INDECISOS ROMPIERON CON TODAS LAS EXPECTATIVAS

Elección 2014 cierra con final de vértigo entre cuatro corredores


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En la elección presidencial más abierta en la historia de Costa Rica, el cierre no puede ser más vertiginoso. El domingo en la noche podemos terminar con una definición en primera ronda, aunque la alternativa más probable es que haya una segunda ronda, en cuyo caso, hay cuatro aspirantes con posibilidades de colarse, casi con idénticas opciones: Johnny Araya, Otto Guevara, Luis Guillermo Solís y José María Villalta.

El signo distintivo de esta campaña, de punta a punta, ha sido el predominio de los indecisos, que en otras contiendas han sido importantes, pero nunca se mostraron tan herméticos como en este proceso. Según las diferentes encuestas en las últimas dos semanas, oscilan entre un 20% a un 40% del electorado. Una enorme masa de votantes que puede volcar la elección en cualquier dirección. Cualquiera, todavía a escasas horas de la cita.

La diferencia es que anteriores procesos han mostrado mayores niveles de definición, ya que la disputa se centró en dos candidatos, salvo en el 2002 y el 2010, cuando la carrera tuvo tres competidores, lo que obligó a la única segunda ronda en el 2002, con la definición entre Abel Pacheco y Rolando Araya en un segundo tiempo.

Esta elección fue muy distinta. Empezó como lo que para muchos era un paseo para el PLN y su candidato Johnny Araya, que se dió el lujo de ignorar debates e ir a México para buscar esquemas e ideas para "su gobierno de unidad nacional", menospreciando el elevado nivel de indecisos. A su vez, la oposición subestimó la oportunidad de buscar una coalición, en gran parte porque el PAC sobredimensionó el tamaño de su partido, en algo que recuerda el error del Partido Unificación Nacional en 1978, cuando creyó que tenía electores amarrados y se negó a ir a una convención: terminó barrido en la elección nacional. Habrá que ver si en esta ocasión, el PAC logran recuperarse de lo que en principio parece un error de cálculo. Por su parte, el PUSC apostó por buscar un candidato con buena imagen pero sin experiencia política, el doctor Rodolfo Hernández. Terminó pagando caro la apuesta por el outsider, tras el espectáculo de las cartas de renuncia. Y con la campaña en marcha, el PUSC vio como su candidato, que marchaba en segundo lugar en las encuestas, dimitía en medio de lo que semeja un naufragio electoral nunca visto.

Así, los dos bandos minimizaron a un electorado más volátil y escéptico, como si fueran activos de sus partidos, electorado que los obligó a rectificar sobre la marcha. El PLN tuvo que reconstruir su campaña, y la oposición a su vez tuvo que reconfigurarse. La segunda parte de la campaña estuvo compuesta por una carrera de cinco competidores con posibilidades: Johnny Araya apelando al músculo del PLN y a los miedos a los extremos; José María Villalta convirtiéndose en la sorpresa al recibir el apoyo de votantes jóvenes y de la protesta contra el PLN; Otto Guevara tratando de moverse de la derecha hacia el centro y apelando al cristianismo para oponerse al PLN y a la izquierda; Luis Guillermo Solís tratando de darse a conocer como el nuevo rostro del PAC y volver a repetir el fenómeno del crecimiento explosivo rojiamarillo en la recta final, y Rodolfo Piza tratando de salvar el desastre de un PUSC, del que hasta el calderonismo salía en desbandada.

Los cinco se diferenciaron de los otros ocho candidatos, que trataron de visibilizarse, con poco éxito. Y en el último mes, Piza pareció rezagarse, ante el lastre de la fugaz candidatura del doctor Hernández. El PUSC luce deshilachado, sin un eje que lo cohesione, como el calderonismo o la oposición al PLN.

Así que en la recta final, cuatro aspirantes se preparan para un "sprint" de fotografía. Araya que apuesta a la estructura del PLN para borrar la peor caída de un candidato presidencial en las encuestas de Costa Rica y lograr el inédito tercer período consecutivo en la Presidencia para un mismo partido. Solís que muestra un repunte en las mediciones y luce como el más potable para los indecisos, pero con la incógnita de si habrá logrado permear en el electorado, principalmente en zona rural y costas (el desafío que el PAC no ha logrado superar). Villalta tratando de minimizar las posiciones contradictorias y la imagen de ambiguo que dejó en los debates, para tratar de seducir indecisos y esquivar los "balazos" por su condición de primer candidato de izquierda con posibilidades reales de ganar una elección en Costa Rica. Guevara procurando mostrarse como el cambio seguro, pero con la mirada más puesta en Cuesta de Moras que en Zapote.

Todos llegan con partidos que han tenido que apagar incendios internos. Todos llegan ante una Asamblea Legislativa que se perfila, volverá a estar marcada por el multipartidismo y la necesidad de buscar alianzas para impulsar proyectos. El que gane, heredará un país que enfrentará el mayor déficit fiscal en 18 años. Un premio lleno de hormigas para una victoria de vértigo.

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Poli-tica Mario Bermúdez

Periodista. Fue redactor de la revista Rumbo (1990-1997) y el periódico La República (1997-2003) en los que incursionó en la cobertura de temas políticos. Ingresó a EF en noviembre del 2003, en la sección de Economía y Política. Actualmente es editor de Economía, Política y Tecnología.

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