Cuando al término “aseguro” se le incluye el prefijo “re”, se convierte en una frase que significa “asegurar de nuevo”. Es el seguro de las aseguradoras, todas tienen su programa de reaseguro, sean grandes o pequeñas, nuevas o viejas, privadas o estatales.

Por:  19 septiembre
Said Breedy
Said Breedy

Como han surgido hechos noticiosos recientes en los que involucran términos muy técnicos del mercado asegurador y reasegurador que han podido causar desinformación, no mal intencionada pero sí con algún grado de desconocimiento que, a la larga, han generado incertidumbre y desconfianza innecesaria. Por tal motivo, se hace necesario acompañar a estas noticias periodísticas con una explicación que permita al lector ubicarse mejor en el contexto de la discusión sobre lo que es un reaseguro.

Respaldo de lujo. Por el simple hecho de catalogarse a una aseguradora como “pequeña” o “nueva”, no significa que pueda asumir riesgos mayores a su capital, bien puede cubrir un riesgo cinco o diez veces mayor a dicho capital siempre que haya buen respaldo de alguien más. Pues sí, sí es posible hacerlo en la medida en que el reaseguro sea el mecanismo de respaldo de referencia que le permita crecer como compañía y equilibrarse económicamente en la gestión de sus riesgos.

En el plano del seguro. En nuestro día a día, el contrato de seguro es el mecanismo que tenemos los individuos y las empresas para proteger nuestro patrimonio. Quien compra un seguro compra la certeza de pagar periódicamente una prima a cambio de evitar esa incertidumbre de una gran pérdida económica (ese evento dañoso por el cual se asegura). Ese pago de la prima remueve la incertidumbre porque si ocurre el daño, alguien más se lo repara (la aseguradora), transfiriendo entonces las consecuencias financieras de la pérdida a la compañía de seguros, quien activa todo un mecanismo que se resumen en que “los muchos pagan las pérdidas de los pocos”.

Por eso, si tenemos un carro, compramos un seguro de automóviles; sin tenemos una casa, contratamos un seguro de incendio; para nuestra actividad del día a día, contratamos un seguro de responsabilidad civil; si queremos dejar un legado económico ante nuestra ausencia temprana, contratamos un seguro de vida.

Actividad reaseguradora. Nuestra legislación ha definido como “actividad reaseguradora” la que:

“…con base en un contrato de reaseguro y a cambio de una prima, una entidad reaseguradora acepta la cesión de todo o parte del riesgo asumido por una entidad aseguradora, en virtud de los contratos de seguro subyacentes.”

Es decir, la Aseguradora comparte con alguien más ese riesgo que asumió, denota cómo el riesgo escala ahora de una compañía de seguros hacia una de reaseguros. Esta subida del riesgo verticalmente tiene una connotación esencial, según sea el tipo de riesgo (frecuente y/o severo) o también la capacidad financiera de la aseguradora (grande, mediana, pequeña; nueva o vieja, etc), lo que busca es dispersarlo para no exponer tanto su patrimonio; por tal motivo, nuestra legislación permite que ese riesgo que transfiere el asegurado a la compañía de seguros, pueda esta última hacer una “…cesión de todo o parte del riesgo” hacia un reasegurador.

El prefijo “Re”. Cuando en el término “aseguro” se le incluye el prefijo “re”, se convierte en una frase que significa “asegurar de nuevo”, es decir, se re/aseguran. Después de que las pólizas de seguros han sido vendidas por la compañía de seguros y registradas en sus sistemas contables para activar la mecánica aseguradora, el contrato de reaseguro permite a esta Aseguradora estar cubierta por una reaseguradora contra las pérdidas que ocurran debido a un evento que genere el pago de una indemnización por un monto asegurado muy pero muy elevado, o bien, la activación de distintos seguros pequeños pero en su conjunto, el cúmulo indemnizatorio es muy alto. Dicho de otro modo, el reaseguro es el seguro que compran las compañías de seguros para proteger su patrimonio en caso que su actividad de aseguramiento se desvíe negativamente hacia una mayor cantidad de pagos indemnizatorios .

Lo común de ambos. El contrato de seguro y el contrato de reaseguro son acuerdos de indemnización, están destinados a pagar las pérdidas financieras sufridas por la parte protegida (en el seguro: el asegurado; en el reaseguro: el reasegurado -Cía. de Seguros-).

Atomizar el riesgo es esencial. Así como la compañía de seguros cumple el rol de dispersar en un colectivo las pérdidas económicas que puedan sufrirse por la ocurrencia de un evento: “los muchos pagan las pérdidas de los pocos”; las compañías de seguros y las de reaseguros también procuran compartir esos riesgos asumidos en los seguros a través de programas de reaseguros en los que se ven involucrados una serie de aseguradoras y reaseguradoras que deciden asumir una pequeña porción de ese riesgo. En riesgos tan grandes como rascacielos, plantas hidroeléctricas, zonas industriales, entre otros, las compañías de seguros no se van a "jugar el chance" de asumir y retener el 100% del riesgo, prefieren distribuirlo verticalmente a través del reaseguro para que lo puedan asumir adecuadamente en caso de un grave siniestro. En este caso, cabe bien el adagio: es mejor poco de mucho que mucho de poco ”.

Múltiple propósito del reaseguro. Sobre la base de lo anteriormente expuesto, el reaseguro no deja de ser un instrumento financiero del que se valen las compañías de seguros para:

  • Poder aumentar la cartera de clientes en determinados riesgos que, por capacidad financiera, no sería posible aceptarlos; con el reaseguro es factible hacer crecer dicha cartera. En caso de una pérdida acumulada por siniestros, esto no afecte la solvencia de la seguradora, sino que la reaseguradora entra a participar en las indemnizaciones luego de determinado % de siniestros: Cartera de gastos médicos; Condominios habitacionales, etc.
  • Poder asumir un riesgo individual que, por su exposición económica, en un único evento no sería posible afrontar la pérdida total: Una hidroeléctrica; un rascacielos.
Conclusión. El programa de reaseguros es una decisión empresarial, esta va a depender de la solidez financiera, disponibilidad de riesgo, costumbres del mercado; todo dependerá de la apreciación y apetito que se tenga sobre los riesgos. El reaseguro es indispensable; todas las aseguradoras, sean grandes o pequeñas, nuevas o viejas, privadas o estatales, siempre estarán acompañadas de estos grandes padrinos financieros que respaldan con mayor certidumbre ante desgracias de gran magnitud.