Amores que matan: las cartas de recomendación


  • Facebook (Compartir)
  • Tweetea!
  •  

Dicen que hay amores que matan, y las cartas de recomendación podrían ser uno de ellos. A juzgar por los casos recientes que han salpicado al gobierno y la oposición, aunque se justifican como un acto más basado en el cariño y en que no se puede decir no a quien las solicita, al final terminan generando polémica, escándalos y sospechas de tráfico de influencias.

Esto nos hace pensar en por qué se siguen haciendo, si se supone que apenas generan algún beneficio para el destinatario (como alegan quienes las han elaborado), y al final provocan tantos dolores de cabeza a los remitentes, que deben dar explicaciones.

Es una antigua práctica, de la que no escapan ministros o presidentes. Rolando Laclé fue inhabilitado para ocupar cargos públicos en 1997, por una carta de recomendación que hizo como titular de la Presidencia para los hermanos José Luis, Mariano y Enrique López, luego vinculados al escándalo del Banco Anglo. La Sala IV anuló ese castigo posteriormente. Y José María Figueres tuvo que enfrentar críticas por una carta de recomendación cuando ejercía la Presidencia, en 1997, para un excolaborador de su padre.

Incluso el candidato presidencial José Miguel Corrales, que hizo de la ética su bandera, tuvo que lidiar con estas cartas, por lo que les agregaba la coletilla: "recomiendo a fulano... si legalmente y en derecho procede". En el mismo PAC, que también hizo de la moral su trinchera, tuvieron que enfrentar una avalancha de cuestionamientos por el indulto del Gobierno al finquero Bernal Arias, luego de la carta solicitando ese beneficio, con la rúbrica del diputado rojiazul Manrique Oviedo.  Y más recientemente, antes de la polémica con el diputado Walter Céspedes que ya metió a la Fiscalía en la oficina del ministro de la Presidencia Carlos Benavides, estuvo el caso del vicepresidente Luis Liberman y el ministro de Educación Leonardo Garnier, quienes tuvieron que dar explicaciones por las cartas para su amiga Florisabel Rodríguez. (Nota al margen: el diputado Walter Céspedes exigía en su momento que el gobierno sancionara a Liberman y a Garnier, o de lo contrario, frenaría proyectos de ley. Es curioso que considerara inaceptable y sancionable lo que otros hicieron, y luego él lo hizo y lo justifica como un asunto intrascendente).

La verdad es que una carta de recomendación no es un delito. Probablemente todos han hecho alguna, o han solicitado alguna e incluso en ocasiones es un requisito. Sin embargo, ya en 1999 la Contraloría trataba de incluir una sanción de destitución para el funcionario que aceptara o emitiera alguna carta de recomendación, que al final no se concretó en la Ley contra el enriquecimiento ilícito y la corrupción. Esto por problemas en la tipificación de una actividad que es tan amplia, pero al final la normativa debe aplicarse en forma muy específica.

Empero, es insoslayable que estas cartas demandan una respuesta. Están agitando las relaciones de gobierno y oposición. Están minando la confianza en las autoridades, independientemente de si hay una buena intención o dolo detrás de ellas. Y nos recuerdan que hay mucho por hacer en el tema del tráfico de influencias, como tipificarlo, sancionarlo y cómo poder diferenciarlo de las cartas de recomendación inocentes, o técnicas. Es tiempo de poner las cartas sobre la mesa.

img-title-blogs author-image

Poli-tica Mario Bermúdez

Periodista. Fue redactor de la revista Rumbo (1990-1997) y el periódico La República (1997-2003) en los que incursionó en la cobertura de temas políticos. Ingresó a EF en noviembre del 2003, en la sección de Economía y Política. Actualmente es editor de Economía, Política y Tecnología.

Post por fecha

Diciembre 2016
LUN MAR MIE JUE VIE SAB DOM
      1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31