Cuando guardamos silencio, observamos y escuchamos, puede ser mas fácil llegar al fondo de las cosas

Por: Margaret Rose Grigsby 28 mayo, 2015

Hay gente que piensa que por acaparar la palabra, lo van a escuchar más. Sin embargo, con frecuencia hay que filtrar tanto lo que dice, que la gente simplemente se distrae y ya no le hace caso. Espero que no sea su caso. Y si lo es, que lo modifique.

Peter Bregman presenta en el Harvard Business Review tiene un enfoque que encuentro interesante. Dice Bregman que uno no gana las discusiones y negociaciones alegando:

“El silencio es una fuente de poder subestimada. Cuando estamos en silencio, podemos escuchar no solo lo que se está diciendo sino también lo que no se está diciendo. Cuando guardamos silencio, puede ser más fácil llegar al fondo de las cosas”.

Es muy cierto, particularmente en las sociedades latinoamericanas, con gran aversión a la confrontación y en muchos casos a la diferenciación.

Frecuentemente, hay mucha más sustancia bajo la superficie de las palabras. Es ahí donde la lectura integral de quienes participan en una conversación, ayuda a ser mucho más contundente en las respuestas.

Es ahí cuando, si la persona responde tomando en cuenta las opiniones de los demás, dejando claro que les ha escuchado y por ende valorado sus palabras, puede ser mucho mas acertada y asertiva. Esto, por supuesto, no tiene nada que ver con estar de acuerdo, es simplemente tener mucho mayor cuidado en lo que se dice, para que cada palabra tenga más peso. Tampoco se trata de un juego absurdo y manipulador, porque eventualmente eso tendrá un efecto bumerán y se nos volteará

A veces escuchar es incómodo, porque hay que escuchar criterios con los que no se está de acuerdo. O tal vez, hay que escuchar a gente que nos cae mal o a quienes no respetamos. Pero ahí está el ejercicio del liderazgo, escuchar a otros y ayudar a conectar sus perspectivas, deseos e intereses con el objetivo mayor que se desea como un todo. Es la mejor manera de liderar un equipo. Es la mejor manera de aportar a un grupo de trabajo.

Cuando todos los que le reportan guardan silencio y quien habla es únicamente quien lidera el equipo, se están perdiendo muchas ideas, se está perdiendo participación y se está perdiendo hasta cierto punto interés y compromiso.

Cuatro pasos

  1. Dejar que los demás hablen.
  2. Escuchar en silencio, observando integralmente para detectar el mensaje subyacente, si lo hay.
  3. Expresar y reconocer lo que ha escucahdo.
  4. Ofrecer su punto de vista.
Así que la invitación de hoy es a resistir la tentación de hablar. Y hablar. Y volver a hablar .