¿Quo vadis, C.C.S.S?


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Indudablemente, una buena noticia que el pulso entre la CCSS y la UCR haya terminado en un acuerdo y no en una ruptura, que dejaría a 45 EBAIS y a casi 170 mil asegurados en el aire.

Sin embargo, lejos de lanzar las campanas al vuelo, este nuevo capítulo de la crisis de la CCSS debe servir para reflexionar sobre el futuro de la entidad. Solo se trata de una pausa de poco más de un año para que se logre una solución definitiva de una administración que según Henning Jensen, el rector de la UCR, provocaba pérdidas a la entidad de educación superior, ya que requerían un costo de ¢725 millones al mes. Unos ¢8.700 millones adicionales al año que deberá asumir la CCSS, y que deberán resolverse para que sea atractivo que algunas entidades participen en la licitación para administrar estos EBAIS.

Asi que no se trata de una situación sencilla que se resolverá por si sola. En menos de un año, hay que resolver definitivamente este dilema administrativo. Esperamos que no se deje, a lo tico, el conflicto para volver a enfrentarlo cuando la presión del tiempo lo haga inevitable.

A su vez, pareciera que esta coyuntura debería llamar la atención sobre el rumbo que lleva la CCSS, marcado por incendios que se deben apagar sobre la marcha. Apenas en julio del 2011, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) confirmó que la entidad estaba en una crisis financiera y de gestión, lo que motivó la segunda comisión de expertos en los últimos tres gobiernos, para buscar soluciones de emergencia.

Quince meses después, un reportaje de EF en setiembre del 2012 confirmó que se había actuado "a la tica": se tomaron medidas para contener la hemorragia financiera, pero no había indicios de cirugías para corregir los males crónicos que han provocado, al menos cada diez años, una reedición de la crisis. Incluso varios de los expertos se mostraban desanimados por el avance que tuvieron las casi 100 medidas que recomendaron para "curar" a la CCSS.

La CCSS puede ser una bomba de tiempo. Según las estimaciones de INEC, la población de adultos mayores de Costa Rica se triplicará en 40 años. Estamos hablando de los costarricenses que más gastos requieren para efectos de tratamientos por su salud. A esto debemos agregar el impacto que se tendrá en las pensiones, cada vez más prolongadas, por las mejoras en las expectativas de vida.

Hay avances y medidas en el tratamiento de la CCSS, como pagos que han realizado el Estado para reducir sus deudas, o la Ley de Interpretación Auténtica de la Ley de Incentivos Médicos que la administración Chinchilla concretó en febrero de este año, para ahorrar 18.000 millones por el pago de incentivos. Sin embargo, todavía pareciera que existe un tratamiento más de contención de crisis, más de paliativos antes que la búsqueda de una sanación de largo plazo para males recurrentes como las listas de espera, la morosidad y las formas de reducirla, la mejora de sus compras y el crecimiento de sus ingresos, frente a contención de sus gastos.

Está claro que la situación es compleja y las soluciones no son fáciles. Pero la CCSS es un elemento clave, primordial para el equilibrio social de Costa Rica. Asi que preguntarse por su futuro y la forma de darle sostenibilidad a largo plazo es un asunto de Estado, que debe trascender la maña tica de patear los problemas para adelante.

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Poli-tica Mario Bermúdez

Periodista. Fue redactor de la revista Rumbo (1990-1997) y el periódico La República (1997-2003) en los que incursionó en la cobertura de temas políticos. Ingresó a EF en noviembre del 2003, en la sección de Economía y Política. Actualmente es editor de Economía, Política y Tecnología.

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