El PASE se desgaja y opta por la ruta del partido pequeñito


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El Partido Accesibilidad Sin Exclusión (PASE) transita por la ruta de la fragmentación y de los partidos pequeños, de esa que decepciona a los electores, justo cuando parecía que estaban por dar un salto para consolidarse.

Cuando los diputados del PASE decidieron en mayo del 2012 aceptar los votos del PLN para devolverle al gobierno el control del Directorio, escribimos que era una apuesta peligrosa: ponían sus bazas en mostrarse como agrupación que busca construir y no se limita a oponerse a todo, pero también ponía en juego su independencia. Ahora, al dar tres diputados su adhesión al candidato del PLN Johnny Araya, se cierra el círculo. Por más que se quiera envolver en discursos de procurar gobernabilidad, la realidad es que el PASE decepciona a sus votantes.

La ecuación es simple: los electores que dieron votos al PASE no se los dieron al PLN. Si quisieran eso, hubieran votado directamente por el PLN, sin intermediación. Asi que en el futuro, ¿cómo van a pedir los candidatos votos para el PASE, si al final terminan siendo votos oficialistas? Precisamente, quienes votan por partidos pequeños lo hacen porque valoran la importancia de distribuir el poder y de que lleguen voces independientes.

Por supuesto que en esta decisión también influye la lucha por el poder en el PASE, con el retorno del exdiputado Óscar López a las candidaturas, tanto presidencial como diputadil. Esto lo distancia de la fracción, y es también un síntoma de los partidos pequeños: cuando están tratando de consolidar una base electoral, las disputas por puestos electorales los dividen, decepcionan a sus votantes y se debilitan. Pasó con la coalición de inquierda Pueblo Unido en 1986, pasó con el partido PUGEN en 1998, pasó con Fuerza Democrática en el 2002: después de sus fracturas electorales, perdieron los puestos que habían conquistado en la Asamblea Legislativa.

Finalmente, la posibilidad de Óscar López optar por una candidatura diputadil y presidencial es válida, pero es otro distintivo de partido pequeño, cuando la candidatura presidencial es solo plataforma para buscar el objetivo real, la elección como diputado.

Así el PASE, que surgió como partido sectorial y no territorial, que logró despuntar en el 2006 como opción desafiante, para impulsar leyes para los discapacitados y avanzó de manera significativa en el 2010 al lograr una bancada de cinco diputados, podría terminar sin uno solo de ellos para afrontar el reto del 2014, con el san benito de haberse lanzado a los brazos del oficialismo y sin haber logrado, a cambio, al menos suficientes leyes para su público electoral, para justificar el elevado riesgo.

Pueda ser que el PASE logre en el 2014, de nuevo, el favor de los votantes. Falta mucho trecho, hay todavía mucho indeciso que hace explosivo el proceso, y no pareciera que haya competencia para el nicho de los discapacitados en otras agrupaciones, lo que les podría dar ventaja para traer estos votos. Sin embargo, tendrá que ir contra corriente y contra sus propias acciones, que lo presentan como una fueza dividida y como apéndice del oficialismo, con la decisión de seguir la ruta de los partidos pequeños, en lugar de procurar la consolidación.

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Poli-tica Mario Bermúdez

Periodista. Fue redactor de la revista Rumbo (1990-1997) y el periódico La República (1997-2003) en los que incursionó en la cobertura de temas políticos. Ingresó a EF en noviembre del 2003, en la sección de Economía y Política. Actualmente es editor de Economía, Política y Tecnología.

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