Digital killed the cable star...

(o por qué consumo más contenido desde que no tengo cable).


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¿Por qué pagar por todo lo que no veo... si puedo pagar (o aún no pagar) sólo por lo que quiero?

Me mude al apartamento en el que vivo en enero de 2011, y entre todos los "refrescamientos"  que ritualmente uno realiza cuando se tiene un nuevo comienzo, tomé una decisión tajante: No instalaría cable.

Tomando en cuenta que soy fanático de series, SNL, eventos de premiación, anuncios gringos y (durante todos mis años con cable) adicto al "white noise" de Headline News, el cambio a tener un televisor cuya pobre recepción (aún con antena) consistía en un sólo canal, podía ser fuerte. Pero debo reconocer que varias noches de la "Rosa de Guadalupe" y algunos sábados de "Toros a la Tica" no dejaron de ser interesantes.

Sin embargo, aunque quisiera contar que me volví un asceta que renunció a los medios completamente después de ver 5 minutos de Combate, la realidad fue otra: Simplemente cambié de medio.

Parte de mi "firme" decisión partió de saber que muchos de los contenidos que me gustaban estaban disponibles en línea. Y aunque en su momento mi decisión me complicaba un poco la vida, en dos años las cosas han cambiado mucho y cualquiera podría decidir hoy lo mismo sin realmente perderse de mucho.

Varias cosas me han probado que este cambio mediático viene para todos:

1. Los medios masivos digitalizan cada vez más su contenido.Hace poco, preguntando donde podía ver un partido local me remitieron a una transmisión oficial de uno de los canales nacionales... en vivo por Youtube. Aparte, las noticias o editoriales más relevantes que salen en TV, las veo en la forma de "clips" compartidos en Facebook o en Twitter y "curadas" por mis contactos. Los medios tradicionales saben que hay una nueva forma de consumir, y no tienen más opción que adaptarse.

2. Cada vez consumimos más contenido multimedia por móviles. Recuerdo que hace unos 4 años que me tocó dar una charla sobre "El Futuro de la TV", pregunté en Twitter si la gente comenzaría a ver más video en sus celulares. Varios contestaron que no, que las pantallas eran muy pequeñas e incómodas para consumir videos de forma seria. Sin embargo, ahora es algo común buscar videos de Youtube o tener un archivo de videos musicales en el smartphone. Y por lo menos en mi caso, toda la última temporada de "The Walking Dead" la disfruté (en todo su sangriento esplendor) desde el HD de mi iPhone. 

3. El contenido digital nos permite enfocarnos en lo que queremos. Seamos honestos. Aún teniendo decenas de canales de cable a la disposición, muchas veces terminamos viendo un mal reality show simplemente porque no encontramos nada más relevante que realmente nos interese (y sí, también porque algunos son estúpidamente adictivos). Pero sin tener la maldición de la multiplicidad de opciones que el cable vende como ventaja, podemos enfocarnos en buscar, bajar, descargar, "streamear", "torrentear" o comprar justo lo que queremos ver.

4. La inmediatez es exponencial. Si bien el concepto de "lo que queremos cuando queremos" depende de la velocidad de nuestras conexiones y lo avanzado de nuestros aparatos, ambas son cosas que año con año van mejorando; pues aunque nos pasemos quejando la Ley de Moore sigue vigente, y si bien nos llega un poco más tarde que en países más desarrollados... siempre nos llega.

5. Consumimos en formato "snack". Ahora es normal disfrutar el video "en raciones". Ya sea por tiempo, porque no nos interesa ver la duración completa, porque nos lo compartió un amigo o amiga, o porque Youtube nos tiene mal acostumbrados: Podemos ahora buscar sólo la escena, el clip o la jugada que nos interesa. Y no me refiero sólo a los "Harlem Shakes" del momento. Nos comportamos así con todo el contenido, tanto que nos molesta si este no está disponible y "on-the-go" con sólo una búsqueda en Google.

6. Lento pero seguro, el internet avanza hacia nuestro televisor. Mientras nuestros teléfonos se van poniendo más "inteligentes", los televisores parecieran avanzar a otro ritmo y la mayoría todavía tenemos televisores normales (y algunos hasta "de aula diferenciada"). Muchas cosas GRANDES atrasan este desarrollo, como estándares entre marcas y sobre todo derechos sobre contenido. Pero esto es un paso evolutivo inevitable y ya vemos algunas mejoras en televisores de marcas como Samsung (navegar Youtube en un Sony Bravia parece más una venganza por Hiroshima que una experiencia real de usuario).

Así que nos demos cuenta o no, todos estamos viviendo y experimentando este cambio en los consumos de multimedia. Y aunque Netflix y Amazon parecieran estar haciendo lo inverso (probar fórmulas de cable como la creación de contenido original para sus plataformas) la dinámica de consumo sigue siendo diferente.

Al final (como casi todo en el nuevo mundo digital) es un asunto de redefinición de la distribución: ¿Por qué pagar por todo lo que no veo... si puedo pagar (o áun no pagar) sólo por lo que quiero?.

Lo siento, "Rosa de Guadalupe".

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Ctrl+D Rogelio Umaña

Rogelio Umaña estudió violín y piano para convertirse en publicista. Ha sido Director Creativo, Director de Planificación Estratégica y Director Creativo Interactivo para diversas marcas locales y regionales. Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Publicidad, profesor universitario y frecuente conferencista en temas de estrategia digital y creatividad interactiva. Actualmente se desempeña consultor independiente de estrategia y comunicación digital y también como catedrático de la ULACIT y de Clandestina Hub Creativo. Es un geek auto confeso, apasionado de los medios digitales, adicto a la información… y a la Coca-Light.

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