Lo mismo ocurre con los discursos políticos, las promesas de campaña y los textos sometidos a "consulta"

Por: José David Guevara Muñoz 9 abril, 2015
Independientemente del medio utilizado para cargarlo de palabras, el papel siempre ha aguantado lo que le pongan.
Independientemente del medio utilizado para cargarlo de palabras, el papel siempre ha aguantado lo que le pongan.

No solo el papel... También los discursos políticos (en especial los del 1 y del 8 de mayo), las promesas de campaña electoral, los programas de gobierno, los compromisos adquiridos en debates, las cadenas de televisión, las proclamas de las cumbres, las lágrimas de cocodrilo con tamal de por medio, el cinismo, las conferencias de prensa, los informes de labores, los proyectos de ley, la verborrea en los programas deportivos de radio, los textos sometidos a "consulta", los borradores, las críticas desde la trinchera de la oposición, el populismo, la tan cacareada transparencia, las consignas de manifestación callejera, las apelaciones a las concesiones, los ataques a Jorge Luis Pinto, las discusiones acaloradas sobre fecundación in vitro, aborto y derechos de homosexuales, la contundencia con que prometen investigaciones "hasta las últimas consecuencias", las afirmaciones tipo"no estoy pensando por ahora en aspirar a la presidencia de la República", la demagogia... Todos ellos aguantan también lo que les pongan.