Por: José David Guevara Muñoz 10 julio, 2013

Hacía tiempo no escuchaba hablar de política en serio...

Sin embargo, no se figure usted que así ocurrió en alguno de los habituales escenarios políticos de nuestro país: Cuesta de Moras, Zapote, sedes de partidos políticos.

No, la cita con la política sesuda (no de show), sensata (no de circo) y madura (no de poses prefabricadas) tuvo lugar la noche del pasado 9 de julio en el Instituto de México en Los Yoses.

Allí se presentó el libro "Partidos y lucha política", del politólogo Constantino Urcuyo Fournier y publicado por Uruk Editores. La periodista Mishelle Mitchell y el politólogo Manuel Rojas comentaron el contenido de esta publicación de 112 páginas.

Fue una noche en la que se desempolvó y se le quitó el moho a palabras y conceptos que, como dije, hacía rato no escuchaba en el contexto del tema político; debate, negociación, largo plazo, visión, desarrollo, análisis, reformas, desafíos, "recapitulaciones lúcidas" (concepto creado por el sociólogo estadounidense Wright Mills) y otros términos olvidados por los políticos del día a día, la carrera electoral, los corta cintas.

En fin, palabras que no conocen o no entienden algunas figuras públicas que padecen de analfabetismo político. Claro, en su limitado vocabulario político sí existen vocablos como escandalillo, demagogia, populismo, oportunismo, mezquindad, serruchada de piso, intriga...

Una noche en la que en la que el libro y la voz del autor lanzaron un desafío durante mucho tiempo pospuesto en Costa Rica: "... por ello resulta necesario elevar la calidad del debate público. Deliberación que debe ir orientada no a recuperar un pasado mítico, sino a construir una Costa Rica renovada, moderna, integrada al mundo pero conservando lo mayor de nuestra trayectoria histórica y con buenas dosis de participación ciudadana".

Es decir, necesitamos un país con ciudadanos y políticos más de debate que de veto.