Dime a quién atacas, y te diré qué votos chineas


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La campaña electoral del 2014 entró a una segunda etapa, muy interesante, luego de la encuesta de Unimer que obligó a rehacer cálculos y estrategias. Ahora que prácticamente cualquiera de los candidatos presidenciales puede ganar (sí, cualquiera), los aspirantes replantearán sus movimientos, pensando en cómo tratar de atraer a ese electorado tan escéptico. En este entorno, las decisiones de a quién cotejar y a quien atacar nos pueden decir mucho sobre los candidatos: qué tan fuertes son sus convicciones, y qué tanto las estiran con tal de buscar apoyos; qué tan flexibles son al buscar eventuales asociaciones; y qué es negociable, y que no, para buscar votos.

Un candidato que sea inflexible da señales de firmeza en su credo, pero puede percibirse como mal negociador e intransigente. Uno que flexibiliza mucho sus posiciones en procura de atraer apoyos, brinda imagen de conciliador, pero también puede proyectarse como de carácter débil. Los equilibrios ante votos volátiles son complicados: lo que atrae a unos, puede espantar a otros. Por buscar votos de indecisos, se pueden ahuyentar los de la propia base.

El panorama luego de los primeros días da una idea de cómo se están replanteando las campañas, y las primeras reacciones de los candidatos permiten anotar algunas impresiones sobre hacia dónde van esos ataques.

José María Villalta: Su primer objetivo es Johnny Araya, pero no ha sido demasiado agresivo. Esto tiene sentido, si quiere mostrarse como el candidato de la oposición. Su estrategia: soportar el embate y mostrartse moderado, ante la previsible ofensiva que procure levantar miedos al comunismo y la izquierda, a mostrarlo como un peligro. Su foco es, entonces, transmitir tranquilidad y tratar de posicionarse como el candidato de la oposición, como el retador del oficialismo. No debe ser muy beligarante para atraer votantes de otras tiendas, pero tampoco debe perder la imagen de gran retador.

Otto Guevara: Pareciera que su principal foco es atacar a Villalta. Esto también tiene lógica; si lleva a las luces de los reflectores a la izquierda, le permite de alguna manera pasar el debate de la derecha al centro y mostrarse más atractivo para conservadores y moderados. Su confrontación con Araya no puede olvidarse, pero lo principal de su estrategia es amarrar el segundo puesto. Por ello, puede convertirse en un aliado indirecto del PLN, si polariza la campaña lo suficiente.

Johnny Araya: En el actual contexto, su reacción parece ser atacar la polarización. Mostrar a sus rivales como extremistas, para potenciarse como candidato de centro y lo seguro, evitar los riesgos y jugar al voto por lo tibio. Su estrategia: el centro, la estabilidad. Sin embargo, debe anotarse que lo principal es detener la hemorragia. Debe recordarse que tanto Villalta como Guevara van en alzada, mientras Araya experimentó un desplome inédito en la intención de voto, con una caída de 20 puntos en dos meses. Eso hace que su estrategia inicial de una campaña sosa, con poca presencia en debates y beneficiándose del abstencionismo, requiera con urgencia de una revitalización.

Luis Guillermo Solís: El principal objetivo de su mira es Guevara. Esto tiene sentido si procura atraer a damnificados de Villalta (personas que lo apoyen pero se puedan enfriar si la campaña contra el Frente Amplio se pone fuerte), y a la vez, tener puentes con las posiciones de crítica al sistema, pero ser más potable que Villalta para votantes moderados. (Las declaraciones de Ottón Solís para defender a Villalta, quedan bien dentro de este enfoque). Su estrategia: mostrarse como la opción de la oposición sin el riesgo de posiciones extremas, pero todavía debe demostrar que es alternativa viable.

Rodolfo Piza: El principal objetivo de su mira han sido las encuestas. Al parecer, lo que procura es tratar de recuperar el impulso que estaba logrando el PUSC con la candidatura del doctor Rodolfo Hernández, con lo que trataría de mostrarse como la alternativa al PLN, siempre que logre descalificar a Villalta y a Guevara, como opciones poco viables. Pareciera apostar por un enfoque más nostálgico, dado su desempeño en las mediciones. Su estrategia: tiene que desafiar la percepción de que es el vagón de cola y buscar un votante que quiera un cambio... pero no mucho.

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Poli-tica Mario Bermúdez

Periodista. Fue redactor de la revista Rumbo (1990-1997) y el periódico La República (1997-2003) en los que incursionó en la cobertura de temas políticos. Ingresó a EF en noviembre del 2003, en la sección de Economía y Política. Actualmente es editor de Economía, Política y Tecnología.

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