El servicio de 10 Mbps tiene una tarifa equivalente a ¢13.859, mientras que en Costa Rica la conexión cuesta alrededor de ¢25.000

Por: Carlos Cordero 4 diciembre
Los proyectos para instalar fibra óptica han seguido en Costa Rica, con el concurso de varios operadores. Pero ni la cantidad de firmas ni la declaración de competencia en el mercado parece tener efecto en las tarifas y el acceso a la banda ancha. (Foto Rafael Pacheco)
Los proyectos para instalar fibra óptica han seguido en Costa Rica, con el concurso de varios operadores. Pero ni la cantidad de firmas ni la declaración de competencia en el mercado parece tener efecto en las tarifas y el acceso a la banda ancha. (Foto Rafael Pacheco)

El diario The New York Times dio a conocer la semana anterior que en un pueblo de Alaska, llamado Point Hope, están instalando los cables para brindar Internet a empresas, hogares y otras instituciones, como los centros educativos.

Point Hope se encuentra a 3.700 millas de Nueva York, unos 5.954 kilómetros en línea recta. Un mapa en Google me dice que son 5.966 kilómetros.

En todo caso, eso es más que los 3.575 kilómetros en línea recta entre Nueva York y San José, en Costa Rica.

Allá, en aquellas tierras heladas, en junio pasado tres barcos viajaron a través del estrecho de Bering y el mar de Chukchi. Transportaban enormes rollos de cable de la red de Internet submarina de la firma Quintillion, cuya sede está en Anchorage, Alaska.

Es una red de 1.200 millas que conecta seis ciudades costeras, incluida Point Hope, y que forma parte de un ambicioso esfuerzo de Quintillion, la cual quiere aprovechar el derretimiento del hielo marino para construir un enlace entre Londres y Tokio.

El servicio que Quintillion dará a los pobladores de Point Hope empezará con velocidades de 10 Mbps en los hogares. A las empresas les dará más velocidad.

Ese enlace de 10 Mbps tendrá un costo de $24,99. Al tipo de cambio actual, eso sería ¢13.859.

En Costa Rica los servicios de similar velocidad duplican ese precio, como mostramos en el siguiente recuadro.

El precio es el factor clave para que los usuarios pueda adquirir y utilizar enlaces de banda ancha.

Y entre más banda ancha, mayor impacto en la productividad, en la producción y en la innovación repiten, una y otra vez, los economistas y los especialistas y hasta el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Y en Costa Rica Internet cuesta más, pese a que tenemos más compañías ofreciendo el servicio que en Point Hope.

Pese a que aquí llegan tres cables submarinos: uno en el Pacífico y dos en el Atlántico. En Point Hope solo uno.

Pese a que en Costa Rica la Superintendencia de Telecomunicaciones (Sutel) declaró este mercado en plena competencia.

Pese a las distancias.

Pese a que en Point Hope la población contabilizada, una a una, era de 692 personas en 2016.

Los argumentos de los operadores locales son repetitivos: que ya se bajaron los precios en Costa Rica (cuando duplicaron las velocidades de los servicios), que la infraestructura, que el costo de traer la señal al Valle Central, que...

Pero en Point Hope, allá en un lejano, muy lejano, pueblo de Alaska, el servicio costará la mitad que en Costa Rica.

Definitivamente son muchas las incógnitas, tantas que mis matemáticas no resuelven esa ecuación.

Algo no está funcionando, amigos de Sutel y del Viceministerio de Telecomunicaciones.