Determinación y disciplina es lo que se requiere para erradicar un mal hábito y crear uno bueno

Por:  20 noviembre, 2015

No suelo compartir cosas personales en el blog; pero esta vez me di la licencia para festejar este aniversario con ustedes y, ojalá, motivar a algunos a que le den a sus pulmones un nuevo aire en el año que empieza.

Hay quienes creen que no sé lo que es estar en otros zapatos ---zapatos que no son tenis---; que nunca he saboreado comida chatarra o un postre que fácilmente podría equivaler calóricamente a una comida completa; o que no sé lo que es tener un vicio o un mal hábito.

Déjenme hacer de su conocimiento que está equivocados.

En mi vida hay un antes y un después del 2010.

Para quienes me conocieron antes de ese año, les sería difícil visualizar cómo era yo: no era capaz de correr e, incluso, me generaba cierta aberración la idea de si quiera intentarlo; hacía ejercicio tres veces por semana, pero, para ser realmente sincera con ustedes, hacía el mínimo esfuerzo en cada sesión; fumaba (hasta dos paquetes en una sola salida) y tenía un concepto muy errado de lo que era cuidar la dieta, pues evitaba los carbohidratos de las comidas importantes pero, irónicamente, tomaba cocteles o cerveza siempre que salía.

Para quienes me conocieron antes y no supieron más de mí, les sería más bien difícil empatar esa Carolina con la que soy hoy: hago ejercicio cardiovascular siete días a la semana (algunas veces, como parte de mi trabajo de instructora; otras, como cuando salgo a correr, por el simple disfrute personal); tengo una dieta balanceada, procurando cuidar las proporciones de macronutrientes recomendadas (carbohidratos incluidos); rara vez consumo licor y, cuando lo hago, suele ser una copa de vino tinto; y no solo no fumo, sino que me molesta muchísimo el humo del cigarro y ahora es eso lo que me genera aberración.

¿Cómo lo logré? Determinación y disciplina.

Lo primero que hice fue dejar de fumar. El día que tomé esa decisión, ni siquiera me acabé el paquete que tenía. Quedaban cinco cigarrillos y así, con esos adentro, tomé el paquete, lo hice un puño y lo boté, totalmente convencida de que no iba a volver a fumar en mi vida. Y así fue: desde entonces, no he vuelto a pedir ni un jalón si quiera.

Una operación que tenía programada entonces me obligó a dejar ese mal hábito que ya llevaba conmigo casi una década. Sabía que simplemente no podía fallar en esa promesa y esa determinación barnizó lo que vino después.

Seguí mi plan de alimentación y ejercicio al pie de la letra, contando cada porción y cada minuto de sudor que los profesionales con consulté me recomendaron programar.

Aprendí a comer algunos alimentos que había desterrado de mi dieta y desterré los inservibles, como las calorías vacías del licor.

Empecé a construí mi condición física. Me esforcé y me obligué a ir al límite, a dar lo mejor que podía dar en ese momento, para que después fuera capaz de dar aún más.

Poco a poco, conforme me fui sintiendo más fuerte, más ágil, con mejor condición, hacer ejercicio dejó de ser una obligación y se convirtió en un hábito que disfrutaba plenamente.

Luego, decidí que quería aprender más sobre este mundo y compartir lo que aprendiera con otras personas. Así nacieron La Milla Extra, Carobicos y todo lo que ha sucedido después.

Les aseguro que nunca es demasiado tarde para empezar y que nada es imposible hasta que deja de intentarse.

Como la Carolina de la década anterior, deben haber muchos que se sienten incapaces de sacrificar la fiesta por la disciplina; que piensan que no podrán intentarlo si quiera o que se predisponen a creer que no les va a gustar o que van a fracasar si lo intentan.

Esa voz interna es el enemigo y les está mintiendo.

Tomen la decisión, busquen ayuda y oblíguense a cumplir las recomendaciones que les den.

No esperen a que una operación o una enfermedad los lleve a tener que cambiar. Háganlo ahora: regálense salud en esta Navidad y aprovechen la ola de metas de año nuevo de esta época para proponérselo, si eso les sirve de motivación. No se rindan antes de intentarlo y no tiren la toalla a medio camino tampoco.

Sabemos que no será fácil, ni rápido; pero les aseguro que será completamente gratificante y satisfactorio. ¿Se animan a hacer la prueba?

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