El 2013 será un año preelectoral diferente: de vida o muerte para políticos


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No estaba escrito en el calendario maya, sino en el ciclo político costarricense: en el 2013 se rompen los fuegos electorales. Como suele ocurrir un año antes de la elección, los códigos del poder empiezan su metamorfosis. La Presidencia se devalúa y debe concentrarse en lo poco que los diputados le concedan en su último año, mientras los aspirantes al relevo en Zapote inician su carrera por el poder.

Esta vez, sin embargo, hay diferencias sustanciales. Como pocas veces antes, la oposición se muestra totalmente fragmentada, sin referentes claros. Los dos partidos que siguieron al PLN en el 2006, el PAC y el Movimiento Libertario, se encuentran huérfanos de liderazgo electoral, luego de que sus candidatos históricos en los úlitmos procesos están dando un paso al costado. Ya lo había hecho Ottón Solís en el PAC, pero el anuncio de Otto Guevara en diciembre terminó de revolver el panorama. Si a ello sumamos un PUSC que tampoco perfila un candidato de alto perfil, podemos concluir que la oposición pasará un 2013 en busca de un nombre que pueda ser La Alternativa.

Esto es peligroso para la salud de estos tres partidos. El PUSC, que fue el otro protagonista del bipartidismo de 1978 a al 2002, viene de dos campañas decepcionantes, en las que apenas alcanzó un 2% del padrón, luego de representar entre el 25 y el 30%. Es su tercer campaña de relanzamiento; un tercer intento de recuperar terreno. Dice la sabiduría popular que la tercera es la vencida: si ya no dan señales de vida, sería indicativo de que la gran estructura socialcristiana, que se mantiene en todo el país, se queda sin el combustible político, los votos. De hecho, en la historia del país ninguna fuerza logró volver a ser mayoritaria, luego de perder esa condición.

El PAC también podría estarse jugando su existencia. Sería la primera vez que sale a las urnas sin Ottón Solís como candidato, luego de que en la pasada elección pasó de 646 mil votos a apenas 478 mil. Una caída de un 26% a pesar del aumento del padrón. Están perdiendo el encanto que los catapultó como opción diferente ante la política tradicional, los cruzados que alzaban la bandera de la ética. Se han desgastado ante el ejercicio de la política (la presidencia legislativa de Juan Carlos Mendoza evidenció fricciones y no fue una diferencia notable con otros ejercicios políticos) y su dificultad para proyectarse como alternativa viable. De hecho, los problemas internos sugieren que tendrían dificultades para ser una fuerza conciliadora a nivel nacional.

El Movimiento Libertario está en un proceso interesante. En la pasada elección logró aumentar su caudal, al pasar de 137 mil votos a 399 mil, con un crecimiento explosivo del 2002, cuando eran el 1% del padrón, al 2010, un 14%. Pero sin la candidatura de Guevara, no hay claridad en el relevo. Sus alianzas han sido contradictorias, al punto de pactar con el PUSC y divorciarse de él en el gobierno de Abel Pacheco, y hacer lo mismo con el PLN en el de Laura Chinchilla, mientras tratan de mantener la identidad que les permitio encontrar un nicho electoral, pero a la vez procuran moverse hacia el centro para procurar crecer. Sin el candidato que fue su rostro en los últimos procesos, tanto en la Asamblea Legislativa como en la campaña presidencial, son una incógnita.

Asi que no solo Ottón Solís y Otto Guevara podrían perder margen de maniobra en sus propios partidos, sino que sus propias organizaciones podrían enfrentar un 2013 difícil en la búsqueda de los relevos en el liderazgo con una carrera electoral en marcha, mientras en el PUSC tratan, por tercera vez, de reconvertirse.

Pero también el 2013 es de vida o muerte en el PLN. En el gobierno, Laura Chinchilla urge de proyectos de fuste para dejar un legado, algo complicado cuando su propia fracción de diputados ya corrre para ponerse a las órdendes de los precandidatos. Y la oposición no estará muy dispuesta a tratar de darle armas al gobierno, además de que suele ser mala estrategia aliarse con un gobierno impopular en plena recta electoral. Alianzas como la que logró con Solís y el PAC para impulsar el plan fiscal, serán cada vez más difíciles, además de que habrá otros actores dispuestos a dinamitarlas, por lo que temas complejos deberán tratarse con pinzas.

Entre los precandidatos, Rodrigo Arias luce contra la pared. Abajo en las encuestas, recibe las críticas contra el arismo y no logra las simpatías de su hermano Óscar. Si no logra un repunte espectacular, representará la primera derrota del arismo en las urnas, lo que sería un golpe mortal para sus aspiraciones. Y aunque Johnny Araya está en mejor posición, si deja escapar su ventaja, también podría despedirse de su aspiración por Zapote. Adicionalmente, cualquiera de los dos que gane, ya como candidato, tendrá el difícil reto de convencer al electorado de que vale la pena un tercer mandato consecutivo del PLN, a pesar de la baja popularidad de este gobierno. Con lo que deberá mantener un equilibrio nada sencillo.

En suma, muchísimas cosas en juego, a diferencia de otros años, con transiciones más sencillas, liderazgos que no estaban estremecidos, partidos sin crisis internas, dirigentes que podrían estar jugando su última carta. Esperen un 2013 con mucha sismicidad política.

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Poli-tica Mario Bermúdez

Periodista. Fue redactor de la revista Rumbo (1990-1997) y el periódico La República (1997-2003) en los que incursionó en la cobertura de temas políticos. Ingresó a EF en noviembre del 2003, en la sección de Economía y Política. Actualmente es editor de Economía, Política y Tecnología.

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