Ministro Garnier, su queja está mal dirigida

En ninguna línea de nuestro reportaje ni del guión del video publicados, se dice que entre los jóvenes entre 13 y 17 años la brecha de escolaridad  se incrementa. Tampoco se insinúa.


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En su respuesta a nuestro reportaje titulado en Internet ‘‘Brecha de escolaridad entre adinerados y pobres creció 34% en 20 años’’, publicado la semana pasada, don Leonardo Garnier reacciona a acusaciones que nuestra publicación no le hace.

El Ministro reconoce que los hechos publicados son ciertos y afectaron a la población que tiene entre 25 y 65 años, pero responde que no “afectaron a nuestros jóvenes de hoy” bajo su gestión. El problema es que responde a algo que nuestro reportaje no afirma. En ninguna línea del texto ni del guión del video publicados se dice que entre los jóvenes entre 13 y 17 años la brecha se incrementa. Tampoco se insinúa.

Por tanto, su queja no nos compete, está mal dirigida y no tiene lugar. Discute con las personas equivocadas.

Ahora, si ciertas personas lo han culpado a él, al Gobierno, o a su partido por lo que expone nuestra publicación, no es culpa nuestra, no fue nuestro objetivo, ni es nuestra responsabilidad. El texto publicado es evidencia clara de ello, por lo siguiente:

1- El Ministro se pregunta cómo puede fallar EF en el diagnóstico de lo que ocurre en la educación. Tal pregunta lo delata. El error medular de la argumentación de Garnier es asumir, sin sustento alguno, que nuestro reportaje realizó un diagnóstico de las políticas educativas actuales, cuando, claramente, expone la evolución de la brecha de escolaridad entre la población económicamente activa del presente, de personas entre 25 y 65 años.

La razón por la que EF, al igual que el Banco Mundial, usa esa población de estudio responde a que se enfoca en las personas que ya superaron el ciclo educativo tradicional y son potenciales miembros de la población trabajadora que sufre hoy, en el presente, esta brecha, y esto se explica en el párrafo décimo cuarto del reportaje (“(...)en 1990 una persona costarricense de entre 25 y 65 años –que superó la época usual para la formación académica– (...)”.

2- Según don Leonardo, no mencionamos que el estudio comprende a la población entre 25 y 65 años de edad. Eso es absolutamente falso. Se menciona dos veces en el texto (en el cuarto párrafo, y, de nuevo, en el décimo cuarto) y una vez en el video difundido. Así como también se menciona en la infografía adjunta y en la ficha metodológica. En total, entonces, se menciona cinco veces lo que el Ministro dice que no hay mención alguna.

3- Lleva razón don Leonardo: nada de lo ocurrido en primaria y secundaria después de 1999 se refleja en los gráficos y datos que presenta EF, pero lo relevante, al menos para nosotros, es que EF nunca ha concluido lo contrario.

El reportaje sí concluye que la brecha de escolaridad según el ingreso creció 96% entre los más viejos (entre 56 y 65 años de edad), y  36% entre los más jóvenes (entre 25 y 35 años de edad), quienes acaban de dejar el ciclo educativo tradicional. Y ellos sufren esa brecha hoy, en el presente. Esa brecha, además, es más grande en 2009 que en 1990. Ese es un hecho probado y EF lo evidencia.

4- El Ministro dice, injustamente, que se da un “engaño” cuando afirmamos en nuestra infografía que en 1990 esa brecha creció más lento y en el 2000 más rápido, pero este es un hecho cierto, evidenciado por nuestra metodología.

Eso sí, en ningún lugar del reportaje se afirma que en el 2000 y años posteriores las políticas educativas gubernamentales desmejoraron o que la población que actualmente está en el colegio sufrirá en un futuro de esta desigualdad. Eso no es parte de los objetivos de nuestra investigación. Tendremos que esperar a que los jóvenes entre 13 y 17 años de hoy lleguen a los 25 para poder adelantar cualquier conclusión.

5- Es cierto, como dice don Leonardo, que la brecha, especialmente entre los más viejos, responde a factores de los ochenta. Es tan cierto que nuestro reportaje lo menciona explícitamente, aunque él omita un hecho tan importante en su respuesta. En el octavo párrafo se establece de manera textual:

‘‘En ese grupo (personas con edades entre 56 y 65), el cambio porcentual promedio de la diferencia fue de 95% de 1990 al 2009. Según el economista Ronulfo Jiménez, esto podría reflejar las secuelas de la crisis económica de los 80, cuando los altos niveles de inflación y desempleo, generados por diversos factores macroeconómicos, bajaron dramáticamente el poder adquisitivo de la clase media, lo que obligó a muchos jóvenes de la época a trabajar y dejar el sistema educativo.’’

Si coincidimos en esto con don Leonardo ¿entonces por qué reacciona así contra el reportaje? No vemos que tenga motivos legítimos para atacar nuestro trabajo.

6- En su respuesta, don Leonardo insiste en exculparse cuando el reportaje no lo ha culpado. Da a pensar que no se aclaró en el estudio que la brecha bajó para la población colegial, cuando el reportaje dice lo siguiente, que sintetiza el punto de toda la respuesta del Ministro:

“El ministro de Educación, Leonardo Garnier, sostuvo que esta y otras desigualdades se vienen reduciendo en la última década en la población que está en edad de colegio (entre 13 y 17 años).”

Además, mencionamos, precisamente, uno de los extractos del más reciente Informe Estado de la Educación que él también cita en su réplica: “En materia de acceso, el sistema educativo es cada vez más inclusivo y atiende en forma mayoritaria a la población de bajos y medianos ingresos”.

Todo eso lo dice el Ministro y lo dice también nuestro reportaje: ¿puede haber mayor evidencia de que nunca hemos tenido la intención de diagnosticar el trabajo de Garnier y de culparlo por lo sucedido? Por eso sentimos que su respuesta es para alguien más.

7- No tiene sentido decir que sus datos sobre la decreciente brecha entre los 13 y 17 años contraste con los datos de EF, pues esa población a la que hace referencia no es parte de nuestro estudio. No existe punto de comparación para hacer un contraste. Su argumento no tiene sustento lógico.

El problema que investigamos no es un tema del pasado. No es asunto de los libros de historia. Es innegable que la población trabajadora, entre 25 y 65 años, del presente, en Costa Rica sufre una brecha de escolaridad según ingreso mayor que la de 1990. La tendencia es creciente, con todo lo que eso implica. Tampoco se puede negar que, tal y como lo menciona el Banco Mundial, Costa Rica aumentó esa desigualdad entre el 2000 y el 2010, mientras la tendencia en América Latina es que se cierre esa fisura.

Entendemos que en época electoral el debate público se pone tenso y hasta sucio. Si algunos han querido estirar nuestros datos y conclusiones para desprestigiar las políticas del actual Gobierno y eso molesta al Ministro Garnier, él debe ignorarlos o responderle a ellos frontalmente, pero no culparnos a nosotros, ni forzar la idea de que nuestro reportaje es tendencioso o inactual. Eso no es legítimo ni justo.

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Dataset Alejandro Fernández S. y Andrés Fernández

Alejandro Fernández S.: Soy periodista de datos de EF. Obtuve una licenciatura en leyes de la UCR y una maestría en análisis de políticas públicas de la Universidad de Chicago. Siga las actualizaciones de este blog en mi perfil de Facebook haciendo click acá.

Andrés Fernández A.: Soy economista de la UCR. En mis investigaciones me he especializado en temas de economía de la educación y desigualdad de ingresos.

 

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