El reto de Mendoza: la Asamblea más quebrada de la historia


  • Facebook (Compartir)
  • Tweetea!
  •  
  • Imágenes

Luis Fernando Mendoza, el diputado liberacionista oriundo de Guanacaste, tiene por delante una épica responsabilidad. Debe dirigir la última legislatura, clave porque es la última oportunidad de concretar proyectos estratégicos de la administración actual, con el panorama legislativo más fragmentado y minado de los últimos años. La posibilidad de acuerdos en este ámbito es tan reducida, que detectar las oportunidades y maximizarlas será una labor casi homérica.

El PLN muestra una división singular, para un año electoral en que el partido tiene un candidato ungido, Johnny Araya. Eso usualmente provoca que la bancada oficialista se reagrupe en torno al aspirante, pero en este caso hay tres grandes corrientes, que han chocado. La presidenta Laura Chinchilla se esfuerza en hacer sentir su peso, mientras el arayismo trata de consolidarse, y todavía persiste la influencia del arismo, que aunque afectada con el retiro de la candidatura de Rodrigo Arias, aun tiene peso. La elección de la candidatura presidencial lo evidenció: Casa Presidencial insistió hasta la víspera con Victor Emilio Granados, el arayismo con Villanueva y el arismo lanzó, de última hora, a Fabio Molina. La imposibilidad de un acuerdo obligó a Mendoza como hombre de consenso, pero evidencia profundas heridas en la bancada oficialista.

La principal bancada de oposición, el PAC, está fracturada entre los aspirantes de línea dura, encabezada por Carmen Muñoz y Claudio Monge, distanciados del fundador del partido Ottón Solís. Justamente el ala ottonista, entre la que destacan Jeanette Ruiz, Gustavo Arias y Manrique Oviedo, quedó fuera de las jefaturas de la bancada. A su vez, el PAC tiene un problema adicional: no despunta una candidatura fuerte. Huérfanos del liderazgo ottonista, el PAC no tiene un timón fuerte.

También está fracturado el PUSC, del que se separó Luis Fishman. La lucha de sus precandidatos iniciales, Roberto Suñol y Pedro Muñoz, derivó entre la lucha de los Rodolfos, Hernández y Piza, en lo que para algunos es un pulso disimulado entre los sectores afines al expresidente Rafael Ángel Calderón, y los que lo adversan. Además, no debe olvidarse que un sector de dirigentes pretende crear un nuevo partido, de orientación socialcristiana, con figuras como Rodolfo Méndez, Luis Manuel Chacón y Lorena Vásquez. El PUSC trata de reunificarse, pero todavía hay corrientes en diferentes direcciones, y tampoco tienen un candidato fuerte, que los unifique.

El Movimiento Libertario se muestra en crisis, al grado que la diputada Patricia Pérez, como candidata para el Directorio, no logró los votos de todos sus compañeros. Heridos en luchas internas, con dirigencia afín al candidato Otto Guevara, y otra que coqueteó con el PLN para revivir el pacto de la Primera Legislatura, los libertarios parecen presentar problemas de identidad: son oposición de línea dura al PLN, o colaboradores de ocasión. 

Incluso el PASE enfrenta la escisión y acaso a pelear por su sobrevivencia. No solo se trata de la salida de José Joaquín Porras, sino de las disputas por el control del partido, que lleva a una disputa entre el fundador del partido Óscar López y un sector del partido, con escándalos de financiamiento electoral en la esquina. Debe anotarse que el experimento del Directorio, el año pasado, deja a un PASE debilitado: ejercieron el poder, quedaron devaluados como partido de oposición y ni siquiera lograron impulsar proyectos de su agenda sectorial.

Asi que con un partido oficialista partido en tres y cuatro partidos de oposición fracturados a su vez, la negociación legislativa del último año tendrá que pasar por un ejercicio de egos y equilibrios milimétrico, casi nanométrico. Nótese que las alianzas básicas anteriores colapsaron: en el primer año, PLN y Libertarios terminaron en divorcio agrio; en el segundo, la coalición por Costa Rica logró colar a la oposición en el Directorio, pero prácticamente acuchilló la posibilidad de una coalición electoral, y en el tercero, se pasó de una alianza PASE-PLN, a una PLN-PASE, pero no se engañen: tanto el PLN como el PASE están pagando una factura elevada. Y lo más complicado: en una Asamblea sin mayorías, la negociación es la única alternativa. Un oscuro antecedente para el cuarto y último año, de una Asamblea ayuna de proyectos de calado.

img-title-blogs author-image

Poli-tica Mario Bermúdez

Periodista. Fue redactor de la revista Rumbo (1990-1997) y el periódico La República (1997-2003) en los que incursionó en la cobertura de temas políticos. Ingresó a EF en noviembre del 2003, en la sección de Economía y Política. Actualmente es editor de Economía, Política y Tecnología.

Post por fecha

Diciembre 2016
LUN MAR MIE JUE VIE SAB DOM
      1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31