Por: José David Guevara Muñoz 12 julio, 2013

Los proyectos tributarios no pasan de ser tímidos parches para apenas paliar situaciones coyunturales...

Los avances en infraestructura vial apenas alcanzan la categoría de placebos para entusiasmarnos con la ilusión de que realmente estamos por superar los rezagos en este campo...

La recuperación de los ríos contaminados se queda en altruistas, aunque insuficientes, jornadas de "pesca" de llantas, envases, desechos de electrodomésticos y otros desechos que navegan en los cauces de este "país ecológico"...

La tan cacareada reforma del Estado avanza a punta de comisiones de notables cuyas recomendaciones se engavetan en algún archivo de páginas en sepia o en algún rincón del disco duro...

La transformación del régimen de empleo público no logra librarse del pantano de propuestas, buenas intenciones, iniciativas fallidas, diagnósticos...

El replanteamiento serio de la Caja Costarricense de Seguro Social, tendiente a fortalecer y darle sostenibilidad financiera a esta estratégica institución, se conforma con curitas que se adhieren de cuando en cuando...

La reforma electoral tendiente a estimular la participación ciudadana en procesos de auténtico control político (como eliminar las listas de candidatos a diputados o remover de sus cargos a funcionarios ineptos), padece de miopía severa...

¿Qué decir de la inequidad? Un confite por aquí, un caramelo por allá; un chocolate hoy, un suspiro mañana...

Y así por el estilo: muchas transformaciones vitales se hacen con visión de corto, cortísimo plazo. El reino del hoy y, con un poco de suerte, del mañana, pero no del pasado mañana en adelante.

El país de los parches, las curitas, las aspirinas, las tachuelas, las grapas, las calzas... Apenas lo necesario para "resolver" lo importante con visión de urgencia, de hagamos algo, apaguemos el incendio.

En Costa Rica el largo plazo es un barquito de papel elaborado con la página de un calendario. No más.

¿Jugará el largo plazo un papel relevante en la campaña electoral que se avecina o seguiremos sumidos en lo cotidiano, lo cosmético, el corte de cintas con sonrisa prefabricada, el salario para los candidatos, las justas inquisiciones, la manta y el megáfono, la ética galletera, el playboy que recoge basura...?

No puede ser que en este país continúe siendo más relevante la larga plaza (Estadio Nacional) que el largo plazo (la cancha donde juega el desarrollo).