El gran amigo Abdalá


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El rey Abdalá de Arabia Saudita tenía una capacidad especial para hacer amigos y esa capacidad se medía en petrodólares.

Abdalá, quien murió a los 90 años, era querido (o aunque sea eso parecía) por la mayoría de líderes mundiales.

Gadafi, Mubarak y Bush son algunas de las caras que saltan al buscar referencias sobre el líder Wahabí.

Sin embargo, esa camaradería con Abdalá solo demuestra el cinismo del sistema internacional. El dinero de Abdalá —y de Arabia en general— sigue haciendo que el mundo se haga de la "vista gorda" ante uno de los países más autoritarios del orbe.

En el reino de Abdalá, los deseos de la familia real (unas 15.000 personas) se cumplen a expensas del resto de la población. La vida se desarrolla al ritmo de los caprichos de sus príncipes, quienes gozan de banquetes y derroche sin trabajar. Por ejemplo, en 2013 un príncipe gastó $19 millones, durante tres días en Eurodisney.

El sistema funciona gracias al "sueldo" que se le da a los príncipes y a la migración de extranjeros que trabajan en condiciones deplorables. Además, la corrupción es pan de todos los días, los príncipes están involucrados en actividades que van desde la venta de licencias para residencias de extranjeros hasta el tráfico de armas.

A eso hay que agregarle que Arabia no tiene nada que envidiar a naciones gobernadas por extremistas, como Afganistán en tiempos de los talibanes.

El wahabismo (versión del islam practicada en Arabia) es una de las vertientes más ortodoxas. Por ejemplo, las mujeres están sometidas a la custodia de un varón. Sin su autorización no pueden estudiar, trabajar, viajar al exterior o ser intervenidas quirúrgicamente. Además, tienen prohibido conducir autos.

Arabia también es uno de los países que más aplica la pena de muerte. Durante 2013, según Amnistía Internacional, se ejecutó a al menos 79 personas, mediante decapitación o ante un pelotón de fusilamiento, 37 eran extranjeros.

Otro punto importante, es que los príncipes de Arabia son señalados continuamente como encargados de financiar a grupos terroristas, entre ellos a al-Qaeda.

Abdalá no era un reformista, Abdalá no era un abanderado contra el terrorismo. Abdalá era el símbolo de un régimen que provoca náuseas, un régimen que sigue siendo respaldado por sus "amigos", aquellos que defienden lo que sea por petrodólares.

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Pasaporte mundial Gustavo Arias

Gustavo Arias Retana es periodista especializado en política internacional, economía y negocios. Es bachiller en Ciencias de la Comunicación Colectiva y cursa una maestría de Relaciones Internacionales con énfasis en Política Exterior. Ha laborado para La Nación, el semanario El Financiero, la revista Estrategia&Negocios y el Diario Expansión (España).

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