Dimensionando la milimétrica victoria de Luis Guillermo Solís en el PAC


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Sin duda se trata de un campanazo sonoro en el actual proceso electoral, que deberá ratificarse en el conteo manual, pero que ya sacudió esta campaña. La milimétrica victoria de Luis Guillermo Solís por apenas 72 votos, le devuelve la respiración a un Partido Acción Ciudadana (PAC) y lo coloca en un terreno conocido, pero tampoco deben lanzar las campanas al vuelo: tienen mucho trecho que recorrer para volver a ser contendientes.

Para empezar, la cantidad de asistentes a la convencion ratifica que el PAC está lejos de ser potencia electoral. Los 23.247 votos de la convención representan apenas un 0,7% -sí, un 0,7%- del padrón nacional, y son solo mil votantes más que en la convención del 2009, limitada a afiliados del partido, cuando 22.450 electores ungieron a Ottón Solís con 15.934 votos, ante 4.227 de Epsy Campbell, y 2.155 de Román Macaya. En favor del PAC: la raquítica votación del 2010 se disparó en la elección nacional y alcanzó los 646 mil votos, muy dentro del comportamiento del partido de recoger gran parte del voto protesta. En contra: este comportamiento lo logró un Solís que ya tenía dos campañas anteriores a cuestas y era muy conocido, algo de lo que carece Luis Guillermo Solís.

Una contienda cerrada: Podemos estar ante la elección más cerrada en la historia política nacional. La diferencia de un 0,3% de los votos es más estrecha que el 1,1% que separó a Óscar Arias y a Ottón Solís en la elección del 2006 y que motivó una revisión microscópica de las urnas, e incluso del 0,9% que distanció a José  Joaquín Trejos de Daniel Oduber en 1966. Esto plantea un reto enorme e inédito para el PAC, primero en el proceso del conteo manual, y posteriormente en la reconciliación de tendencias que prácticamente están empatadas. Esto puede dificultar procesos como selección de candidatos a diputados, organización de la campaña y toma de decisiones fundamentales.

Luis Guillermo Solís, como factor sorpresa: Este politólogo logró imponerse a figuras de más exposición ante medios de comunicación y opinión pública: Epsy Campbell, exdiputada y expresidenta del PAC, que ya había competido contra Ottón Solís en el 2009, y el diputado Juan Carlos Mendoza, expresidente de la Asamblea Legislativa. ¿Podría suponerse que a Solís lo ayudó no ser considerado como figura política tradicional? Era menos conocido ante la opinión pública, aunque en círculos políticos ya se le conocía por su desempeño como Director general de política exterior de la Cancillería, durante el gobierno de José María Figueres, y secretario general del Partido Liberación Nacional (PLN) del 2002 al 2003. Sin embargo, de nuevo se impone un desafío a la tradición partidaria y demuestra que los procesos se ganan con votos y no con expectativas.

De Solís a Solís, la identidad en la liza: En caso de ser ratificado, un enorme reto que tiene Luis Guillermo Solís es recoger el estandarte de candidato del PAC, que solo había llevado el fundador del PAC, Ottón Solís. El partido enfrenta una de sus situaciones más críticas, con división en la fracción parlamentaria y sin la certeza de su líder histórico, que incluso habló de que el partido debia recuperar sus valores históricos. Dijo recuperar, no mantener. En ese sentido, Luis Guillermo Solís tiene elementos en común con el ottonismo: ambos dirigentes se forjaron en el PLN, dieron una lucha por cambiar al partido y se retiraron desilusionados: Luis Guillermo dejó la secretaría general verdiblanca en el 2003, decepcionado por la posposición indefinida del Congreso liberacionista. Ambos insisten en el rescate de valores y en la crítica a la política tradicional. Esto podría permitirle al PAC mantener la identidad que le valió en tres campañas retar al bipartidismo, y lo vuelve a poner en la condición de también desafiar encuestas. Además, el ottonismo puede sentirse más afín a Luis Guillermo que a Campbell, que primero se distanció de Ottón Solís aunque luego lo reivindicó, y que a Mendoza, que cuestionó las posturas de Solís en materia fiscal y realizó acuerdos que para el fundador del PAC eran impensables. Pero Luis Guillermo Solís no es Ottón Solís. Es menos ortodoxo, y más flexible para alianzas. Asi que habrá que esperar un reacomodo en el liderazgo.

Ganadores y perdedores: Ganan, pase lo que pase, Luis Guillermo Solís y Mendoza, que pueden empezar a construir una tendencia, mas allá de la coyuntura. Pierde Campbell, que en cuatro años no logra superar los 5 mil votos, a pesar de ser una figura más conocida. Ottón Solís pierde en parte, pero estuvo a punto de quedar totalmente asilado de su propio partido, asi que el balance no le es tan negativo. La posibilidad de coalición revive, pero con muy poco espacio por delante. Y el PAC logra volver al ruedo político, y recuperar parte de lo que lo caracterizó antes: la chispa de la sorpresa y de cuestionar la política tradicional. Pero la agrupación queda muy partida, con su madurez a prueba y con muy poco músculo para movilizar votantes. Tiene un candidato con experiencia y potable para la identidad histórica del PAC, pero poco conocido y tendrá la constante sombra de Ottón Solís sobre sus pasos. Y recuerden que en esta campaña, la palabra clave es confianza, ganarse la credibilidad de un electorado apático. El PAC tiene todavía mucho por delante.

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Poli-tica Mario Bermúdez

Periodista. Fue redactor de la revista Rumbo (1990-1997) y el periódico La República (1997-2003) en los que incursionó en la cobertura de temas políticos. Ingresó a EF en noviembre del 2003, en la sección de Economía y Política. Actualmente es editor de Economía, Política y Tecnología.

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