Por: José David Guevara Muñoz 11 marzo, 2015
La historia de Caín y Abel se encuentra en el capítulo 4 del libro de Génesis.
La historia de Caín y Abel se encuentra en el capítulo 4 del libro de Génesis.

Leo la historia de Caín y Abel en el capítulo 4 del Génesis y me parece estar escuchando hablar a uno de esos costarricenses que se creen los dueños de la verdad, los amos de la visión correcta, los propietarios de la perspectiva adecuada. Es decir, los abeles ("buenos", "justos", en el bando que más le conviene al país, según ellos) que señalan, atacan y descalifican como caínes a quienes ejercen el derecho de pensar, analizar y pensar diferente. Escuchémoslo...

"¿Que si conozco la historia bíblica de Caín y Abel? Por supuesto que sí. Caín era el hijo mayor de Adán y Eva, y se dedicaba a cultivar la tierra, mientras que Abel era el segundo y pastoreaba ovejas.

"También sé que en ese relato del capítulo 4 del Génesis Abel era el bueno, el justo, el honesto, en tanto que Caín era el villano, el injusto, el miserable. Abel representa lo recto; Caín, lo torcido.

"Permítame explicarme con otras palabras: en Costa Rica abeles somos todos los que tenemos el criterio correcto sobre el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (TLC), el déficit fiscal, la reforma del Estado, la modernización de los puertos, los beneficios arancelarios que se le conceden a los arroceros, la inversión extranjera directa, la banca de desarrollo, el reglamento de la Asamblea Legislativa, la lucha contra la corrupción, el desempeño del ministro de la Presidencia, la reforma procesal laboral, la generación de empleo, el sistema cambiario.

"A Abel lo representamos también quienes suscribimos las posiciones más convenientes en materia de fertilización in vitro, derechos de homosexuales y lesbianas, Estado laico, aborto, eutanasia.

"Por consiguiente, caínes son todos aquellos ignorantes o confundidos que están equivocados, tienen empañada la visión, no entienden la realidad, están confundidos, son ignorantes, no piensan en lo mejor para el país, son unos vendepatrias.

"Es decir, fieles discípulos de Caín son los que opinan diferente, discrepan, llevan la contraria, contradicen, cuestionan, confrontan, defienden otra perspectiva. Así pienso yo y esta es la pura verdad".

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