El sector digital necesita materia prima para trabajar en siglo XXI


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Hoy día, los ticos producimos más servicios de software de lo que exportamos café (el producto icónico de la economía nacional).
Así lo revela un trabajo especial que publicamos esta semana en EF que muestra que esta industria aporta un 1,31% del Producto Interno Bruto (PIB) como mínimo.
 
Los datos fueron proporcionados por el Departamento de Estadística Macroeconómica del Banco Central y la Dirección General de Tributación del Ministerio de Hacienda.
Estamos hablando de un sector cuyo potencial es exponencial en un mundo cada vez más conectado a la nube. Estas empresas serán las encargadas, por ejemplo, de convertir un smartphone en una billetera digital o en una herramienta para hallar un espacio libre en un centro comercial.
 
La industria de software se ha caracterizado por crecer con sus propios medios, es decir, sin ningún incentivo directo del Estado. Empero, su desarrollo estuvo marcado por una política pública que tenía como objetivo acercar a la gente a la tecnología de mediados de la década de 1980: la exoneración de impuestos a las computadoras
 
Esta decisión permitió que las empresas compraran estos equipos que resultaban muy costosos y los integraran a sus procesos. Y también que los informáticos adquirieran la materia prima para sus emprendimientos.
 
Con ello, se generó un círculo virtuoso: una demanda y oferta de paquetes de software. Un ecosistema que también permitió a las compañías salir a vender al mercado internacional.
 
En este siglo, el hito que impulsaría a la industria digital (porque hoy produce más que software) está vinculado con las redes de telecomunicaciones y el estímulo a la cultura digital.
 
El sector necesita que la gente esté conectada a Internet a altísima velocidad para bajar y subir contenido. Las conexiones que ofrecen los operadores  y proveedores de Internet en el país son muy básicas. Mercados como Corea del Sur son más agresivos. 
 
Lo anterior debería estar acompañado por una política tarifaria que no limite a la gente a usar Internet móvil, como el modelo de pago por descarga de contenido.
Otro punto clave es que las instituciones públicas den un paso al frente y ofrezcan servicios en línea. Esto estimularía a las personas a adquirir un teléfono inteligente o tableta para facilitarse la vida.
 
A su vez, este ecosistema provocaría que las compañías privadas invirtieran en apps para estar en la mano de cada cliente.
 
El efecto: una industria digital que aplique en Costa Rica lo que ya está vendiendo en el mercado exterior.  Las empresas tica hoy día contribuyen con el desarrollo tecnológico de Estados Unidos y Europa.
 
Tenemos el conocimiento. Lo que hace falta es sacarle provecho en el país con una decisión política para acercar a la gente a la tecnología del 2014.
Espero que el próximo gobierno tenga claridad sobre la época en la que vivimos, porque las tecnologías digitales y las redes de telecomunicaciones ya deben dejar de ser una sección muy cool en un programa de gobierno.

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La Letra Menuda Mónica Cordero Sancho

Mónica Cordero Sancho. Como periodista está vinculada con la elaboración de informaciones de temas tecnológicos y científicos desde el 2004. Es periodista graduada por la Universidad de Costa Rica. Trabajó en radio y medios escritos como el periódico La Nación. También trabajó en la Bolsa Nacional de Valores y la Asamblea Legislativa. A EF ingresó en el 2010 como reportera de la sección de tecnología. Fue parte del grupo de becarios del Taller Jack F. Ealy de Periodismo Científico 2011 que desarrolla el Instituto de las Américas para periodistas latinoamericanos.

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