¿Tiempo de sacar a Dios de las urnas?


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El recurso de amparo electoral presentado por el abogado Marco Castillo ante el TSE desempolva un tema añejo pero siempre polémico en el país, relacionado con la prohibición de realizar propaganda política invocando motivos religiosos o valiéndose de creencias religiosas. ¿Se está permitiendo una burla a la prohibición constitucional, con la participación de agrupaciones cuya fundamentación es religiosa? ¿Se trata de votos logrados únicamente por la referencia a Dios? En ese caso, ¿No es tiempo de sacar el nombre de Dios de esta actividad terrenal y profana que es la elección de autoridades?

Debemos recordar que, como punto de partida, hay una prohibición constitucional, establecida en el artículo 28 de nuestra Carta Magna, que podría poner en jaque la inscripción y participación en los próximos comicios de los partidos Renovación Costarricense, del diputado Justo Orozco, y Restauración Nacional, del diputado Carlos Avendaño.

La prohibición data de 1895 , cuando el presidente Yglesias detuvo la injerencia de las iglesias (claro ejemplo de que la Historia gusta de las ironías). En efecto, el mandatario Rafael Yglesias prohibió la propaganda que invocara motivos religiosos para sacar del panorama político al partido Unión Católica, que se había formado en 1889, con la enérgica condución del obispo Bernando Augusto Thiel, como forma de propiciar que los católicos enfrentaran las medidas de los caudillos liberales. Cada púlpito, cada sacerdote era un propulsor de la Unión Catolica, el primer partido ideológico de Costa Rica, que logró buenos resultados en los comicios de 1891 y que se proclamó ganador de las elecciones de 1893, aunque medios de prensa les otorgaron alrededor de un 48% de las votaciones. En todo caso, el presidente Jose Joaquín Rodríguez anuló esos resultados, suspendió garantías y arrestó a los dirigentes del partido, para impulsar a su yerno Yglesias y al partido Civil.

Aunque la medida de Yglesias tenía como trasfondo un evidente cálculo personal (eliminaba la competencia política de la Iglesia, grandes opositores del ideario liberal), impidió que fueran valoraciones religiosas las que entraran en la liza de la elección de autoridades. El tema se archivó, pero volvió a resucitar cuando en 1981 el partido Alianza Nacional Cristiana fue fundada, con una clara orientación religiosa. El partido no tuvo éxito en las elecciones, pero fue la base para que posteriormente Renovación Costarricense participara en 1998 y ganara una diputación. Eligió de nuevo un diputado en el 2002, aunque se generó la escisión que provocó el nacimiento de Restauración Nacional. En el 2006 ninguno obtuvo legisladores, pero en el 2010 obtuvieron una curul cada uno. Se trata de un movimiento que en lo presidencial se debilita (pasaron del 1,4% de los votos en 1998 a 0,7% en el 2010), pero en lo legislativo crece, al pasar de 60 mil votos en el 2002, a 102 mil en el 2010. (de 4,8% a 5,2% de votación total para las curules)

Así que es válido preguntarse si estos partidos están ignorando la prohibición constitucional. Un repaso a los estatutos de ambas organizaciones, identificadas como partidos de origen cristiano protestante, no deja lugar a dudas de su vocación. Renovación proclama que sus principios doctrinarios se fundamentan en los principios universales del cristianismo, mientras que Restauración identifica su ideología en los principios cristianos fundamentales, definidos en la Biblia.

Al menos cuatro aspectos se deben dilucidar. Primero, si las reglas vigentes permiten la participación de este partidos religiosos. Mi impresión, a partir de la historia de la normativa y de lo que me parece conveniente para los procesos de elección popular, es que no. Segundo, si estos partidos son religiosos o tienen otra fundamentación, algo que parece discutible. Tercero, si una limitación de este tipo sería censura ideológica, lo que podría a su vez generar un debate. ¿Cuáles son los límites que se deben establecer a los partidos para su participación? Y un cuarto implica la necesidad de separar los aspectos religiosos de la prosaica política. "Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios", dijo Jesús a los maestros que trataban de enredarlo en el resbaloso tema de mezclar la administración pública y la fe. Acaso sería conveniente aplicarlo en estos casos.





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Poli-tica Mario Bermúdez

Periodista. Fue redactor de la revista Rumbo (1990-1997) y el periódico La República (1997-2003) en los que incursionó en la cobertura de temas políticos. Ingresó a EF en noviembre del 2003, en la sección de Economía y Política. Actualmente es editor de Economía, Política y Tecnología.

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