La hora más triste del PLN


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No fue una noche triste, sino una jornada oscura, la más triste en las 16 elecciones en que ha participado la divisa verde y blanca. En ese trayecto, hubo nueve victorias y siete derrotas, pero la actual, todavía sin concretarse formalmente (la Constitución Política prohíbe en su artículo 138 la renuncia de un candidato presidencial en una segunda ronda), es, por mucho, la más dolorosa.

No se trata solo del magro apoyo recibido en la primera ronda, el más bajo de la historia verdiblanca (19,8% del padrón electoral, más abajo del 20,6% del 2002). Es la primera vez que el PLN no supera la línea del 20%. No se trata de la fracción de 18 diputados, la segunda más reducida en la historia del partido. La más baja había sido la del 2002, con 17. Ni siquiera se trata solo del mayor desplome de un candidato en las encuestas, al pasar de una cómoda ventaja de más de 20 puntos en agosto, con respaldos que iban de un 50 a un 45% de la intención de voto, a quedar en un inesperado segundo lugar en la elección de febrero.

El anuncio de que Johnny Araya de que suspende la campaña del PLN es también la primera vez que un candidato del PLN tira la toalla antes de que finalice la elección formal, ya que el proceso de la segunda ronda deberá realizarse el 6 de abril. Un golpe doloroso, totalmente inédito para el partido con mas trayectoria en la historia del país. Porque perdieron en otras ocasiones, pero siempre habían llegado hasta el final. Fue el conteo, y no el propio candidato, lo que hizo que se arreara la bandera en las otras seis ocasiones.

Se veía venir la derrota; era previsible. El partido gastó en exceso en la primera ronda, emitió bonos de deuda electoral por ¢8.375 millones; sin embargo, el monto al que podrían acceder en segunda ronda estaba lejos de esa cifra. Quedaron sin reserva para la segunda ronda, a diferencia del PAC, que podía todavía recurrir a unos ¢1.800 millones. Y ante un panorama cuesta arriba, ya que Araya era un candidato poco potable ante indecisos, con un Luis Guillermo Solís que podía capitalizar el deseo de un cambio, luego de dos administraciones consecutivas del PLN. Debe recordarse que en la historia de Costa Rica ningún partido ganó tres períodos en fila. Los que se acercaron fueron el PLN (1970 y 1974; 1982 y 1986; y 2006 y 2010)y el PUSC (1998 y 2002). Adicionalmente, la encuesta del Semanario Universidad mostró que la tendencia de votantes para segunda ronda favorecía por 3 a 1 a Solís, frente a Araya.

Pero lo más preocupante para el PLN es lo que revela este tropiezo. El partido ha perdido la mitad de su apoyo a nivel nacional (era de 40% desde su fundación, en 1953, a 1994), pero cayó a un 25% de 1998 a la fecha. Perdió su base de apoyo tradicional, la clase media: el cruce de los cantones en los que los partidos recibieron más votación, con indicadores de INEC revela que en las zonas metropolitanas, el PLN tiene resultados débiles. Como mencionamos en un comentario anterior, el PLN se atrinchera en zonas costeras y rurales, con los menores niveles de información y educación. Todo lo contrario de la aspiración del PLN que fundó José "Pepe" Figueres: un partido que luchara contra la pobreza, pero se afianzara en sectores medios, que la información y la educación hiciera crecer, y no al contrario.

Hoy el PLN tampoco luce sólido ideológicamente, depende en exceso de la tradición. Es un problema que las autoridades del partido percibieron desde las elecciones de 1998, pero el intento de reforma profunda, que encabezó Ana Gabriela Ross y el entonces secretario general Luis Guillermo Solís en el 2002, de un proceso renovador ideológico, fue descarrilado por la actividad proselitista que lideró Johnny Araya, en su deseo de obtener la alcaldía de San José. Asi, el proceso de reflexión fue asfixiado por el proselitismo. Y no se retomó luego de que en el 2003, la reforma que legalizó la reelección dio un repunte muy coyuntural al partido: no se logró detener la caída en el apoyo ni regresar a los niveles del 40% del padrón.

"El PLN es menos que un partido político y mas que una maquinaria electoral", era la frase que se atribuía al expresidente Daniel Oduber. Hoy, ni siquiera alcanza con una maquinaria que se muestra cada vez más oxidada. Y si, el PLN sigue siendo el partido más grande del país (la mayoría del PAC suelen ser voto de protesta, todavía no asimilado como votante rojiamarillo duro), pero ser hoy un partido mayoritario en Costa Rica es menos, mucho menos que en 1994. El PLN todavía tiene músculo, pero luce atrofiado. Y si las autoridades no toman en serio su rehabilitación, será difícil que revierta la tendencia que hoy lo sume en su hora más triste.

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Poli-tica Mario Bermúdez

Periodista. Fue redactor de la revista Rumbo (1990-1997) y el periódico La República (1997-2003) en los que incursionó en la cobertura de temas políticos. Ingresó a EF en noviembre del 2003, en la sección de Economía y Política. Actualmente es editor de Economía, Política y Tecnología.

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