Al próximo Presidente: evite el vicio de don Torcuato

"Peste", así calificó Maquiavelo a los aduladores, personajes siempre presentes donde hay poder


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Antes de referirme propiamente a don Torcuato, reproduzco algunas palabras del capítulo XXIII del libro "El Príncipe", del político italiano Nicolás Maquiavelo (1469-1513), publicado por primera vez en 1518:

"No quiero dejar sin tratar un punto importante y un error que difícilmente evitan los príncipes, excepto si son extremadamente prudentes o han efectuado una buena elección. Se trata de los aduladores que proliferan en las cortes, pues los hombres se complacen tanto en lo que les es propio y se engañan hasta tal punto en ello que difícilmente se defienden de esta peste, y en el caso de que se quiera hecerlo, se corre el peligro de hacerse odioso".

Ese es el vicio de don Torcuato. No adular, pero sí que lo adulen, alaben, engrandezcan.

Se trata de uno de los personajes del cuento infantil "Cocorí", de Joaquín Gutiérrez; un cocodrilo adicto a que lo ensalcen. De allí el consejo que la tortuga doña Modorra le dio al protagonista del relato previo al encuentro entre este niño limonense y el reptil: "Tienes que ser muy educado, Cocorí; ya sabes que don Torcuato es muy quisquilloso. Trata de halagarlo, porque es muy sensible a las adulaciones. Es triste esto —suspiró la Tortuga—, que tengamos que recurrir a armas innobles, pero no hay otras".

Eso fue precisamente lo que hizo el pájaro que propició la cita entre Cocorí y el cocodrilo: "Don Torcuato, ¡qué magnífica dentadura! No tiene ni una caries. Se ve que está usted en plena juventud —comenzó a decirle el Pájaro dispuesto a adularlo un poco— (...) Pues, a pesar de su juventud —prosiguió el avecita toda zalamera—, la fama de su saber y buen criterio ha trascendido ya por toda la selva (...) Hoy mismo he tenido noticia de tres peregrinos que vienen de muy lejos para hacerle una consulta y que ya hablan maravillas de su ciencia".

De allí la recomendación al próximo Mandatario de Costa Rica: evite el vicio de don Torcuato. ¿Cómo hacerlo? Maquiavelo aporta una sugerencia: "No hay otro medio de defenderse de las adulaciones que hacer comprender a los hombres que no te ofenden si te dicen la verdad".

Y agrega una advertencia: "El que actúa de otra manera o bien se pierde por culpa de los aduladores o bien cambia constantemente de determinación por las diferencias de pareceres, lo cual le acarrea una baja estimación entre sus súbditos".

Yo, humildemente, sugiero otra solución contra los aduladores (personajes que estarán siempre presentes): contar con un grupo de personas o consejeros acostumbrados a decir la verdad por más cruda que sea. Gente con espíritu crítico, sensata, frontal, prudente, dispuesta a poner el dedo en la llaga, sin dobles intenciones, sin miedo a discrepar.

Esto no garantiza la ausencia de Torcuatos, pero al menos protege al Presidente de contar solo con el criterio calculador de estos malos consejeros.

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La vida es sueño José David Guevara Muñoz

Jose David Guevara ejerce el periodismo desde febrero de 1987, siempre en el Grupo Nación. Empezó en el periódico La Nación, donde fue redactor de temas inactuales, económicos y políticos. Se incorporó a El Financiero en setiembre del 2000, primero como editor, posteriormente como jefe de Redacción, y actualmente como director.

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