Crónica de una sesión de ejercicio funcional con estimulación eléctrica muscular

Por:  14 febrero, 2016
Estos son algunos de los momentos de la sesión de ejercicio con electroestimulación
Estos son algunos de los momentos de la sesión de ejercicio con electroestimulación

Cuando me llamaron a proponerme que hiciera una sesión de ejercicio con estimulación eléctrica muscular (EMS), lo dudé mucho.

Meses atrás había hecho una serie de posts sobre este sistema de entrenamiento funcional, incluyendo los riesgos y las razones por las cuales hay quienes consideran que no es efectivo.

¿Por qué acepté? Porque quien iba a estar a cargo de la sesión era un médico deportivo especialista en Traumatología y Ortopedia y eso me daba seguridad; y porque en mis posts había dicho que me hubiera gustado hablar del sistema después de probarlo pero que no había encontrado en Costa Rica un solo lugar que tuviera un sistema de electrofitness. Ahora que había uno, y que tenía un médico a cargo, no podía resistirme a la oportunidad.

XBody tiene 10 puntos de electro-estimulación: deltoides (hombros), bíceps y tríceps (brazos), cuádriceps e isquiotibiales (piernas), glúteos, abdomen, pectorales (pecho), dorsales y lumbares (espalda)”, me explicó el doctor Abdala Kais, mientras me colocaba el traje con los electrodos.

“¿Eres talla S, no?”, confirmó. (Existen cinco tallas para cada traje de esta marca).

Antes me habían dado una blusa y un pantalón de algodón (94%) y licra (6%), los cuales se usan por debajo del traje de electro-estimulación, y los habían humedecido para mejorar el contacto entre mi cuerpo y los electrodos.

Luego seguiría la calibración del equipo.

“Voy a ‘enchufarte’”, dijo el doctor Kais haciendo clara referencia a mis posts, “y vas a empezar a sentir un cosquilleo. Para cada músculo vas a decir ‘siento’, ‘bien’ y ‘ya’. Cuando digas ‘ya’, dejo de aumentar la intensidad de estimulación para ese músculo”, añadió en su evidente acento venezolano. “¡Ah! Y no te preocupés: la gente dice ‘ya’, mucho antes de que el músculo esté verdaderamente a tope, así que cada músculo de tu cuerpo va a estar trabajando a un 70% de su máximo, aproximadamente”.

¡Y las cosquillas empezaron! Músculo por músculo fui sintiendo las vibraciones que los electrodos producían con cada vez mayor intensidad. Al decir “ya”, el doctor Kais fijaba la marca para ese músculo y seguía con el siguiente. Así, en pocos minutos, graduó a qué intensidad trabajaría cada músculo de mi cuerpo.

Calibrada la intensidad para todos y cada uno de los grupos musculares, estaba lista para empezar a ejercitarme.

“Vamos a empezar con la parte de musculación, seguimos con el cardio y terminaremos con la relajación”, anunció. Todo ello, en un rango de 20 minutos.

Empieza la sesión

Hice ejercicios para cada grupo muscular sin dejar de sentir, simultáneamente, la electro-estimulación en todo el cuerpo, en 350 músculos del cuerpo, para ser más exacta. Así, por dar un ejemplo, mientras hacía abdominales, sentía vibraciones en cada uno de los 10 grupos musculares sobre los que tenía electrodos y, especialmente, en el abdomen, donde estaba realizando la contracción muscular en ese momento.

“La idea, justamente, es que la EMS potencie el trabajo que está realizando el músculo con cada contracción voluntaria”, explicó.

La parte aeróbica fue mucho más corta y los impulsos recibidos se sintieron diferentes de los utilizados en los ejercicios de musculación. En escasos minutos, con unos pocos jumping jacks, logré sentirme como si hubiera corrido por casi media hora. Finalmente, la relajación muscular se sintió como estar dentro de un jacuzzi, hecho a mi medida.

“Así es como en 20 minutos se logra el equivalente a dos horas de ejercicio en el gimnasio (incluyendo el calentamiento y el estiramiento final)”, dijo el doctor al concluir la sesión. “Toma bastante agua en estos días”.

Los días después

Al salir la sesión me sentía bien, como se siente uno al salir del gimnasio: músculos trabajados pero no fatigados, sudor, hambre, sed, endorfinas felices. Pero, conforme fueron pasando los días, la fatiga se fue convirtiendo en arratonamiento de varios días. Tampoco la sed se aplacó.

“Después de que uno se ejercita con electroestimulación, el metabolismo continúa aumentado durante uno o dos días y se convierte el cuerpo en un horno de quemar calorías. Este modalidad o tipo de ejercicio, mejora la secreción de hormona de crecimiento, resistencia a la insulina y demanda mucho oxígeno e hidratación”, me explicó el doctor días después.

También me quedó claro por qué dicen que no se requieren más de dos sesiones por semana: aún si algún amante del ejercicio quisiera más sesiones, dudo que físicamente sería capaz de resistirlo. En cada sesión se habrían reclutado la mayor cantidad posible de fibras musculares, de los diferentes tipos que existen y pretender lograr y entrenar más que eso, sería más que “gula”, por decir lo menos.

La buena noticia es que, según el doctor, no las necesitarían tampoco. “Este sistema de entrenamiento es para quienes no tienen tiempo suficiente para dedicar horas al gimnasio”.

¿Funciona? Obviamente en una única sesión no se pueden ver resultados. ¡No esperen quitarse el traje y tener cuadritos! (Quizás cuando empiecen a operar en Costa Rica, pueda tener acceso a mediciones antropométricas de usuarios, con el fin de conocer los resultados que el ejercicio regular con EMS puede lograr y pueda contarles a uds al respecto).

En todo caso, dice el doctor Kais que no pretenden que el ejercicio con EMS sea un sustituto del ejercicio tradicional, sino, un complemento.

¡Y lo entiendo completamente! Aun si hacer 20 jumping jacks y correr 20 minutos puedan desarrollar las mismas adaptaciones cardiovasculares y liberar la misma cantidad de endorfinas, no cambio poder sentir el viento en mi cara, ver las montañas, hablar con Dios y observar el paisaje mientras corro por enchufarme.

Tampoco dejaría de hacer aeróbicos, o AntiGravity®, o Pilates o esos otros ejercicios que hago regularme porque la experiencia de realizarlos me encanta y me daría tristeza abandonarlos y sustituirlos por una sesión de cardio más corta, aunque sea igualmente efectiva. Pero esa soy yo: es lo que a mí me gusta hacer y tengo tiempo suficiente para hacerlo, gaD.

Sin embargo, si hacer unas cuantas repeticiones de lagartijas, desplantes, sentadillas y otros ejercicios funcionales con EMS logran, en pocos minutos, los mismos resultados que ir al gimnasio a levantar pesas o hacer entrenamiento funcional por una hora o más, sí consideraría sustituir mis visitas al gimnasio con este sistema, siempre que tenga la garantía de que, quien lo opera es un profesional tan capacitado como un médico deportivo lo puede ser.

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