aprender algo.

¿Qué costumbres nos pueden inclinar mas a tomar malas decisiones?

En primer lugar, la pereza. Ser confiados en nuestra propia sabiduría. Ser perezosos en prepararnos, en investigar, en reflexionar. Movernos en piloto automático. Otras veces, la base sobre la cual analizamos está equivocada y no la cotejamos. Por ejemplo, partimos de la base que el valor de mercado de ese automóvil es tanto, según nuestra percepción, pero tal vez es un criterio equivocado y el valor es mas alto. Después resulta que se vendió el vehículo regalado y cuando se da cuenta es muy tarde.

Quedarse apegado al pasado, es tal vez una continuación de la anterior. Es terrible esta costumbre, particularmente en el mundo tan cambiante que nos ha tocado vivir. Nada es como ayer. Si alguien se queda apegado al pasado, utiliza los mismos procesos, las mismas soluciones y las mismas premisas, posiblemente se equivocará con frecuencia.

No tener un plan B, no anticipar cuando las cosas pueden no funcionar a nuestro favor. Pasa todo el tiempo, sin embargo, con frecuencia, sorprenden si tener un Plan B, sin ser previsores. En mi opinión, este es un optimismo, mal entendido.

Tener indecisión crónica o depender del criterio de otras personas, aunque cuando no es necesario hacerlo. La persona reacia a tomar decisiones, eventualmente dejará que otras persona tomen decisiones por ella. Después se podrá sentir con alivio, con rabia, con tristeza. Pero lo cierto es que es responsable de su propia inercia. Pero con frecuencia, esas personas, se tornan en víctimas y en resentidas en vez de asumir su propia culpa por la indecisión. Frecuentemente, esas personas también sufren del síndrome de querer quedar bien con todos, con lo cual, al final se sorprenden cuando no quedan bien con nadie.

Al revés, está la incapacidad de consultar cuando no se tiene la profundidad técnica necesaria. Hoy en día los temas cambiar constantemente, hay mucho conocimiento que es imposible absorber. La persona que se aísla y rehúsa pedir información o criterio de quienes conocen, también tendrá mas posibilidades de equivocarse.

A veces la decisión está bien, mas la comunicación está mal. Puede ser que no se comunique del todo, con lo cual quienes reciben el impacto de la misma, se encontrarán con alto grado de insatisfacción y posiblemente de rechazo. Hay que cuidar el que, como, cuando y a quien, independiente si es una decisión familiar o laboral.