El legado de José Merino: la Costa Rica posible


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Defendió la idea de que otra Costa Rica era posible. La trató de construir, y en ese esfuerzo demostró que otra política era posible. Aun quienes no hayan comulgado con su visión socialista, tienen que agradecer a José Merino (1949-2012) haber demostrado que el Parlamentarismo puede ser una labor decorosa y la política es más que un cálculo electoral.

En una era en la que la política es para muchos un ejercicio de cinismo, en el que la Asamblea Legislativa es sinónimo de inmunidad y beneficios, de trampolín político o tráfico de influencias, Merino se convirtió en ejemplo de diputado responsable.

Quienes lo recuerden como uno de los rostros más visibles en las protestas populares contra la reforma al ICE en el 2000, el combo de movimientos que descarriló esa ley, tal vez consideren contradictorio esta apreciación. Pero se trata de poner en perspectiva sus acciones, como legislador que defendía sus opiniones y creía en la protesta popular, pero no por la violencia. Y aunque pudo haber tratado de boicotear la agenda del Cafta en el 2007, luego del referendo, se limitó a presentar en las mociones sus inquietudes y a defenderlas, sin tratar de bloquear con el reglamento lo que no se ganó en las urnas.

Siempre estuvo en minorías muy reducidas en su condición de representante legislativo, por lo que tuvo que recurrir a mociones para enfrentar proyectos que iban en contra de su visión de pais. Lo usó como arma, pero no como chantaje, y autoridades de los gobiernos de Miguel Ángel Rodríguez, del PUSC (1998-2002) y de Óscar Arias, del PLN (2006-2010), reconocían que con Merino si podían negociar y no recibían después dobles discursos o sorpresas de última hora.

Y precisamente esta condición permitió que su paso por Cuesta de Moras no quedara en discursos para oponerse a lo que planteaban las mayorías. En su primer paso por la Asamblea, firmó 81 proyectos, varios de ellos en conjunto con diputados del PUSC y el PLN, con los que no temía llegar a acuerdos, a pesar de sus profundas discrepancias en variados temas. En su segunda incursión, firmó 84 proyectos de ley, de nuevo sin temer la coincidencia con otros sectores. A pesar de esto, tampoco tuvo problemas en presentar proyectos en forma individual para reivindicar sus creencias, como los textos para fortalecer al ICE, o impulsar reformas para los sectores de trabajadores.

Según los datos del Departamento de Servicios Parlamentarios de la Asamblea Legislativa, 26 leyes cuentan con su nombre como impulsor de la iniciativa, 17 con otros compañeros, 9 en forma individual. Son leyes vinculadas con la CCSS, reformas laborales, reformas a leyes de ambiente y de energía, Juntas Educativas e incluso la observancia de la Propiedad Intelectual.

Su retórica era vehemente. Crítico incansable del modelo neoliberal, la influencia de Estados Unidos y el esquema bipartidista en Costa Rica, insistía en que el país necesitaba de cambios profundos, pero aun en las situaciones más agitadas, abogó por las soluciones pacíficas. En uno de sus discursos, "¿Por qué luchamos?", citó a Franz Hinkelammert para resaltar que "ninguna resistencia será posible, si el discurso de la paz no resulta exitoso...".

Empero, su labor no se limita a su condición de diputado. Fueron grandes sus esfuerzos por el sector de trabajadores, por el sector social, y por la búsqueda de alternativas políticas en la izquierda costarricense, que lo llevaron a participar en la fundación de Fuerza Democrática, en 1997, y posteriormente en la creación del Frente Amplio, en el 2004, cuando dejara las filas narajas, en medio de una gran discusión sobre el sistema para elegir diputados por San José. Así, el dirigente que procuró unir los diferentes sectores sociales en la lucha contra la reforma del ICE en el 2000, terminó por ser parte de una mayor división de la organización política de la izquierda, solo cuatro años después.

Pero volvió a intentar ser articulador de movimientos sociales, primero en el Movimiento Alternativo de Izquierdas (Maíz), que se convirtió en punto de encuentro y de debate para organizaciones sociales, no solo políticas, y de difundir en el país el concepto de que "Otro mundo es posible". De ahí germinó la idea de un nuevo partido, el Frente Amplio, que se conretò en el 2004 y le permitió retornar a la Asamblea en el 2006. Y Merino se convirtió en su rostro, en el hombre que procuraba el encuentro y la discusión de grupos, con la idea de que "Otra Costa Rica es posible".

En todas sus batallas, siempre demostró que con Merino se podía discrepar y debatir. Defendía sus ideas con vigor, pero no era intolerante. Así, demostró que a pesar de que en el entorno nacional crece la decepción con los dirigentes y la confianza parece moneda escasa, otra política si es posible en Costa Rica.

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Poli-tica Mario Bermúdez

Periodista. Fue redactor de la revista Rumbo (1990-1997) y el periódico La República (1997-2003) en los que incursionó en la cobertura de temas políticos. Ingresó a EF en noviembre del 2003, en la sección de Economía y Política. Actualmente es editor de Economía, Política y Tecnología.

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